Ángel y Javier Escribano están en el punto de mira tras la crisis desatada en Indra a raíz de la eventual operación de fusión con su empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Un movimiento corporativo que presenta un claro conflicto de interés dado que controlan el 14,3% de Indra y son los segundos mayores segundos accionistas por detrás de la SEPI (28%). La participación de los hermanos Escribano en Indra está valorada en 1.290 millones de euros en el mercado bursátil, en tanto que el paquete de la SEPI supera los 2.520 millones.
La tensión ha escalado al máximo después de que el brazo inversor del Estado se haya opuesto a la operación como una fusión. En el último consejo de administración del pasado 29 de enero, abogó por la búsqueda de otras alternativas, tal y como adelantó este medio. Es precisamente el valor de EM&E, que a los múltiplos del mercado podría rondar los 2.000 millones, el factor determinante de los recelos de Moncloa. En una fusión, el Gobierno se arriesga a perder la posición de control de la que goza en estos momentos.

En 2025, EM&E consolidó su posición como gran contratista gracias a las adjudicaciones del Ministerio de Defensa, en alianza con Indra. La más importante el megacontrato para los obuses sobre rueda y cadenas valorado en 7.400 millones. Estos contratos han trascendido el ámbito de la defensa y entrarán en el debate político. El PP manifestó la semana pasada su oposición a la operación que supone “un conflicto de interés de caballo”, y que acusó al Gobierno de favorecer a los hermanos Escribano en Indra.
Family Office
En el foco de la atención política y mediática, Ángel y Javier Escribano no presentaron el año pasado las cuentas de su ‘family office’. Así lo ha podido confirmar Artículo14 en el Registro Mercantil, donde no figura el depósito del ejercicio 2024. Un año antes, a finales de 2023, tras elevar su participación en Indra del 3% -con la que entraron en mayo de ese año- al 8%, los hermanos iniciaron una reorganización patrimonial de su grupo empresarial. Esta culminó en marzo de 2024, cuando la Agencia Tributaria autorizó la constitución de un grupo fiscal consolidado encabezado por Advanced Manufacturing and Engineering SL. Bajo esta sociedad, se agrupa actualmente, además de EM&E, EM&E Investment, EM&E Chips y EM&E Properties.
Según la Ley de Sociedades de Capital (LSC), una sociedad limitada como Advanced está obligada a presentar sus cuentas anuales. Únicamente quedan exentos de esta obligación los empresarios individuales, las sociedades personalistas y los autónomos. La fecha límite establecida para realizar este trámite en el Registro Mercantil es el 31 de julio del año siguiente. Dado que han trascurrido seis meses de este plazo, ahora Advanced tiene su hoja registral cerrada y se expone a sanciones.

A tenor del artículo 221 de la LSC puede abrirse un procedimiento sancionador, que puede llegar a 60.000 euros. El “cierre registral” como figura en la citada ley implica también la imposibilidad de registrar otros hitos corporativos. El último asiento figura con fecha de febrero de 2025. La solución de esta situación es relativamente sencilla, dado que se subsana presentando las cuentas. Un registro que, sin duda los administradores de la sociedad, harán cuando consideren conveniente. El objeto social de Advanced es la compra, venta, tenencia y administración de acciones, participaciones, cuotas e intereses de cualquier tipo de sociedades, tanto españolas como extranjeras y la gestión de las mismas.
Crecimiento exponencial
Según los últimos resultados disponibles en el Registro correspondientes al año 2023, la patrimonial de los hermanos Escribano registró unos ingresos de 1,59 millones de euros, según informó Expansión. A su vez, repartió unos dividendos a cuenta a sus accionistas de 9,01 millones, cuando el año anterior no había abonado ninguna retribución. Ese año, ya registró un crecimiento exponencial al multiplicar por cinco su beneficio neto, hasta los 2,58 millones.
A través de las cuentas de EM&E, se pueden obtener algunas pistas de lo acontecido en el ejercicio 2024 que, por ahora, permanece oculto a efectos del Registro. Hace dos años, Ángel y Javier Escribano optaron por concentrar en EM&E exclusivamente la actividad industrial. De esta forma, se traspasó a EM&E Investment, la sociedad encarga de gestionar y concentrar sus operaciones estratégicas, las acciones de Indra y Prisa. Como publicó Artículo14, EM&E pagó casi 20 millones a los hermanos Escribano por su gestión e influencia en Indra.
Pendientes del cierre de 2025
Una vez que el último consejo de administración del año de Indra acordó por unanimidad que una potencial operación entre Indra y EM&E es coherente con su estrategia, la compañía está avanzando en el análisis de los aspectos relevantes de la potencial operación. Los avances están sujetos, entre otras cuestiones, a la información de cierre del ejercicio 2025. EM&E cuenta con el asesoramiento de Santander y JPMorgan, mientras que Indra se apoya en Goldman Sachs, Morgan Stanley, PwC, AZ Capital y Latham & Watkins. Indra presentará el próximo 26 de febrero sus resultados del año 2025. En el segundo trimestre de 2026, Indra presentará a los inversores su hoja de ruta hasta 2030. La compañía ha adelantado al año 2028 el objetivo de alcanzar una facturación de 10.000 millones.

Por su parte, EM&E prevé rozar los 500 millones (480 millones), un 35% más que un año antes, según avanzó su presidente ,Javier Escribano, a finales de 2025 en un encuentro con los medios. Entonces reconocía estar a expensas de que los bancos hagan su trabajo y “cuando lo tengan y emitan un veredicto haremos una negociación más fina o veremos hasta dónde podemos llegar“. Para Javier Escribano, la operación corporativa con Indra tiene un sentido industrial siempre y cuando ambas partes puedan encajar.
“No hay ningún plan B por parte de Escribano ni eso de decir: ‘Si no me fusiono con Indra, vendo la empresa’. Nosotros no vamos ni a vender la empresa ni a irnos. Hemos venido para quedarnos y, si nos fusionamos con Indra, nos quedaremos como accionistas”. Con esta premisa de la que parte Javier Escribano, el desenlace está más cerca.
