La dimisión de Maria Lúcia Amaral como ministra de la Administración Interna de Portugal (equivalente a ministra del Interior) marca la primera baja del segundo Gobierno de Luís Montenegro y cierra capítulo breve en una de las carteras más sensibles del Ejecutivo portugués. La jurista presentó su renuncia tras concluir que ya no reunía “las condiciones personales y políticas indispensables” para continuar en el cargo, una decisión que fue aceptada formalmente por el actual presidente, Marcelo Rebelo de Sousa.
Las muertes por el temporal
En un comunicado de la Presidencia de Portugal el martes por la noche, se precisó que la dimisión fue propuesta por el primer ministro y que será el propio Montenegro quien asuma de manera transitoria las competencias de Administración Interna. La salida se produce apenas unos meses después de su toma de posesión, en junio del año pasado, junto al resto del segundo Ejecutivo surgido de las elecciones de mayo.

Amaral, de 68 años, abandona el Gobierno luso en un contexto político enrarecido por la gestión de varias crisis. En las últimas semanas, la respuesta del Ejecutivo a los temporales que han azotado Portugal ha concentrado críticas severas desde distintos frentes. Las borrascas han provocado inundaciones, corrimientos de tierra y daños materiales significativos, además de un trágico balance de muertos. Hay siete fallecidos y al menos seis muertes indirectas, según datos difundidos por EFE, de personas que cayeron de tejados mientras realizaban reparaciones tras el mal tiempo.
Una ministra señalada en Portugal
La ministra fue señalada por el retraso en la respuesta gubernamental a esta emergencia y por algunas de sus declaraciones públicas. No era la primera vez que su gestión era criticada. Durante el verano anterior, ya había sido cuestionada por su actuación frente a los incendios forestales, en particular cuando restó importancia a que no estuvieran operativos todos los medios aéreos de extinción mientras un gran fuego permanecía fuera de control durante días en Ponte da Barca, en el norte del país.
En los círculos políticos y mediáticos portugueses, la dimisión ha generado reacciones diversas, que van desde la comprensión hasta la calificación de su nombramiento como un “error de casting”. Parte de esas lecturas apuntan a la dificultad de trasladar a la acción ejecutiva un perfil eminentemente jurídico e institucional, acostumbrado al estudio de expedientes y al trabajo en segundo plano. No en vano, algunos medios portugueses como Publico han descrito su paso por el ministerio como una labor marcada por la “invisibilidad” y por una voluntad declarada de conocer a fondo los dossieres antes de tomar decisiones de mayor calado.
Three winter storms — Kristin, Leonardo and Marta — soaked the Iberian Peninsula in early 2026.
🌧️ Rainfall maps show areas in Portugal and Spain receiving 250+ mm in a week.
🌊 Copernicus Sentinel‑1 radar reveals major flooding along Portugal’s Tejo River, comparing Feb 2026… pic.twitter.com/9iLIRn7pVy— ESA Earth Observation (@ESA_EO) February 10, 2026
Antes de su llegada al Gobierno, Maria Lúcia Amaral acumulaba una trayectoria sólida en el ámbito del derecho y de las instituciones. Fue durante ocho años defensora del pueblo -la primera mujer en ocupar ese cargo- y anteriormente vicepresidenta del Tribunal Constitucional. Sustituyó en el ministerio del Interior a Margarida Blasco, titular de la cartera en el primer Ejecutivo de Montenegro.
Primera dimisión en el Ejecutivo de Montenegro
Mientras el primer ministro asume interinamente la tutela del ministerio, el presidente Rebelo de Sousa ha continuado con una agenda pública precisamente centrada en las consecuencias de los temporales, con visitas a las zonas más afectadas.

Precisamente este miércoles, cerca de 3.600 personas han sido evacuadas de forma preventiva en Coimbra, Montemor-o-Velho y Soure, en el centro del país, por el riesgo de desbordamiento del río Mondego, según informa EFE.
La salida de Amaral deja al descubierto las tensiones que atraviesan la gestión de emergencias en Portugal y abre un nuevo frente para un Gobierno que, por primera vez en esta legislatura, afronta el coste político de una dimisión.
