Hungría abre una nueva etapa tras el terremoto electoral del domingo. Peter Magyar arrasó en las urnas con una “supermayoría” de dos tercios y puso fin a 16 años de “democracia iliberal” de Viktor Orban. El nuevo líder húngaro ya ha trazado las líneas maestras de su mandato y las ha compartido con los medios en una comparecencia este lunes, cuando no habían pasado ni 24 horas después de su triunfo arrollador.
Estados Unidos
Magyar sitúa a Estados Unidos como un socio imprescindible. Habla de relaciones “buenas y estrechas” con la principal potencia de la OTAN. Sin embargo, como el presidente Donald Trump apoyó públicamente a Orban, el futuro líder húngaro ha descartado una llamada directa a Trump, deja la iniciativa en manos de la Casa Blanca. Su gobierno estará “disponible” para dialogar con la Administración estadounidense si se produce el contacto.

Unión Europea
El eje europeo ocupa un lugar central. Tras visitar Polonia en mayo, viajará a Austria y después a Bruselas. Magyar prevé reunirse con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con un objetivo inmediato: desbloquear los fondos europeos para Hungría. “Ese dinero pertenece a Hungría”, sostiene.
El nuevo gobierno asume condiciones claras para lograrlo: medidas anticorrupción, independencia judicial, refuerzo de los organismos de investigación, libertad de prensa y autonomía académica. Magyar ya lo dejó claro en su discurso de la victoria: “El lugar de nuestra patria estaba, está y estará en la UE“.
Euro
Hungría no forma parte de la eurozona. Con el florín en horas bajas, Magyar ha abierto la puerta a la adhesión al euro. Considera que fijar una fecha aportaría estabilidad a la economía húngara. El vencedor de las elecciones, de 45 años, promueve una fase previa de análisis del estado de las cuentas públicas antes de tomar una decisión. El calendario no está definido. La señal política sí lo está: Hungría se plantea entrar en el núcleo económico europeo.
Rusia
Al igual que Trump, Vladimir Putin era un gran aliado de Orban. Pero Magyar conoce la realidad de su país y sus necesidades energéticas. El futuro primer ministro húngaro habla de vínculos “pragmáticos” con Moscú. Reconoce la exposición del país a los suministros rusos y plantea revisar todos los contratos vigentes. La estrategia incluye renegociaciones y posibles rescisiones.

El objetivo es diversificar. “No podemos cambiar la geografía”, resume. Así, Hungría seguirá importando energía mientras construye alternativas. “Tendremos que sentarnos a negociar, pero no nos convertiremos en amigos”, avanza.
Sobre la llamada con Putin, Magyar asevera que “si Vladimir Putin me llama, contestaré el teléfono. No creo que eso vaya a suceder. Yo no le llamaré, pero si hablamos, le diré que, por favor, ponga fin a la matanza ahora, después de cuatro años, y que termine esa guerra (la invasión rusa de Ucrania), que tampoco tiene sentido desde su punto de vista, ya que decenas de miles de rusos han perdido la vida. No creo que vaya a poner fin a la guerra por mi consejo. Espero de todo corazón que se vea obligado a hacerlo de todos modos”.
Ucrania
Para Magyar, Ucrania es la víctima de la agresión rusa. Espera el final del conflicto y apunta a un escenario en el que Europa levante sanciones para recuperar competitividad. Apuesta por las relaciones de buena vecindad. Asegura que se reunirá con Volodimir Zelenski, posiblemente en foros europeos como el Consejo de Europa.
Gratulálunk @magyarpeterMP-nek és a TISZA pártnak az elsöprő győzelmükhöz. Fontos, amikor a konstruktív megközelítés érvényesül.
Ukrajna mindig is jószomszédi kapcsolatokra törekedett minden európai országgal, és készen állunk a Magyarországgal való együttműködésünk…
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) April 12, 2026
“Ucrania es la víctima. Todo el mundo lo sabe. Nadie debería dictar a Ucrania en qué condiciones debe aceptar la paz o firmar un tratado de paz. No podemos pedir a ningún país que renuncie a su territorio“, reconoce.
Eso sí, Magyar rechaza una adhesión acelerada de Ucrania a la Unión Europea. Sostiene que un país en guerra no puede incorporarse al bloque y sitúa ese debate fuera del horizonte de la próxima década. Exige además garantías para la minoría húngara en territorio ucraniano como condición para normalizar la relación bilateral.

Transición
El traspaso de poder anticipa fricciones. Magyar no espera recibir un informe de seguridad nacional del Gobierno saliente. Denuncia la existencia de documentos desconocidos sobre compromisos internacionales y préstamos. Promete localizarlos y hacerlos públicos dentro de los límites legales.
Es más, durante su comparecencia avanzó que en el Ministerio de Exteriores se estaban destruyendo documentos relacionados con sanciones a Rusia. Compara la situación con prácticas de la era comunista. Tras 16 años, la transición será compleja y exigirá reconstruir la transparencia del Estado.
Orban
El primer contacto entre ambos fue breve tras la victoria electoral. Magyar evita posicionarse sobre eventuales responsabilidades penales del ex primer ministro y remite esa cuestión a la justicia independiente de Hungría.
Su proyecto incluye cambios estructurales que afectan directamente al legado de su antecesor. Propone limitar a dos mandatos el cargo de primer ministro e introducir esa restricción en la Constitución con efecto retroactivo. La medida impediría el regreso de Orban al poder. Anuncia también una oficina anticorrupción con capacidad para recuperar fondos desviados y promete eliminar la injerencia política en la Policía y la administración.

Magyar llega al poder con una mayoría excepcional y con un mapa político definido por la ruptura con la etapa anterior. Asegura que se mantendrá dentro de la legalidad incluso con control parlamentario reforzado. “No tomaremos medidas ilegales para restaurar el Estado de derecho”, promete.
