Más de 37.000 víctimas civiles, con sus respectivas vidas e historias personales, murieron como consecuencia de las guerras abiertas en el mundo durante el año 2025. Entre tanta muerte, se estima que una de cada cuatro víctimas fueron mujeres y niñas, lo que supone el doble de la cifra registrada en 2021, según estima el departamento de mujeres de la ONU. Los datos fueron recogidos tomando en cuenta los veinte conflictos armados vigentes durante el año anterior.
“Más mujeres y niñas están atrapadas en guerras en las últimas décadas. Mientras el gasto militar sigue aumentando y la asistencia al desarrollo se reduce, la inversión en liderazgo femenino, prevención de conflictos y construcción de la paz nunca fue tan urgente”, declaró Sima Bahous, directora ejecutiva del departamento femenino de la ONU.

En Gaza, ONU Mujeres estimó que más de 38.000 mujeres y niñas murieron entre octubre de 2023 y diciembre de 2025, entre ellas más de 22.000 mujeres y 16.000 niñas. La organización advirtió que el balance real podría ser mayor, debido a los cuerpos que permanecen bajo los escombros y al colapso de los sistemas sanitarios y de registro. La destrucción también afecta a quienes sobreviven. ONU Mujeres informó de casi 4.000 abortos espontáneos registrados durante el primer semestre de 2026, el triple de los contabilizados durante los seis meses anteriores, en un contexto de desplazamiento y partos en condiciones inseguras e insalubres.
En Ucrania, la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU verificó 2.514 civiles muertos y 12.142 heridos durante 2025, el año más mortífero para la población civil desde 2022. El total de personas muertas y heridas aumentó un 31% respecto de 2024. Estas cifras corresponden al conjunto de la población civil, no exclusivamente a mujeres y niñas. Los ataques contra la infraestructura energética también interrumpieron el suministro de electricidad, agua y calefacción, ampliando las consecuencias de la guerra para la población lejos del frente.

En Sudán, el impacto sobre mujeres y niñas no puede describirse únicamente mediante un balance de muertes. ONU Mujeres informó en abril de 2026 de que 17,1 millones necesitaban asistencia humanitaria, incluidas 1,1 millones de embarazadas, y que 4,3 millones permanecían desplazadas dentro del país. Los bloqueos, la inseguridad y la destrucción de infraestructura limitaban su acceso a alimentos, agua, atención sanitaria y refugio.
Yemen permite mostrar una dimensión que los balances de bombardeos no reflejan por sí solos: la mortalidad asociada a la falta de atención médica. En octubre de 2026, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) informó de que tres mujeres morían cada día por complicaciones prevenibles del embarazo y de que 6,2 millones de mujeres y niñas carecían de protección básica frente a la violencia de género.

Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en 2026 se cifraron unos 130 conflictos armados activos en el mundo. ONU Mujeres estima que 750 millones de mujeres y niñas viven hoy en día en un radio de cercanía de 50 kilómetros respecto a conflictos activos. Representan 40 millones más que en 2024, y la cifra más alta desde 1990.
Con casos de violencia sexual que se han cuadruplicado desde 2022, la guerra también supone pobreza extrema y dificultad de sostener los cuidados domésticos. Acorde al organismo internacional, 170 millones de mujeres y niñas en zonas de conflicto sobreviven con menos de tres dólares al día.
“Estos impactos se ven agravados por la evolución de la guerra y la disminución del respeto por el derecho internacional. El creciente uso de drones y armas de largo alcance en zonas pobladas -incluidos los ataques deliberados contra escuelas, mercados y hospitales, que son fundamentales para la vida cotidiana de las mujeres- plantea preocupaciones adicionales en materia de seguridad”, denuncia ONU mujeres.

Las tecnologías militares emergentes basadas en la inteligencia artificial aumentan estos riesgos, especialmente para las mujeres y niñas que ya se enfrentan a la violencia, el desplazamiento y la inseguridad. Pese a las dificultades, mujeres en todo el mundo siguen trabajando para intentar acabar con las guerras, proteger a supervivientes y mantener unidas a sus comunidades. “Su trabajo es una de las mejores inversiones que puede hacer el mundo para preservar la paz”, agregó Sima Bahous.
“El gasto militar mundial alcanzó la cifra récord de 2,9 billones de dólares en 2025. Por otra parte, el 40 por ciento de las organizaciones de mujeres en entornos afectados por crisis prevén cerrar, de forma temporal o permanente, en el transcurso del próximo año debido a una grave falta de financiación”, alerta ONU mujeres. Y concluye: “Las organizaciones de mujeres constituyen la columna vertebral de una paz duradera: median en las tensiones locales, brindan refugio a las personas desplazadas, apoyan a las supervivientes y mantienen unidas a las comunidades. Su supervivencia es fundamental para sostener dicha paz”.

