Volver al trabajo después de una baja de larga duración no siempre es “retomar la rutina”. A veces es un choque: dudas, miedo a recaer, presión por rendir como antes y una empresa que también mira el reloj. En ese punto aparece una figura poco conocida, pero decisiva, si la reincorporación se complica: el autodespido con indemnización.
El abogado laboralista Víctor Arpa lo resume con una idea sencilla: si el empleador incumple de forma grave sus obligaciones, el trabajador puede pedir la extinción del contrato y no salir perdiendo. Es decir, un autodespido con indemnización que permite cobrar compensación y, además, acceder al paro.
¿Qué derecho tienes al volver y cómo se activa el autodespido con indemnización?
Tras una baja larga, el trabajador tiene derecho a reincorporarse a su puesto y a solicitar un reconocimiento médico. Este paso es clave para verificar si está en condiciones de realizar sus funciones, y marca el primer giro posible hacia un autodespido con indemnización si la empresa no cumple lo que viene después.

Ese reconocimiento está previsto en la normativa de prevención: por un lado, en el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y, por otro, en el artículo 3 b) del Real Decreto 39/1997 (Reglamento de los Servicios de Prevención). Y aquí entra una expresión que suele ser el inicio de muchos conflictos —y, a veces, del autodespido con indemnización—: “apto con limitaciones”.
“Apto con limitaciones”
Que un informe indique “apto con limitaciones” significa, en esencia, que la persona puede trabajar, pero necesita ajustes o no debe realizar determinadas funciones. No es un “no puedes”, pero tampoco un “como si nada”. Y, en ese punto, el autodespido con indemnización empieza a tener sentido si la empresa se desentiende.
Según se recoge también en el artículo 25 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la empresa está obligada a adaptar el puesto conforme a lo indicado por el servicio de prevención. Si no realiza el reconocimiento, o si se niega a intentar la adaptación, el trabajador puede denunciar… y, además, plantear un autodespido con indemnización por incumplimiento grave del empresario.
El caso real que explica Víctor Arpa
En uno de sus vídeos, Víctor Arpa relata un caso que están llevando “ahora mismo” y que aterriza la teoría. Un trabajador sufrió un accidente laboral y estuvo de baja un año y medio. Cuando recibió el alta y tocó reincorporarse, le advirtieron de que la empresa debía enviarlo al médico de prevención para valorar su aptitud. Ese trámite, aparentemente rutinario, es el que puede acabar abriendo la puerta al autodespido con indemnización.
@abogadovictorarpa APTO CON LIMITACIONES SIN ADAPTACIÓN REAL #abogadolaboral #aptoconlimitaciones #autodespido
La empresa lo envió, sí. Pero el informe concluyó “apto con limitaciones”. Según el abogado, eso obliga a adaptar el puesto. En este caso, sostiene, la empresa no adaptó “absolutamente nada”, algo que califica como una infracción “muy grave”. Y ahí es donde el autodespido con indemnización deja de ser una idea abstracta y se convierte en estrategia legal.
¿Qué artículo permite el autodespido con indemnización y cuánto se cobra?
La vía para pedir ese autodespido con indemnización es la demanda de extinción del contrato por incumplimiento grave del empresario, prevista en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores. La consecuencia, según explica Arpa, es doble: indemnización y derecho al paro.
En concreto, el artículo 50 señala que el trabajador tendrá derecho a las indemnizaciones del despido improcedente: 33 días por año trabajado, con un tope de 24 mensualidades. Ese cálculo es el corazón económico del autodespido con indemnización cuando el origen es un incumplimiento del empleador y no una renuncia voluntaria sin causa.
Paro y una advertencia final
Además, como la extinción se fundamenta en el incumplimiento empresarial, el trabajador quedaría en situación legal de desempleo y podría acceder a la prestación contributiva. Es un matiz esencial: el autodespido con indemnizaciónno se plantea como una dimisión clásica, sino como una salida con protección cuando la empresa no cumple.
Eso sí, el propio Arpa recuerda una condición práctica que suele ser la más dura: mientras el juez resuelve la demanda, el empleado debe seguir acudiendo al trabajo. El autodespido con indemnización no es un portazo inmediato, sino un proceso que se pelea en tribunales, con la documentación y el relato bien amarrados desde el primer día.
