Sex o no sex

Frida Kahlo y Chavela Vargas, ¿amantes o amigas? La ciencia lo sabe un siglo después

Una investigación descubre que la amistad germina igual que el amor romántico gracias al impulso de la oxitocina, también conocida como hormona del amor

Frida Kahlo y Chavela Vargas
Frida Kahlo y Chavela Vargas / Fotografía:

Frida Kahlo con su matrimonio abierto con Diego Rivera y Chavela Vargas con sus ponchos y aires masculinos vivieron en México un amor bohemio que no incendió titulares, sino que quedó como una expresión más de libertad en el círculo de la Casa Azul y Coyoacán, donde se reunía la intelectualidad de la época. El caso es que se conocieron y en pocos días prendió una amistad apasionada y animada por tequilas y canciones. ¿Fue amor romántico o confianza, cercanía y cuidado?

Casi un siglo después, la ciencia ha acertado a explicar este sentimiento tan intenso que conecta de manera casi inmediata a muchas personas sin necesidad de que exista una relación romántica, trascendiendo el tiempo y las categorías. Annaliese Beery, neurobióloga de la Universidad de California, en Berkeley, ha experimentado con topillos de la pradera y su conclusión es que, en apenas 24 horas, la oxitocina es capaz de crear ese vínculo íntimo con alguien que decide idóneo para acurrucarse, cuidarse y permanecer cerca. Lo que quiere decir es que la amistad germina igual que lo hace el amor y con idéntica intensidad gracias a esta poderosa hormona.

La molécula de los abrazos

Frida y Chavela no necesitaron tiempo para que su conexión echara raíces y lo suyo se narró como una relación ambigua, sin que nadie pudiese decir si era romance o una amistad indestructible. Cuando la artista, siempre intensa y expansiva, conoció a la cantante, la invitó a quedarse en la Casa Azul. La etiqueta era confusa. Hoy esta científica compararía a estas dos mujeres con sus topillos de la pradera y lo achacaría a la oxitocina, hasta ahora conocida como hormona del amor o molécula de los abrazos. Ahora sabemos que es también el motor que impulsa las amistades más duraderas.

Kahlo y Vargas, una amista duradera
En un laboratorio de la Universidad de California en Berkeley, estos pequeños roedores, famosos en biología por su monogamia férrea y su sorprendente vida social, han mostrado que, con receptores intactos de esta molécula, basta un instante de convivencia para que surja un compañero preferido con quien permanecer cerca. Frida y Chavela fueron, a su manera, los topillos humanos de nuestra historia. La oxitocina actúa de forma imperceptible. Le basta un roce, un gesto, una mirada que parece sostener un secreto, para que el cerebro sepa que esa es la persona que quiere tener a su lado.
Frida y Chavela sintieron esa química tan próxima al amor romántico, bendecida por el calor del tequila entre pinceles, colores, guitarras y arte compartido, aunque la vida les arrastre por distintos caminos. La ciencia moderna nos dice que ese fenómeno casi mágico es pura biología. La oxitocina se libera en momentos claves de la vida, como el parto, la lactancia y el sexo, dando paso al apego. Durante años se asoció casi en exclusiva a la maternidad y al amor romántico. Annaliese Beery revela ahora que es el aceite que lubrica las relaciones sociales y los lazos humanos.

Roedores sin oxitocina y sin complicidad

La investigadora observó que a los topillos de la pradera modificados genéticamente para eliminar la liberación de oxitocina les faltó ese hilo decisivo que teje las relaciones humanas. Tardaron mucho más en crear afinidad con ejemplares de su misma especie y necesitaron escenarios más amplios. Terminaron mezclándose, sí, pero sin formar lazos duraderos, como si la chispa no acabase de prender.
El hallazgo es valioso en una sociedad que se empeña en etiquetas, en poner nombre a relaciones tan íntimas y ricas en matices como la de Frida y Chavela, descartando que puedan existir parejas aliadas y cómplices.

En términos evolutivos, este tipo de relaciones han sido también esenciales para sobrevivir. “Las amistades son vínculos fundamentales que sostienen la vida social, y la oxitocina parece actuar como un acelerador de ese proceso”, advierte Beery. Es una cuestión química y de piel e, igual que el amor, y puede brotar en un instante. El mismo impulso biológico que nos empuja a enamorarnos también nos enseña a elegir y cuidar a nuestros amigos. No es un lujo social, sino una necesidad.

Del estudio, publicado en agosto en Current Biology, se puede concluir que la amistad, como muestran los topillos de la pradera y como ya sospechábamos, es uno de los de los secretos del éxito humano como especie. “Las amistades, o relaciones selectivas, son un componente vital del funcionamiento social saludable en los humanos, y los déficits en estas relaciones se asocian con consecuencias negativas para la salud física y mental”, concluye su autora.

Frida Kahlo y Chavela Vargas son el ejemplo vivo de un misterio que ahora se rompe al saber cómo la hormona del abrazo no solo mueve corazones enamorados, sino también amistades duraderas.

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