Elecciones en Hungría

Las mujeres húngaras, tras el giro político: “Hungría ha dicho con claridad que quiere democracia y Europa”

Desde Artículo14 hablamos con Edina Hajnal, activista húngara, sobre el giro político en Hungría, el papel de las mujeres y la necesidad de vigilar el poder tras la victoria de TISZA

Hungría
El líder de la oposición húngara y ganador de las elecciones Peter Magyar
Efe

La activista húngara Edina Hajnal, miembro de la Asociación del Foro Europeo de Mujeres Húngaras, ha vivido el reciente resultado electoral en Hungría como un punto de inflexión. Su análisis, es prudente pero esperanzado.

Sobre la victoria de Péter Magyar, Hajnal reconoce que existía una expectativa clara en ciertos sectores de la sociedad. Explica que “para que se produjera un verdadero cambio de sistema, era necesario alcanzar una mayoría de dos tercios” y añade que “creo que muchas personas esperábamos que el partido TISZA lograra ese mandato”.

Sin embargo, lo que realmente marcó su percepción de la jornada electoral fue la contundencia del mensaje ciudadano. Hajnal subraya que “me sorprendió profundamente la claridad con la que la sociedad húngara rechazó el régimen”.

Ese cambio también reconoce que “durante mucho tiempo, muchas no hemos sentido orgullo de ser húngaras”, una afirmación que apunta a una crisis de identidad vinculada al contexto político reciente. No obstante, destaca que “pero ayer eso cambió: expresamos de forma inequívoca que queremos democracia y que elegimos Europa”. En esta frase se condensa una reivindicación de pertenencia y de política hacia valores democráticos y europeos.

Edina Hajnal, miembro de la Asociación del Foro Europeo de Mujeres Húngaras.

“Debemos ejercer nuestros derechos democráticos”

En cuanto a la figura de Péter Magyar, su postura es deliberadamente cauta. Hajnal insiste en que “creo que no debemos confiar ciegamente en ningún líder”. En su opinión, el objetivo no es sustituir una figura dominante por otra, sino transformar el modelo de gobernanza. Por eso añade que “no queremos vivir en un sistema paternalista, sino en uno en el que los dirigentes realmente representen nuestros intereses y protejan nuestros derechos”.

Esta desconfianza constructiva se traduce en una exigencia de responsabilidad constante. Según explica, “si eso no ocurre, debemos exigirles responsabilidades de inmediato”, lo que implica una ciudadanía activa y vigilante. En esa línea, matiza su propia posición afirmando: “he depositado mi confianza tanto en el partido como en él, pero al mismo tiempo siento una responsabilidad aún mayor, como ciudadana y como activista por los derechos de las mujeres, de observar de cerca lo que hacen y actuar si es necesario”.

Hajnal insiste también en la importancia de ejercer los derechos democráticos de forma activa. En sus palabras, “debemos ejercer nuestros derechos democráticos y, cuando haga falta, presionar a nuestros representantes y líderes”. Esta idea refuerza su visión de una democracia participativa en la que la ciudadanía no delega completamente el poder, sino que lo supervisa y lo influye de manera constante.

Peter Magyar, deposita su voto en un colegio electoral durante las elecciones generales en Budapest, Hungría
EFE/Robert Hegedus

Respecto al futuro inmediato, la activista considera que el cambio no solo es deseable, sino urgente. Afirma con rotundidad que “el cambio es imprescindible” y sitúa como una de las prioridades la relación entre el Estado y la sociedad civil. En este sentido, sostiene que “en primer lugar, las organizaciones civiles deben dejar de ser tratadas como enemigas de la nación y pasar a ser reconocidas como lo que son: aliadas y expertas en las que el poder puede y debe apoyarse”.

44 mujeres en el Parlamento

En el ámbito de la representación femenina, Hajnal identifica avances, aunque los considera todavía insuficientes. Destaca que “además, habrá más mujeres en la vida pública, y eso ya es visible: solo el partido TISZA ha llevado al Parlamento a 44 mujeres, y existe la posibilidad de que haya más ministras”. Este aumento de la presencia femenina es, en su opinión, una señal positiva, pero no garantiza por sí solo un cambio estructural.

Por eso advierte que “ahora hay una puerta entreabierta. Pero esto todavía no es igualdad, solo una oportunidad”. A partir de aquí, plantea una serie de interrogantes clave que definirán el alcance real del cambio: “¿habrá mujeres en posiciones reales de toma de decisiones?”, “¿recibirán poder, recursos y visibilidad?” y “¿representarán la diversidad real de las mujeres, y no solo de forma simbólica?”. Estas preguntas reflejan su preocupación por evitar una representación meramente formal o simbólica.

Hajnal insiste en que la presencia numérica no es suficiente. Afirma que “porque ni el número ni el hecho de ser mujer son suficientes” y subraya que “para un cambio real, necesitamos que las mujeres en política representen de verdad los intereses de las mujeres y lleven sus perspectivas al proceso de toma de decisiones”. Su enfoque pone el acento en la calidad de la representación, no solo en su cantidad.

El líder del partido Tisza, Peter Magyar celebra su victoria en las elecciones en Hungría
EFE

“No nos relajamos”

Su valoración del momento actual combina satisfacción y cautela. Reconoce que “estamos contentas”, pero añade inmediatamente que “pero no nos relajamos”.

Finalmente, expresa sus expectativas hacia el nuevo gobierno de forma clara: “del gobierno de TISZA esperamos que haya mujeres en posiciones clave de poder y que asuma claramente una ruptura con la política paternalista del pasado”. Para Hajnal, el verdadero cambio no se medirá solo en discursos, sino en decisiones concretas y en la redistribución real del poder.

En definitiva, “esto no es el final de la historia, sino apenas el comienzo mínimo”.

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