Valores españoles para sobrevivir a otro BCE más duro sin renunciar al crecimiento

Alimentación, turismo, consumo e industria reúnen valores con baja volatilidad, dividendos atractivos y potencial bursátil

El Banco Central Europeo (BCE) acaba de subir los tipos y el mercado ya está pensando en la siguiente subida. Apenas unos días después de que Christine Lagarde elevara el precio del dinero en 25 puntos básicos, hasta el 2,50%, los inversores llegaron a otorgar un 94% de probabilidad a una nueva subida en diciembre. Y las expectativas no terminan ahí. Barclays, Goldman Sachs y UBS esperan otra subida en diciembre, mientras Citi contempla incluso un movimiento adicional en marzo de 2027.

Lagarde dejó claro que la subida de septiembre apenas generó dudas dentro del BCE y volvió a insistir en que las próximas decisiones dependerán de cómo evolucione la inflación. Sus nuevas previsiones sitúan el IPC de la eurozona en el 3% este año, el 2,5% en 2027 y todavía el 2,1% en 2028.

Para la Bolsa, el regreso de los tipos al alza vuelve a complicar una ecuación que hace apenas unos meses parecía resuelta. Financiarse cuesta más, los beneficios futuros valen menos cuando se descuentan a tipos superiores y las compañías más endeudadas tienen que dedicar una parte creciente de su caja a intereses. La reacción más evidente sería buscar los sectores que tradicionalmente ganan cuando sube el precio del dinero.

Más allá de la banca

Unos tipos más altos pueden favorecer a los bancos porque amplían el margen entre lo que cobran por prestar y lo que pagan por los depósitos, mientras que las aseguradoras pueden reinvertir sus carteras a rentabilidades superiores. Esa es la respuesta más evidente cuando el BCE endurece su política monetaria, aunque también es la más conocida y, en algunos casos, la que más ha descontado ya la Bolsa.

Christine Lagarde
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde
Laurent Coust/SOPA

Santander acumula más de un 25% este año y BBVA alrededor de un 24%, mientras CaixaBank y Bankinter también registran avances significativos. Ese recorrido ha reducido parte del margen que veía el mercado hace unos meses y explica por qué varias casas de análisis empiezan a ser más selectivas con el sector.

Si el objetivo consiste en resistir un BCE más duro sin renunciar al crecimiento, el filtro se estrecha. Hay que buscar compañías con volatilidad contenida, poca dependencia de la financiación, capacidad para proteger márgenes y beneficios todavía al alza, a ser posible acompañados de un dividendo sostenible y recorrido según el consenso.

Entre los valores que mejor encajan con ese perfil aparece Viscofan, cuyo negocio de envolturas alimentarias combina estabilidad de la demanda con una volatilidad muy inferior a la del mercado. Su beta se sitúa alrededor del 0,14. ¿Qué quiere decir esto? Una beta de 1 indicaría que la acción tiende a moverse de forma similar al mercado. Una beta inferior a 1 nos indica que históricamente sus movimientos han sido más contenidos.

Que una compañía tenga poca volatilidad está muy bien, pero si no crecen sus beneficios, no sirve. Las estimaciones del consenso recogidas por MarketScreener apuntan precisamente a que los resultados seguirán avanzando, con un beneficio por acción que podría pasar de alrededor de 3,45 euros este año a 3,81 euros en 2027, un crecimiento superior al 10%. A ello se suma una rentabilidad por dividendo estimada próxima al 6% y un potencial bursátil todavía elevado, ya que la acción cotiza cerca de 55 euros frente a un precio objetivo medio de 69,80 euros, alrededor de un 28%.

Pocas compañías españolas ofrecen una sensibilidad al mercado tan reducida como Ebro Foods, cuya beta ronda el 0,2. Y cuando se mira el negocio, se entiende perfectamente por qué. Ebro vende fundamentalmente productos básicos como arroz y pasta. Por lo tanto, estamos ante una demanda mucho menos dependiente del ciclo económico.

El crecimiento de los beneficios es más moderado, aunque permanece en terreno positivo, con un beneficio por acción previsto de 1,40 euros en 2026, 1,45 en 2027 y 1,50 en 2028. La rentabilidad por dividendo ronda además el 4,5% y el consenso sitúa el precio objetivo medio en 20,51 euros, alrededor de un 12% por encima de su cotización actual.

El tercer nombre es Aena. ¿Cuál es su principal fortaleza? Que su negocio es extraordinariamente difícil de replicar. Además, el tráfico aéreo continúa creciendo y eso proporciona visibilidad a sus ingresos incluso en un escenario de tipos de interés elevados. El beneficio por acción esperado pasaría de aproximadamente 1,56 euros este año a 1,61 euros en 2027 y la rentabilidad por dividendo se aproxima al 5%. El consenso de analistas publicado por la propia compañía sitúa el precio objetivo medio en 27,75 euros, por encima de los aproximadamente 25,5 euros actuales, mientras Barclays, Bernstein, BNP Paribas, Jefferies, Morgan Stanley, Santander y UBS mantienen recomendaciones positivas sobre el valor.

Crecer con tipos altos

En el caso de Vidrala, el dividendo ya no es lo más importante. Aquí lo interesante es comprobar si una compañía puede seguir creciendo hasta el punto de que su valoración se abarate incluso aunque la acción no caiga. Vidrala cotiza aproximadamente en 88,5 euros y los doce analistas recogidos por MarketScreener sitúan su precio objetivo medio en 103,79 euros. Eso supone un recorrido cercano al 17%.

Y hay otro dato importante. El PER, que refleja cuántas veces está pagando el inversor por cada euro de beneficio anual de la compañía, bajaría desde unas 13,6 veces este año hasta 12,8 veces en 2027. Dicho de otra forma, por cada euro de beneficio esperado, el accionista estaría pagando menos. El dividendo tiene menos peso que en otros nombres de la selección, con una rentabilidad algo superior al 2%, por lo que aquí la tesis descansa más en el crecimiento y en la mejora de resultados que en la remuneración al accionista.

Foto de archivo de los valores del Ibex 35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid.
Europa Press

El último nombre parece, a primera vista, el menos defensivo. Inditex depende del consumo y acaba de sufrir una corrección después de presentar resultados, pero llega a un escenario de tipos altos con una ventaja difícil de encontrar entre las grandes cotizadas: caja neta. ¿Por qué? Porque mientras otras empresas tienen que refinanciar deuda a tipos cada vez más elevados y dedicar una parte creciente de sus beneficios al pago de intereses, Inditex no tiene ese problema en la misma medida.

Y, además, el mercado espera crecimiento. El consenso recogido por S&P Global estima que el beneficio por acción aumentará desde unos 2,18 euros este ejercicio hasta 2,39 euros en 2027, cerca de un 9% más, mientras las previsiones apuntan a que el dividendo podría pasar de 1,75 a alrededor de 1,90 euros por acción. Tras los últimos resultados, además, JPMorgan mantiene su recomendación de compra con un precio objetivo de 60 euros, UBS lo sitúa en 62 euros y Jefferies en 67 euros, frente a una cotización que ronda actualmente los 52 euros.