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Laura Alonso: “El éxito llega cuando dejas de buscar validación externa”

Laura Alonso, directora de Suscripción y miembro del comité de dirección de UMAS Seguros, analiza en Artículo14 el papel estratégico de esta área y la adaptación a las necesidades de los mutualistas

Cuando Laura Alonso finalizó sus estudios, inició una trayectoria profesional vinculada al sector asegurador tanto en mediadores como en compañías. Dio sus primeros pasos en RACE, etapa de la que guarda un excelente recuerdo y en la que adquirió los conocimientos fundamentales que marcaron su carrera. Posteriormente, se incorporó a ASPECTA -compañía de seguros de vida del grupo HDI especializada en productos de ahorro e inversión– como Actuaria Senior, donde profundizó en áreas técnicas clave del negocio.

Su primer rol con responsabilidad directa sobre equipos llegó en Marsh, donde asumió progresivamente nuevas funciones y consolidó sus capacidades de liderazgo y gestión.

En la actualidad, ocupa la posición de directora de Suscripción en UMAS, desde donde contribuye a la definición y supervisión técnica de la estrategia de suscripción. En este ámbito, explica, trabaja para garantizar una adecuada selección y tarificación de los riesgos, así como para impulsar el desarrollo de nuevos productos y la adaptación de los existentes a las necesidades de los mutualistas.

El área de Suscripción, subraya, constituye un pilar estratégico dentro de la compañía. Su función no se limita a proteger el resultado técnico ni a velar por el cumplimiento de la política de suscripción. “El verdadero desafío es anticiparnos a las necesidades de nuestros mutualistas y contribuir activamente a la configuración de un portfolio de seguros competitivo y alineado con su realidad”, afirma. En esta línea, añade que “esta visión nos permite no solo responder al mercado, sino influir en él mediante soluciones aseguradoras que aporten valor, diferenciación y cercanía al mutualista”.

¿Cuál ha sido la decisión más difícil en su carrera profesional?

No lo concretaría en una sola. Tomar la decisión de dejar una compañía para emprender un nuevo reto profesional nunca es sencillo. Cada cambio implica una reflexión, en la que se valoran no solo las oportunidades de crecimiento, sino también el impacto personal y profesional que supone cerrar una etapa. Implica reconocer todo lo aprendido, las relaciones construidas y los logros alcanzados, al tiempo que se asume la responsabilidad y el entusiasmo que acompañan a un nuevo desafío.

¿Cuál es el consejo que más ignoró al inicio de su carrera y cuál fue la consecuencia? Y ¿cuál fue el más útil?

Cuando comencé mi trayectoria profesional, en cada nuevo reto sentía la necesidad de dar el máximo y sentía el impulso de demostrar de inmediato el valor que podía aportar. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que el verdadero liderazgo exige equilibrar esa motivación inicial con una comprensión profunda del contexto, de los equipos y la estrategia de la organización. Actuar con perspectiva, escuchando, observando y analizando, permite tomar decisiones más sólidas y plenamente alineadas con los objetivos a largo plazo.

El consejo más valioso que recibí fue rodearme de un equipo de confianza, compuesto por profesionales de los que siempre pudiera aprender algo. Contar con personas que aportan perspectivas complementarias, experiencia y criterio, fortalece las decisiones e impulsa el crecimiento personal y la capacidad de liderazgo. Un equipo sólido es un apoyo esencial para afrontar con éxito los desafíos de cualquier organización.

¿Cuándo dejó de sentir que ya no tenía algo que demostrar y empezó a disfrutar del éxito profesional?

Diría que no hubo un momento concreto en el que dejara de sentir que tenía algo que demostrar, sino más bien fue una evolución natural. Con el tiempo comprendí que el éxito profesional no se mide por la necesidad de aprobación externa, sino por la solidez con la que afrontas los retos y la confianza que has construido en tu propio criterio. Empecé a disfrutar verdaderamente de mi trayectoria cuando fui consciente de que la experiencia acumulada me permitía tomar decisiones con perspectiva, anticipar escenarios complejos y aportar valor real a la organización.

¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?

Sin duda desterraría el mito: “El liderazgo femenino es más emocional y menos racional”. Este estereotipo asocia injustamente la empatía o la sensibilidad con falta de rigor. En realidad, las habilidades emocionales son un componente clave del liderazgo ya que facilitan la comunicación, la gestión de equipos y la toma de decisiones. La inteligencia emocional no sustituye a la racionalidad sino que la complementa.

¿Qué hábito o ritual sigue para mantener la creatividad y la claridad mental en su día a día?

Necesito disponer de un espacio personal completamente aislado tanto de lo laboral como de lo familiar. Para lograrlo, comienzo el día muy temprano, antes de que mi familia se despierte. Dedico ese tiempo a realizar ejercicio físico, continúo con unos minutos de mindfulness y finalizo con un desayuno tranquilo. Este hábito me permite iniciar la jornada con claridad, equilibrio y una sensación de orden que influye positivamente en mi rendimiento y en mi bienestar a lo largo del día.

¿Cuál es su fórmula para conciliar la vida profesional con la familiar?

Tengo dos hijos pequeños y, en nuestra familia, las responsabilidades se reparten de manera equitativa entre mi marido y yo. Esta corresponsabilidad es fundamental, especialmente para las mujeres que ejercemos posiciones de liderazgo, ya que permite que el desarrollo profesional no quede condicionado por roles tradicionales de género. Nos organizamos adaptándonos a las circunstancias y a los compromisos profesionales de cada uno, incluidos viajes, proyectos estratégicos y momentos de mayor carga laboral. La flexibilidad y el apoyo mutuo son claves para sostener una carrera directiva.

Además, contamos con apoyo externo que nos facilita el día a día, lo que nos permite mantener un equilibrio entre vida personal y profesional. Para mí, este equilibrio no consiste en llegar a todo, sino en establecer prioridades y asumir que liderar también implica saber delegar, tanto en el entorno laboral como en el familiar.

Un error profesional del que aprendió una lección valiosa

Un error del que aprendí una lección especialmente valiosa fue intentar resolver demasiado por mi cuenta. En una etapa de gran presión, asumí que, por responsabilidad y capacidad técnica, debía encontrar y ejecutar soluciones sin involucrar al equipo tanto como debía. Ese episodio me enseñó que no compartir la carga, no pedir perspectivas adicionales o no delegar adecuadamente puede limitar el impacto. Desde entonces, he incorporado un principio que aplico en cada proyecto y cada decisión estratégica: liderar no es hacerlo todo, es crear las condiciones para que las personas adecuadas contribuyan en el momento adecuado.

Si el éxito profesional fuera un deporte, ¿qué tipo de entrenamiento recomendaría para jugarlo bien?

Recomendaría un entrenamiento que combine preparación técnica, fortaleza mental y trabajo en equipo. En primer lugar, es esencial entrenar la disciplina: la constancia diaria, incluso cuando la motivación fluctúa, marca la diferencia. El aprendizaje continuo nos permite analizar las decisiones y sus consecuencias evolucionando con cada experiencia. Es importante entrenar la resiliencia, estamos en un entorno cambiante. Y por último, la colaboración y el juego en equipo. Ningún deportista gana torneos en solitario: detrás de cada éxito hay un equipo que acompaña, sostiene y complementa. En el liderazgo ocurre lo mismo: rodearse de talento, escuchar diversas perspectivas y confiar en los demás multiplica el rendimiento colectivo.

Un imprescindible en el bolso

El móvil, pero no por dependencia tecnológica, sino porque es la herramienta donde organizo mi agenda: reuniones profesionales, citas personales y recordatorios familiares. Poder consultarlo en cualquier momento me permite coordinar todas las responsabilidades y mantener una visión ordenada de mi día a día.

Su cita o frase vital.

Enfrentarte a cualquier desafío o situación con actitud positiva transforma no solo el resultado, sino también la forma en que avanzas hacia tus metas.

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