Aranceles

Tina Lee, la CEO de una de las mayores cadenas de supermercados de Canadá, ante la amenaza de los aranceles

Bajo el liderazgo de Lee, la cadena debe equilibrar precios, márgenes y autenticidad de su oferta en una realidad de creciente tensión comercial

Trump ha vuelto a amenazar a Canadá con unos aranceles del 100% si firma acuerdos comerciales con China. De nuevo, la economía canadiense tiembla ante la posibilidad de que los productos que exporta a Estados Unidos se encarezcan tanto que no sean competitivos frente a terceros países. De confirmarse, sería un varapalo para un país que exporta gran cantidad de materias primas y alimentos, especialmente carne de vacuno y porcino, cereales (trigo y maíz), productos lácteos y alimentos industriales derivados.

Para los consumidores canadienses, el impacto no se vería tanto en esos productos exportados —que incluso podrían abaratarse puntualmente— como en los alimentos que Canadá importa de Estados Unidos: frutas y verduras frescas, alimentos procesados, bebidas, productos de panadería industrial y piensos. Con un dólar canadiense más débil y mayores costes comerciales, estos artículos subirían de precio en los supermercados y reducirían el poder adquisitivo de los hogares.

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Supermercados más expuestos

Cadenas de supermercados como T&T, con un surtido altamente internacionalizado, serían especialmente sensibles a cualquier encarecimiento de las importaciones. Y es una mujer la que está al frente de una de las compañías más expuestas a este escenario: Tina Lee, consejera delegada de T&T Supermarket, el mayor supermercado asiático de Canadá.

Lee asumió el cargo tras suceder a su madre, Cindy Lee, fundadora de la compañía, y ha liderado una etapa de consolidación y crecimiento en un entorno cada vez más exigente para el sector alimentario.

Fundada en Vancouver en 1993, T&T se ha convertido en una referencia tanto para las comunidades asiáticas como para consumidores generalistas, gracias a un surtido basado en productos frescos, alimentos importados y marcas propias, con presencia en varias provincias canadienses y una expansión progresiva en Estados Unidos. Esa combinación —frescos, importación y especialización— es la que hace a la cadena más vulnerable a las tensiones comerciales.

Entorno marcado por la inflación

Bajo la dirección de Lee, la compañía ha tenido que capear la inflación alimentaria, las disrupciones logísticas tras la pandemia y una incertidumbre geopolítica creciente, factores que afectan de forma directa a una cadena con una elevada dependencia de importaciones. Y cualquier escalada arancelaria —ya sea sobre productos estadounidenses o sobre mercancías procedentes de Asia— tiene un impacto casi inmediato en los costes, los márgenes y, en última instancia, en los precios finales.

Los aranceles no son una abstracción macroeconómica. Cuando se aplican, terminan trasladándose —total o parcialmente— al consumidor final. En el caso de un supermercado como T&T, cuyo surtido incluye productos procedentes de Asia, Estados Unidos y otros mercados internacionales, ese impacto se percibe de forma directa en la cadena de suministro.

Un aumento significativo de los aranceles elevaría los costes de importación de alimentos procesados, salsas, conservas, productos congelados o ingredientes básicos difíciles de sustituir por producción local. Y las cadenas se enfrentan a una decisión incómoda: absorber parte del golpe en márgenes o trasladarlo a los precios.

Liderazgo decisivo para el futuro

La clave para una CEO como Tina Lee no está solo en reaccionar, sino en anticiparse. En los últimos años, muchas cadenas canadienses han empezado a diversificar proveedores, reforzar acuerdos con productores locales y revisar sus productos para reducir la dependencia de importaciones más expuestas a tensiones comerciales.

En el caso de T&T, esa estrategia resulta especialmente compleja. Buena parte de su propuesta de valor reside en ofrecer productos auténticos de distintas cocinas asiáticas, y sustituirlos no siempre es posible sin alterar la identidad de la marca.

Subir precios demasiado rápido puede erosionar la confianza del cliente; no hacerlo puede comprometer la rentabilidad. El liderazgo de Lee será determinante para el futuro de la compañía.

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