La nueva encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reafirma que la vivienda vuelve a situarse como el primer problema de los españoles. Lo hace con un nuevo récord con el 42,8% de las menciones en términos generales, dos décimas más que en enero. Pero también como primer problema personal, con un 27,6% de alusiones. Al igual que ocurrió el mes pasado coincidiendo con la publicación del Barómetro, el Gobierno trata de lanzar un mensaje de optimismo a la ciudadanía. Ayer, el protagonista fue Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. Con motivo de la presentación formal del Fondo España Crece, Sánchez anunció que el fondo ‘España Crece’ movilizará 23.000 millones y financiará la construcción de 15.000 viviendas al año.
Si se acude a la hemeroteca, el último anuncio del presidente resucita básicamente promesas pasadas. El objetivo de 15.000 viviendas al año se lanzó el 24 de abril de 2025 cuando Sánchez anunció el lanzamiento del PERTE de la Industrialización de la Vivienda con una inversión pública de 1.300 millones en 10 años. Entonces, aseguró que el PERTE situaría a España en la vanguardia en la industrialización de la edificación. Y así precisó el objetivo de construir una media de 15.000 viviendas industrializadas al año y llegar a las 20.000 anuales dentro de diez años.

Baile de cifras
El seguimiento de los anuncios de inversión es algo más complejo porque no se refieren a las mismas cifras. Como advierten desde el Partido Popular, en relación con el PERTE de Industrialización de la vivienda, no figura mediante qué instrumentos se iban a canalizar los 1.300 millones presupuestados. Únicamente se alude a “aumentar la capacidad productiva a través de una mejor financiación público privada”.
En abril de 2025, el Gobierno destacó el incremento del presupuesto en vivienda -“se ha multiplicado por ocho en siete años-, con avales para la compra y bonos alquiler para jóvenes”. Y resaltó el impulso de la colaboración público-privada con 4.000 millones en créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para la construcción de vivienda en alquiler asequible. A su vez, confirmó la transferencia de más de 3.300 viviendas y cerca de dos millones de metros cuadrados de suelo residencial a la nueva Empresa Pública de Vivienda. Esta fue aprobada formalmente en diciembre del pasado año bajo la denominación de Casa47.
El ICO reduce los fondos de vivienda
Después de poco más de diez meses desde dicho anuncio, la línea de préstamos ICO de 4.000 millones para el impulso de la vivienda social se ha reducido en un 81,25%. Es decir, queda limitada a 750 millones en el marco de la decisión del Ejecutivo de reducir el importe de la petición de préstamos europeos. Dentro del programa de fondos Next Generation, Bruselas asignó a España una línea de préstamos por 83.000 millones.
El Gobierno ha decidido limitar la petición a 23.000 millones en préstamos europeos al entender que la financiación en el mercado de deuda resulta más competitiva. Dentro de estos 23.000 millones, se incluye una inyección de capital al ICO de 9.662 millones. Estos recursos, junto con los 750 millones de la línea ICO de vivienda, sumarían los 10.500 millones del Fondo España Crece.
Tal y como detalló ayer el Ministerio de Economía se agregarán, además, otros 2.800 millones procedentes de las transferencias no reembolsables. En total, el Fondo España Crece recibirá una inyección de capital de 13.300 millones, reforzando de forma estructural la capacidad del ICO como banco nacional de promoción. Con estos recursos, el Gobierno aspira a movilizar en torno a 120.000 millones a través de la colaboración público privada. Según el anuncio de ayer, el objetivo es que el 19% de ese volumen se destine a la construcción de vivienda asequible.
En 2024, Sánchez anunció 6.000 millones en préstamos y avales

En el repaso a la hemeroteca de la presente legislatura, el 29 de julio de 2024, Pedro Sánchez anunció la construcción de 43.000 viviendas destinadas a alquiler social y a precio asequible. Fue una de las líneas para cumplir objetivo de las 180.000 viviendas sociales que se marcó para la legislatura. En el anuncio veraniego, se apostó por el Plan de Facilidad para la Promoción de Vivienda Social con un dotación de 6.000 millones en préstamos y avales a promotores públicos y privados.
Este montante incluía los 4.000 millones en préstamos vinculados a la Adenda del Plan de Recuperación -los mencionados préstamos del ICO que se han rebajado a 750 millones-. Junto a estos, se avanzó una transferencia de 2.000 millones restantes, procedentes de los Presupuestos Generales del Estado. Estos fondos iban a integrar una línea destinada a avalar de forma gratuita hasta el 50% de estos préstamos, impulsada por el Gobierno y gestionada a través del ICO. “Contamos con un sector de la construcción experimentado y dinámico. Estoy convencido de que sabrá aprovechar esta oportunidad, que también beneficiará a industrias relacionadas con la construcción, y que tanto valor aportan en términos de empleo y de cohesión territorial”, valoró entonces Sánchez.
Dos años después
“El fondo extenderá al inversor privado una alfombra roja, pero no para especular con un derecho constitucional. Sino para construir un hogar para la mayoría de ciudadanos”, afirmó ayer Pedro Sánchez. Enfatizó que se trata “del mayor volumen de financiación pública y privada en condiciones ventajosas de nuestra historia, para combatir la crisis habitacional”. Tras la revisión de la hemeroteca, el Ejecutivo asume el desafío de su ejecución, mientras desde el PP recuerdan que no habría sido capaz de cumplir sus objetivos.
Aluden en este sentido, como en la nueva adenda de los Next Generation, se reducen las metas al reducir la construcción de vivienda para alquiler social un 13%, al pasar de 20.000 a 17.365 viviendas. O de mejorar la eficiencia en 510.000 viviendas a “firmar 32.390 certificados de eficiencia energética” en viviendas o edificios residenciales; así como al eliminar el objetivo de renovación de 26.000 viviendas en municipios de menos de 5.000 habitantes y cambiarlo por “1.377 certificados energéticos” en esos municipios, entre otros ejemplos.
