Las lluvias en Canarias han dejado en los últimos días una de esas estampas que el archipiélago tarda años en olvidar. Barrancos desbordados, carreteras cortadas por desprendimientos, embalses al límite y poblaciones aisladas han dibujado el impacto de un episodio meteorológico excepcional que ha puesto a varias islas bajo una enorme presión. En las zonas más castigadas, especialmente en puntos altos y vertientes expuestas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma, los acumulados han alcanzado cifras extraordinarias, con registros que en algunos enclaves se han movido entre los 300 y los 500 litros por metro cuadrado a lo largo del episodio.
El origen de esta situación está en el paso de la borrasca Therese, que ya fue identificada por AEMET como un episodio de alto impacto y que desde el 19 de marzo activó avisos por precipitaciones, viento y oleaje en Canarias. La agencia estatal advirtió de que podían superarse los 300 milímetros en puntos de La Palma y Tenerife, con riesgo de crecidas en barrancos, inundaciones locales y deslizamientos de tierra. En paralelo, el Gobierno canario elevó la alerta por lluvias en todo el archipiélago y activó también avisos por desprendimientos e inundaciones.
Un temporal con efectos muy visibles sobre el terreno
Las lluvias en Canarias no se han quedado en una estadística llamativa. Han tenido consecuencias directas sobre la vida cotidiana y sobre las infraestructuras. El 112 llegó a gestionar más de 1.000 incidentes en el archipiélago, mientras RTVC informó de más de un millar de personas aisladas, sobre todo en Gran Canaria, por la crecida del barranco de Arguineguín y por el deterioro de varios accesos. También se han producido cierres de colegios, problemas en el suministro y decenas de actuaciones relacionadas con desprendimientos y seguridad vial.

La situación ha sido especialmente dura en islas y zonas de relieve donde la orografía multiplica el efecto de los episodios persistentes. En Gran Canaria, por ejemplo, el Cabildo estimó que las presas habían recibido más de 14 millones de metros cúbicos de agua en apenas tres días, mientras varios embalses alcanzaban niveles que no se veían desde hacía años. Esa magnitud explica por qué las lluvias en Canarias han pasado de ser un fenómeno meteorológico serio a convertirse en una noticia de primer nivel para toda España.
Therese pierde fuerza, pero la inestabilidad no desaparece de golpe
La gran pregunta ahora no es solo cuánto ha llovido, sino cuándo van a remitir de verdad las lluvias en Canarias. Y la respuesta, a tenor de las previsiones más recientes, obliga a introducir matices. Therese ya ha ido perdiendo fuerza, pero la atmósfera no se ha estabilizado de forma inmediata. De hecho, AEMET seguía avisando para este martes 24 de marzo de chubascos fuertes o muy fuertes, acompañados de tormenta, en las islas occidentales, mientras la predicción general para Canarias mantenía cielos nubosos y precipitaciones, con mayor incidencia en las islas de más relieve.
Ese comportamiento encaja con lo que ya había anticipado el Gobierno de Canarias el pasado 20 de marzo, cuando señaló que la borrasca comenzaría a debilitarse de forma paulatina. Pero advirtió de que no sería hasta el comienzo de la semana siguiente cuando empezaría a restablecerse la estabilidad meteorológica en las islas. La clave, por tanto, no está en un corte brusco del episodio, sino en una retirada gradual del núcleo más activo y en un descenso progresivo de la intensidad de las precipitaciones.
Cuándo dejará de llover con fuerza
A día de hoy, el escenario más razonable es que las lluvias en Canarias sigan todavía dejando chubascos irregulares durante la recta final de este episodio. Pero con una tendencia paulatina a perder intensidad y extensión a medida que avance la semana. El temporal marítimo ya había empezado a mejorar de este a oeste, según el Gobierno canario, y la propia evolución sinóptica apunta a una retirada lenta del aire frío responsable de la inestabilidad más severa.

Eso no significa que desaparezca de inmediato cualquier riesgo. La experiencia de estos días ha demostrado que, incluso cuando afloja el frente principal, las lluvias en Canarias pueden seguir generando problemas puntuales por escorrentías, desprendimientos o tormentas convectivas localizadas. Por eso las autoridades mantienen la recomendación de seguir atentos a las actualizaciones oficiales y extremar la precaución en carreteras, barrancos y zonas de ladera.
