Los primeros compases de 2026 han dejado en España un escenario extraordinario. Un tren de borrascas de alto impacto ha azotado el país con una furia inusual. El abecedario meteorológico se ha ido agotando, después de que se hayan encadenado hasta ocho zonas de bajas presiones entrando por la península en menos de mes y medio. Kristin, Leonardo, Marta, Nils u Oriana son algunos de los nombres propios que han desfilado estos días por el país, dejando temporales de viento, lluvias y nieves en distintas zonas. Y esto se va a notar en tu despensa.
El anticiclón que entrará estos días en España anticipa cierta estabilidad, pero no será igual en los lineales de los supermercados o en tu despensa. Las organizaciones agrarias llevan días alertando de los devastadores efectos que ha tenido la concatenación de borrascas para las explotaciones en múltiples provincias. Juan Luis Ávila, secretario general de COAG en Andalucía, ya advirtió a mediados de mes que el campo está “atrapado en una cadena devastadora de borrascas sin margen de recuperación entre uno y otro episodios”.
En esos términos, la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía estimó inicialmente que se habría perdido el 20% de la producción agrícola de la comunidad. COAG traduce esa cifra en un impacto económico de más de 3.000 millones de euros. Por su parte, el director general de Agroseguro avanzó que ya habían recibido declaraciones de siniestro por las tormentas en más de 22.200 hectáreas agrícolas, lo que sumaría 35 millones de euros solo en indemnizaciones. La misma entidad calcula que el impacto podría llegar hasta las 40.000 hectáreas, casi duplicándolo.

Golpe al campo
El golpe en el campo es inmediato. Gran parte del sector ha vuelto a protagonizar una tractorada en Madrid, en denuncia de la nueva PAC y del acuerdo entre la UE y Mercosur. Ahora, otro golpe. Solo en Andalucía, las lluvias de Leonardo y Marta han dejado daños generalizados en invernaderos de Almería, afectando además a trasplantes recientes, como la sandía. En Cádiz, los daños a la infraestructura también han sido cuantiosos, y el golpe lo encajan cítricos y olivares. Siguiendo la Costa de la Luz, en Huelva la temporada de frutos rojos se hará difícil, ya que los encharcamientos han obstaculizado la recolección.
Problemas de gravedad además en provincias como Córdoba o Jaén. Las trombas de agua provocan que muchas aceitunas caigan del olivo y acaben pinchadas en el suelo, y los terrenos empapados imposibilitan su recogida. Amén de que, como reseñaba la Asaja en Córdoba, otra de las grandes plataformas del sector, los cultivos anegados pueden ‘ahogar’ muchos cultivos. El impacto también se da en cereales e incluso en las producciones de flor cortada.

El tren de temporales también impacta en la ganadería. No solo ante una eventual subida del pienso (el daño a los cereales se puede suplir con importaciones): las intensas lluvias ha imposibilitado que el ganado cuente con la atención necesaria. Se han quedado partos sin asistir y hay vacas que, a raíz de las circunstancias provocadas por la borrasca, han muerto. Se teme, además, un repunte de casos de pedero, una infección bacteriana en las pezuñas de los bovinos, por la humedad de los suelos. También hay traslación a la pesca. Cofradías de pescadores denuncian que llevan sin salir a faenar prácticamente desde el año pasado, y las instituciones también preparan ayudas para el sector.
Fresas más caras
Todavía es pronto para notar los efectos de las borrascas en la cesta de la compra, si bien tampoco habrá que esperar mucho para ver sus consecuencias. Según el alimento. Por ejemplo, los últimos datos de la mesa de precios de cereales de la lonja de Córdoba indican que los trigos blandos de mayor calidad no han cotizado: el mercado está “muy pesado” y puede haber poca oferta y poca demanda. Los blandos de menor calidad sí se están colocando. Esta degradación del cereal puede deberse, en todo caso, a las lluvias del año pasado.

Pero el tren de borrascas no tendrá un efecto inmediato en los cereales: España importa en grandes cantidades y son esenciales no solo para el pan, también para la ganadería. Es en el ámbito de los frescos donde las tensiones se empezarán a reflejar en cuestión de días. La lonja de Murcia ya ha registrado cotizaciones máximas de tomates cherry en tres euros el kilo. A principios de diciembre los máximos dejaban el kilo a 1,75 euros. No es achacable a los temporales, pero la coincidencia es nefasta. Febrero, además, es temporada alta para la fresa, y este es un cultivo muy sensible a fenómenos como los vistos estas semanas.
Que la aceituna siga pinchada en muchos olivares también preocupa de cara a la próxima tirada de aceite de oliva. El oro líquido fue una de las grandes resistencias en la evolución de la cesta de la compra el año pasado. Tras una escalada sin precedentes entre 2022 y 2023 por la sequía, el zumo logró moderar el IPC de 2025. La tensión inflacionista la protagonizaron, fundamentalmente, los huevos (sumidos en la crisis de gripe aviar), el chocolate y el café.
El precio de la luz
Las fuertes y constantes lluvias se harán notar en tu nevera, pero no solo por el precio de lo que guardes en ella. También por el consumo eléctrico que hagas en el resto del hogar. En España, tras este tren de borrascas, hay 43.431 hectómetros cúbicos de agua embalsada, un 44,46% más que en la media de este mismo período en los últimos diez años. Esto va a tener un impacto directo en algo que también es determinante al fijar el IPC, y que ya se ha visto en enero, donde la inflación se quedó en el 2,3%. El precio de la luz.

Aunque será un impacto que “dependerá de la modalidad contratada”, recuerda Javier Martínez, portavoz de Energía de Kelisto. En el caso de la tarifa regulada, que depende de la subasta mayorista de electricidad, “los precios irán bajando y se mantendrán bajos durante los próximos meses gracias a la acción de la energía hidroeléctrica”. Sin embargo, dado que en el PVPC interviene también el mercado de futuros de la electricidad, la caída será “controlada”. No se verán precios tan bajos como los vistos en 2020, en la pandemia. Será un descenso más progresivo y menos pronunciado.
En el caso de la tarifa libre, el portavoz de Kelisto estima que también se verá un impacto, ya que las comercializadoras acceden a energía más barata y les sale a cuenta ofrecer beneficios y descuentos. “Pero será un impacto aún más tardío, ya en verano o incluso septiembre”. Hoy por hoy los precios de las tarifas reguladas y de las más baratas del mercado libre son “más o menos equivalentes”. Pero es previsible, apunta Martínez, “que en los próximos meses la tarifa regulada salga más a cuenta”.
