Una carta inesperada, un correo electrónico formal o incluso una llamada telefónica pueden comenzar con la misma frase: “Ha sido usted designado heredero de un familiar lejano”. Lo que sigue es una historia convincente sobre una fortuna bloqueada, un apellido coincidente y la urgencia de realizar ciertos trámites notariales. Detrás de esta promesa de riqueza se esconde una estafa cada vez más sofisticada: el timo de la herencia.
Se trata de un fraude que apela a la ilusión, la sorpresa y, en muchos casos, a la necesidad económica. Los delincuentes se hacen pasar por abogados, notarios o supuestos gestores internacionales que aseguran estar administrando el patrimonio de una persona fallecida sin descendencia directa. El gancho es claro: usted podría ser el único heredero.
Cómo funciona la estafa
El mecanismo suele repetirse con pequeñas variaciones. La víctima recibe una comunicación en la que se le informa de la existencia de una herencia millonaria en el extranjero. El remitente explica que comparte apellido con el fallecido o que figura en un supuesto árbol genealógico. Para liberar los fondos —que pueden ascender a cientos de miles o incluso millones de euros— es necesario cubrir gastos administrativos, tasas notariales o impuestos iniciales.
Es aquí donde aparece la trampa: el pago adelantado. Las cantidades solicitadas suelen rondar entre 3.000 y 5.000 euros, bajo el argumento de que son imprescindibles para iniciar el expediente. Una vez transferido el dinero, el falso notario desaparece. No hay herencia, ni familiar lejano, ni trámite alguno.
En algunos casos, los estafadores prolongan el engaño durante semanas, enviando documentos aparentemente oficiales con sellos falsificados y firmas digitalizadas para ganar credibilidad.
Señales de alerta
Los expertos en protección financiera advierten de varios indicios claros:
- Contacto inesperado de un supuesto abogado extranjero.
- Historias demasiado favorables o herencias millonarias sin relación previa conocida.
- Solicitud de pagos por adelantado para desbloquear fondos.
- Presión para actuar con rapidez y confidencialidad.
- Errores gramaticales o direcciones de correo sospechosas.
En España, las herencias legítimas no funcionan así. Cuando existe un fallecimiento, los herederos son contactados por vías oficiales y acreditadas, generalmente a través de notarios reales, juzgados o registros civiles, y nunca se exige un pago inmediato sin documentación verificable y presencial.
Por qué funciona el engaño
El timo de la herencia explota una combinación de factores emocionales: la curiosidad, la esperanza y la percepción de oportunidad única. Además, utiliza un lenguaje jurídico que intimida y da apariencia de formalidad.
En un contexto donde las herencias familiares son un tema frecuente —y en ocasiones conflictivo—, muchas personas no descartan de inmediato la posibilidad de un pariente lejano desconocido. Esa pequeña duda es suficiente para que el fraude avance.
Guía básica de protección financiera ante herencias
Ante cualquier comunicación relacionada con una herencia inesperada, conviene seguir estas recomendaciones:
No realices pagos por adelantado
Ningún trámite legítimo exige transferencias urgentes a cuentas personales o extranjeras sin verificación oficial.
Verifica la identidad del notario o abogado
En España, los notarios están colegiados y pueden consultarse en registros oficiales. Nunca te fíes solo de un documento escaneado.
Consulta con un profesional independiente
Si tienes dudas, acude a un abogado o asesor fiscal de confianza antes de firmar o pagar nada.
Desconfía de la urgencia
La presión para actuar “antes de que caduque el plazo” es una táctica clásica de manipulación.
No compartas datos personales ni bancarios
Información como el DNI, número de cuenta o firma digital puede utilizarse para otros fraudes.
Denuncia
Si sospechas que has sido objetivo de una estafa, contacta con las autoridades y con tu entidad bancaria lo antes posible para intentar bloquear movimientos.
Un fraude antiguo con nuevas formas
El timo de la herencia no es nuevo; durante años circuló por correo postal bajo la conocida “estafa nigeriana”. Hoy ha evolucionado: utiliza páginas web falsas, identidades robadas e incluso perfiles profesionales en redes sociales para parecer más creíble.
La promesa de una fortuna inesperada puede resultar tentadora, pero en materia de herencias la regla es simple: si no conocías al familiar ni existe un procedimiento oficial claro, probablemente se trate de un engaño.
