La fiesta más extraña de León: la tradición que sirve para predecir la llega del otoño

Las castañas son uno de los frutos principales que se recogen en León y en la comarca de El Bierzo son el centro de una peculiar fiesta que da inicio al otoño

Magosto, la peculiar fiesta leonesa que da inicio al otoño
Turismo Castilla y León

En España, cada región guarda costumbres que se han transmitido de generación en generación y que forman parte de su identidad. En León, más concretamente en la comarca de El Bierzo, se conserva una de las celebraciones más singulares, considerada por muchos como una especie de ritual que anuncia la llegada del frío: el Magosto.

Una celebración con fuego y castañas

El Magosto tiene lugar entre finales de octubre y los primeros días de noviembre, coincidiendo con la recogida de la castaña, el fruto estrella de la estación. Localidades como Camponaraya, Vega de Espinareda, Cacabelos, Páramo del Sil o Santa Marina del Sil son algunos de los escenarios donde esta tradición cobra vida y en los que se encienden hogueras que congregan a vecinos y visitantes. Tanto es así que ha sido declarado Fiesta de Interés Turístico en Castilla y León.

El nombre de la fiesta procede del latín Magnum Ustum, que significa “fuego mágico”. Y no es casualidad: alrededor de las llamas se asan las castañas, que se comparten acompañadas de vino nuevo, sidra o incluso orujo recién destilado tras la vendimia. Este gesto, repetido año tras año, simboliza no solo el inicio de la estación fría, sino también un acto comunitario de agradecimiento por la cosecha.

Castañas - Salud
Las castañas son el centro de los Magostos, la peculiar fiesta leonesa que da inicio al otoño
Pexels

Raíces que se hunden en el pasado

El origen del Magosto es incierto, aunque algunos historiadores lo sitúan miles de años atrás. Ya en tiempos prehistóricos, el hombre se alimentaba de castañas y bellotas. Con la llegada de los romanos y la extensión de los castañares en la península, este fruto pasó a convertirse en la base de la dieta campesina. No fue hasta la introducción de productos americanos como el maíz o la patata, en el siglo XVIII, cuando la castaña perdió parte de su protagonismo en la alimentación diaria. Sin embargo, en el calendario festivo rural mantuvo un papel central. El Magosto se celebraba como un rito de gratitud por las cosechas, al tiempo que servía de transición simbólica entre el final del verano y el inicio del invierno.

Una fiesta viva y con sabor local

Aunque el tiempo ha pasado, el Magosto apenas ha cambiado en esencia. La hoguera sigue siendo el centro de todo, y a su alrededor se comparten canciones, risas y platos típicos de la zona. En León, además de las castañas, no faltan los chorizos a la brasa, los bollos preñaos o las empanadas, que acompañan una jornada festiva donde la gastronomía se convierte en nexo de unión. La música tradicional, los juegos populares y el ambiente comunitario completan esta experiencia que, año tras año, atrae a viajeros curiosos que buscan tradiciones auténticas.

Más allá de León

Si bien El Bierzo es uno de los lugares donde el Magosto se vive con más intensidad, la costumbre se extiende también por Zamora y Salamanca, e incluso por comunidades vecinas como Galicia o Asturias. En todas ellas, la fiesta conserva ese carácter sencillo y popular que la hace tan especial: fuego, frutos de la tierra y la certeza de que, al calor de la lumbre, el otoño ya está entre nosotros.

TAGS DE ESTA NOTICIA