Es un apellido que, a este lado del Atlántico, apenas dice nada: Johnson. Pero en Estados Unidos, esta familia encabeza desde hace años los rankings de las mayores fortunas de Massachusetts. Según la lista anual de Forbes, los propietarios de Fidelity Investments mantienen su posición como la saga más rica del estado, con un patrimonio conjunto que supera los 61.700 millones de dólares.
En la cúspide de ese poder financiero se sitúa Abigail Johnson, directora ejecutiva y presidenta de Fidelity, una de las mayores gestoras de activos del planeta. Con un patrimonio personal estimado en torno a los 35.000 millones de dólares, según Forbes, Abigail Johnson es una de las mujeres más ricas e influyentes del mundo financiero. Su fortuna se ha incrementado de forma notable en los últimos años, en paralelo al crecimiento de Fidelity Investments.
Saga de multimillonarios
El éxito de los Johnson no se limita a una sola persona. Su hermano, Edward Johnson IV, preside Pembroke Real Estate, una firma especializada en activos inmobiliarios de alto valor, y figura también en los rankings de grandes fortunas. La tercera hermana, Elizabeth Johnson, cuenta con un patrimonio estimado en más de 12.000 millones de dólares. Es fundadora de Louisburg Farm, un establo de caballos de salto en Florida, y posee una participación relevante en FMR Corp., la matriz de Fidelity. En conjunto, los tres hermanos son la familia más rica de Massachusetts.
El caso de Abigail Johnson resulta significativo en un sector históricamente dominado por hombres. La gestión de activos es uno de los ámbitos más competitivos y cerrados del sistema financiero, y Fidelity no es una excepción. Desde sus oficinas centrales, Johnson dirige uno de los mayores imperios financieros del mundo, con una estrategia que combina prudencia a largo plazo e innovación.

Massachusetts
Massachusetts concentra varias de las grandes fortunas de Estados Unidos y se ha consolidado como uno de los polos financieros y empresariales del país. Junto a los Johnson, el estado alberga a otros miembros destacados de la lista de las 400 personas más ricas del país. Entre ellos figura Robert Kraft, propietario de los New England Patriots, con una fortuna estimada en 13.800 millones de dólares, impulsada en parte por el fuerte aumento del valor del equipo desde que lo adquirió en 1994. También aparecen Jim y Anna Davis, propietarios de la marca deportiva New Balance, con un patrimonio conjunto estimado en torno a los 5.200 millones de dólares.
Forbes subraya que muchas de estas grandes fortunas combinan la acumulación de riqueza con una intensa actividad filantrópica, apoyando causas locales, educativas y comunitarias en Massachusetts. El poder económico de estas familias también se traduce en influencia social y política a escala regional.
Más allá de una heredera
En el caso de Abigail Johnson, su figura trasciende claramente la condición de heredera. Es una mujer que ha heredado de su padre pero que ha sabido multiplicarlo. La ejecutiva ha logrado que su nombre se identifique con la continuidad y el éxito empresarial de Fidelity Investments, evitando el estereotipo de sucesión sin aportar nuevo valor. En un entorno financiero sometido a transformaciones tecnológicas constantes, tensiones geopolíticas y cambios regulatorios, ella mantiene a la empresa en lo más alto.
Johnson encarna una forma de poder que combina herencia, gestión profesional y visión estratégica. Su trayectoria refleja cómo el control del capital y de los grandes flujos financieros sigue concentrándose en un número reducido de familias, pero también cómo una mujer ha logrado mantenerse y consolidarse en la cima de uno de los sectores más influyentes del mundo. Hoy, Abigail Johnson es una de las figuras más relevantes de su país.


