Ellas lideran

Hana Al Rostamani: la banquera que gestiona el dinero en los Emiratos

En una región donde el papel de las mujeres en posiciones de poder es todavía anecdótico, su figura es una ventana abierta a los nuevos tiempos

Durante décadas, el poder financiero global se ha concentrado en un triángulo geográfico concreto: Nueva York, Londres y, en menor medida, Frankfurt. Sin embargo, en los últimos años ese eje se ha desplazado hacia otras regiones donde el capital se acumula. Y en ese nuevo mapa, una de las figuras clave es Hana Al Rostamani.

Desde 2021, Al Rostamani es la consejera delegada de First Abu Dhabi Bank (FAB), el mayor banco de los Emiratos Árabes Unidos y una de las principales entidades financieras de Oriente Medio. Su posición es clave en una región que ha pasado de ser vista como periférica a convertirse en uno de los epicentros del sistema económico global.

Ingeniera de formación, con una licenciatura en Ciencias de la Computación por la Universidad George Washington, Al Rostamani inició su carrera en el ámbito tecnológico antes de entrar en el sector financiero. Un recorrido que ha forjado su liderazgo entre el conocimiento técnico y la gestión financiera, muy relevante en un sistema donde la banca está profundamente ligada a la infraestructura digital.

Su trayectoria dentro del sistema financiero emiratí es larga. Antes de asumir el cargo de CEO en FAB, ocupó posiciones clave en la entidad y en otras instituciones del país. Su nombramiento en 2021 marcó un hito: fue la primera mujer en liderar el mayor banco del país, y lo hizo en un momento de transformación económica en la región.

FAB no es un banco convencional en el sentido europeo o estadounidense. Es una institución que actúa como intermediaria entre capital soberano, grandes proyectos de infraestructura y flujos internacionales de inversión. Gestiona activos por un valor de unos 300.000 millones de dólares y opera en múltiples mercados, conectando Oriente Medio con Asia, África y Europa. Al Rostamani participa en la canalización de capital hacia sectores estratégicos, como energía, transporte, desarrollo urbano y transición tecnológica. En una economía como la de los Emiratos, donde el Estado y el capital privado están estrechamente vinculados, el papel de los bancos es un vaso comunicante entre ambos extremos.

Los Emiratos Árabes Unidos se han posicionado como un hub financiero internacional. Fondos soberanos, bancos y plataformas de inversión están desempeñando un papel cada vez más activo en la economía dentro y fuera del país. Y en este escenario, FAB funciona como una bisagra: conecta recursos financieros con proyectos estratégicos. Al Rostamani ha defendido en diversas intervenciones la necesidad de adaptar el sistema financiero a un entorno cambiante, marcado por la digitalización, la sostenibilidad y la volatilidad global. Bajo su liderazgo, el banco ha impulsado iniciativas en banca digital y ha participado en la financiación de proyectos vinculados a la transición energética.

Su perfil, pese a su relevancia, no es mediático. Es una mujer que no ocupa titulares constantes en el debate internacional, pero su influencia se ejerce en un plano más estructural, a la sombra.

También hay una dimensión simbólica en su liderazgo. En una región donde el papel de las mujeres en posiciones de poder es todavía anecdótico, su figura es una ventana abierta a los nuevos tiempos. Ella encarna la idea de mujer moderna, un símbolo de los cambios graduales en las estructuras económicas y empresariales del Golfo.

Más allá de su rol en FAB, Al Rostamani también es la primera mujer en presidir la UAE Banks Federation, el organismo que agrupa a las entidades financieras del país. Este rol amplía su influencia más allá de FAB y la sitúa en el centro de la definición de políticas bancarias en Emiratos Árabes Unidos. Desde esta posición, participa en la interlocución con reguladores y en el diseño de estrategias en el sector como la digitalización, la estabilidad financiera o la financiación sostenible. Su perfil combina la gestión corporativa con una dimensión institucional que refuerza su peso dentro del sistema económico del Golfo, en un momento en el que la región busca consolidarse como uno de los nuevos polos financieros globales. Una mujer con poder que muestra el camino a otras mujeres de la región que quieren parecerse a ella.