Indra presentó sus resultados del ejercicio 2025 con unas cifras que baten sus propias metas. Durante casi dos horas, su presidente, Ángel Escribano, y el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, hicieron un balance del ejercicio y esbozaron las guías para 2026. Para este año, la compañía prevé alcanzar unos ingresos superiores a 7.000 millones de euros en moneda local y un EBIT de más de 700 millones. En junio, está prevista la celebración del Investor Day, con su hoja de ruta hasta 2030. Para entonces, también estará resuelta la operación corporativa con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Tal y como adelantó Artículo14, Moncloa ha dado de plazo hasta junio para su resolución.
A pesar del interés mediático, el “elefante en la habitación” -como así se refirió el pasado verano De los Mozos al movimiento corporativo con EM&E- se abordó en menos de un minuto. Motu proprio, el consejero delegado confirmó que Indra “sigue trabajando” en la operación. En este sentido, a tenor de las reticencias manifestadas por los accionistas y para entender mejor cuál es la fórmula que permita desbloquear la operación, el consejo de administración ha encargado a De los Mozos medir el respaldo a la misma y bajo qué condiciones.
“Seguimos trabajando en la operación”

“Me gustaría hablar de un tema que todos esperan. ¿Qué va a pasar con la operación?”, avanzó el directivo, que recordó los pasos realizados por la compañía. “En el mes de julio, se creó una comisión ad hoc con un protocolo, que se ha difundido a demanda de la CNMV el pasado 20 de febrero. En el mes de diciembre, se aprobó el encaje estratégico por unanimidad en el consejo de administración. Y en el mes de enero el consejo, me ha pedido hablar con stakeholders para volver al consejo con un feed-back. Y en ese proceso estamos. Seguimos trabajando en esta operación”, resumió.
La principal clave de este mandato es entender la posición del Gobierno, a través de la SEPI, el primer accionista con un 28%, y que habría puesto como condición mantener su capacidad de control en el capital. Moncloa ha cambiado su posición en relación al conflicto de interés que supone la operación. Además, de los accionistas de referencia SAPA (contrario a la operación, con un 7,24%) y Joseph Oughourlian, a través del fondo Amber Capital (favorable, con un 5%), este mandato alcanza también a la propia EM&E. La empresa presidida por Javier Escribano es el segundo accionista con un 14,3% del capital. En el accionariado han desembarcado también fondos activistas, como Third Point, que respalda la compra y cuya participación accionarial no ha trascendido.
Ángel Escribano ve un “error” la estrategia de Santa Bárbara
Junto con la operación corporativa, la batalla con su rival General Dynamics, el dueño de Santa Bárbara, se coló en la agenda de la conferencia con analistas. Al mercado le preocupa el impacto sobre las cuentas de Indra de una eventual paralización de las adjudicaciones de los Programas Especiales de Modernización (PEM). Como reconoció Ángel Escribano, Indra se ha adjudicado 17 de los 31 programas del Ministerio de Defensa. En 2025, los pedidos alcanzaron los 12.778 millones, lo que supone multiplicar por 2,4 veces la cifra del año anterior.
Preguntado por el recurso de Santa Bárbara ante el Tribunal Supremo contra los créditos que ha concedido el Gobierno a Indra, Ángel Escribano afirmó que lo ve “un tremendo error, hasta ahora nos han dado la razón”. En su opinión, tiene “un recorrido escaso”. Aclaró, en cualquier caso, que es una cuestión que afecta al Consejo de Ministros. “No está en nuestras manos, nosotros hemos hecho los deberes”, añadió. Entretanto, la compañía seguirá trabajando sin que la producción se vea afectada.
En este sentido, José Vicente de los Mozos puntualizó que no tienen “problema en trabajar con Santa Bárbara, ya que trabajan con todas las empresas y no descartan a ninguna”. De hecho, ambas empresas ya colaboran trabajando conjuntamente en Tess Defence.
En la ejecución de las adjudicaciones de los PEM, Indra se ha comprometido a que el 78% de la contratación sea nacional, en su papel de tractora de la industria.
Un lapsus: el dividendo

La anécdota de la presentación fueron los dividendos. En su exposición inicial Ángel Escribano se olvidó de mencionarlos, como así reconoció después. El lapsus tiene su justificación. Como indicó el presidente Indra no es una compañía focalizada en el pago del dividendo, sino en generar valor por su crecimiento. En la junta de accionistas de 2026, el consejo propondrá una retribución de 0,30 euros brutos por acción, un 20% más que la abonada con cargo a los resultados de 2024. El incremento porcentual representa un tercio del alza de sus beneficios en el último ejercicio. En 2025, Indra elevó un 57% su beneficio, hasta 436 millones y elevó sus ingresos un 13%, hasta 5.457 millones,
En términos operativos, el avance también es significativo. El resultado bruto de explotación (EBITDA) creció un 17%, hasta 636 millones, mientras que el EBIT aumentó un 18%, hasta 517 millones. El margen EBIT mejoró medio punto, hasta el 9,5%, y en el cuarto trimestre alcanzó el 10,8%, confirmando la mejora progresiva de la rentabilidad. Durante la presentación de resultados, el presidente ejecutivo, Ángel Escribano, destacó que “los resultados de este ejercicio confirman con contundencia la fortaleza industrial que estamos construyendo” y subrayó que Indra está “plenamente preparada para liderar los grandes programas de Defensa que España y Europa necesitan”.
Por su parte, el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, aseguró que la compañía ha cumplido el plan estratégico “con un año de antelación” y que 2025 refleja “una compañía más sólida, más rentable y con una capacidad de ejecución” que permite afrontar 2026 con “expectativas realmente excepcionales”.
El día de presentación de resultados 2025, las acciones de Indra subieron un 1,77%, hasta los 51,75 euros.
