Tras la visita de Benjamin Netanyahu a Washington, Donald Trump anunció este jueves que la Junta de la Paz ha logrado un acuerdo para el “completo desarme de Hamás y el resto de grupos armados en Gaza”. El organismo, creado para gestionar la reconstrucción de la franja y consolidar una alternativa de gobierno en el devastado enclave palestino, no ha logrado hasta la fecha implementar su hoja de ruta.
El acuerdo se gestó en Egipto entre negociadores de Hamás, miembros de la Junta de la Paz y mediadores llegados desde Qatar o Turquía. No obstante, un oficial israelí citado por Times of Israel avanzó que el ejecutivo de Netanyahu no aceptó todavía los 15 puntos acordados para el desarme del grupo islamista.

Desde su red Truth Social, Trump dio por sentado que “se ha dado un paso crítico para que Gaza sea gobernada por un gobierno palestino que trabaje en conjunto con la Junta de la Paz para ayudar a los gazatíes. Israel tendrá la seguridad que merece, y Gaza no será usada como base para ataques terroristas”.
“El acuerdo se llevará a cabo en fases cuidadosamente estructuradas. Una vez completado el desarme, las fuerzas israelíes se retirarán y la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) trabajará con una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad de Gaza para sus residentes y sus vecinos”, continuó.

Por ahora, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) controlan cerca del 70% del territorio de la franja, que fue dividida en dos partes por una “línea amarilla”. Esta nueva frontera delimita las zonas bajo control israelí y las gestionadas por Hamás, donde viven unos dos millones de gazatíes en condiciones de vida precarias. Inicialmente, la nueva división repartía el territorio en dos partes iguales, pero Israel fue ampliando paulatinamente su control.
Un oficial israelí aclaró que el plan de desarme de 15 puntos “no trata adecuadamente” las demandas israelíes para la “completa desmilitarización, que es una precondición para cualquier proceso”. Aparentemente, el gobierno israelí pretende esperar primero a que Hamás entregue todas sus armas antes de ordenar la retirada de sus tropas de la línea amarilla.

La ISF, en coordinación con una nueva fuerza policial palestina, deberían asegurar que Hamás entregue sus rifles durante un periodo de ocho meses al nuevo gobierno tecnocrático que se establecerá en Gaza. Las milicias gazatíes que fueron armadas por Israel para contrarrestar a Hamás también deberían entregar sus arsenales. Los miembros de Hamás o individuos que entreguen sus armas tendrán garantizada la amnistía.
El desarme del grupo islamista vendría acompañado del primer plan piloto de reconstrucción, que ocurrirá en la ciudad sureña de Rafah. Washington ha estado ejerciendo mucha presión a los mediadores regionales para convencer a Hamás a dar el paso y renunciar al control de Gaza. No obstante, el otro obstáculo será obtener la luz verde israelí, que debería llegar en plena campaña electoral para las próximas elecciones de octubre. A Netanyahu y sus socios de extrema derecha no les conviene la foto de tropas israelíes retirándose de Gaza, más cuando parte de sus bases exigen la recolonización del enclave costero.

“Las informaciones sobre la supuesta disposición de Hamás a desarmarse deberían generar interés, pero también deben tratarse con firme escepticismo”, avisó el activista gazatí Ahmed Fuad Alkhatib. Acorde a su versión, las armas pesadas que Hamás afirma estar dispuesto a entregar sirven como una conveniente cortina de humo. Incluso sin estas armas, el grupo conservaría potencia de fuego y capacidad de coerción más que suficientes para dominar a la población de Gaza, socavar los esfuerzos del Comité Nacional de Gobernanza Tecnocrática (gobierno tecnocrático) y seguir un modelo de “influencia desde las sombras” al estilo de Hizbulá”.
El Canal 12 israelí reportó también que Washington limitará la capacidad de las FDI de lanzar bombardeos en Gaza, limitándolos solo a contrarrestar “amenazas inminentes”. Casi a diario, la aviación israelí sigue bombardeando posiciones en la franja para golpear objetivos de Hamás, aunque siguen causando continuas muertes de civiles. El jueves seis personas, incluidos dos niños, fueron asesinados.

La propuesta de la Junta de la Paz “crea un proceso para la eliminación de todos los túneles, almacenes de armas, y fábricas de munición. Al final del proceso, no habrá más infraestructura terrorista en Gaza”, vaticinó otra fuente diplomática involucrada. Pese a la ofensiva bélica israelí de casi dos años, la red de túneles de Hamás no fue totalmente desmantelada.
Trump adelantó que estaría “muy descontento” si Israel no permite que el plan de desarme y de reconstrucción para Gaza salga adelante. “El acuerdo entre Hamás y la Junta de la Paz está en el camino correcto, e Israel lo podría haber aceptado mucho antes”, consideró Amos Harel, el analista militar del diario Ha’aretz. Y concluyó: “Netanyahu evitó esto durante muchos meses: primero al rechazar la participación de la Autoridad Palestina en Gaza, luego al eludir las medidas para implementar el plan de 20 puntos presentado por Trump en octubre del año pasado. Hamás, por su parte, tampoco actuó para implementarlo”.

