La negativa de Mamata Banerjee a reconocer la derrota electoral en Bengala Occidental ha abierto una crisis política inédita en uno de los estados más importantes de la India. La dirigente regional rechazó este martes presentar su dimisión pese a que el escrutinio oficial concede una amplia mayoría al Bharatiya Janata Party (BJP), la formación del primer ministro Narendra Modi, que habría obtenido 207 de los 294 escaños de la asamblea estatal. El partido de Banerjee, el Trinamool Congress (TMC), se quedaría con 80 representantes tras quince años en el poder.
La decisión de la líder bengalí coloca al estado en una situación de gran incertidumbre institucional cuando faltan pocas horas para la expiración del mandato de la actual legislatura. Banerjee, considerada durante años la principal figura femenina de la oposición india y una de las voces más combativas frente a Modi, aseguró que no acudirá a la residencia oficial del gobernador para formalizar la transferencia de poder.
“No dimitiré, no perdí y no iré al Raj Bhavan”, afirmó durante una comparecencia en Calcuta, la capital regional. La mandataria sostuvo que, aunque la Comisión Electoral haya proclamado la victoria del BJP, su formación obtuvo una “victoria moral”. Según denunció, el proceso electoral estuvo condicionado por irregularidades y manipulación institucional.

El dominio de Modi
Banerjee acusó directamente a la Comisión Electoral de actuar en connivencia con el Gobierno central y aseguró que los resultados fueron alterados en alrededor de un centenar de circunscripciones. Entre las críticas más repetidas por el Trinamool Congress figura la eliminación de millones de nombres del censo electoral antes de la votación, muchos de ellos pertenecientes a ciudadanos musulmanes, uno de los grupos que históricamente respaldó a la dirigente bengalí.
La magnitud de la victoria del BJP convierte estas elecciones en uno de los mayores éxitos políticos de Narendra Modi desde las elecciones generales de 2024, cuando perdió la mayoría absoluta en el Parlamento indio y tuvo que apoyarse en aliados regionales para mantenerse en el poder. Desde entonces, el partido nacionalista hindú ha reforzado su presencia territorial con triunfos consecutivos en distintos estados del país.
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— Mamata Banerjee (@MamataOfficial) May 4, 2026
Sin embargo, ningún avance tenía la relevancia del conseguido ahora en Bengala Occidental. El territorio, con más de 100 millones de habitantes, había permanecido durante décadas al margen del crecimiento del nacionalismo hindú impulsado por Modi. Primero estuvo gobernado por el Frente de Izquierda durante 34 años y, desde 2011, por Banerjee, quien logró desalojar a los comunistas del poder con un discurso centrado en el regionalismo bengalí, las políticas sociales y la defensa del secularismo.
La derrota supone el fin político de uno de los principales contrapesos regionales al BJP y la desaparición de la mujer con mayor peso político en la oposición india. Reflejando también el debilitamiento progresivo de los partidos regionales frente al creciente dominio nacional de Modi. El BJP ha logrado consolidar su influencia incluso en zonas donde hasta hace pocos años apenas tenía representación.
El triunfo en Bengala también parece responder a un cambio de prioridades entre el electorado. Durante la campaña, el BJP centró gran parte de su discurso en las acusaciones de corrupción que desde hace años persiguen al Gobierno regional. Uno de los casos más graves afectó al exministro de Educación del estado, detenido en 2022 por presuntamente participar en una trama de venta de puestos docentes públicos. Además, la inseguridad y el deterioro económico fueron temas recurrentes en la campaña.

La primera mujer en ocupar su puesto
Banerjee, conocida popularmente como “Didi” —hermana mayor, en bengalí—, había construido durante años una imagen de cercanía y austeridad, convirtiéndose así en la primera mujer en ocupar su puesto. Vive en una residencia modesta de Calcuta y mantiene una estética austera basada en sencillos saris blancos y sandalias de goma. Abogada de formación, también ha cultivado facetas artísticas como la poesía y la pintura.
Su liderazgo estuvo ligado a la identidad cultural bengalí y a la oposición al nacionalismo hinduista del BJP. Durante la campaña insistió en presentar la elección como una defensa de la cultura regional frente a lo que describía como la imposición de una política “hindú y centralista” desde Nueva Delhi. Sin embargo, esa estrategia parece haber perdido eficacia en un contexto marcado por el desempleo y las demandas económicas de una población joven cada vez más numerosa.
Mientras tanto, el gobernador del estado, RN Ravi, se enfrenta ahora a una situación delicada. Si Banerjee mantiene su negativa a abandonar el cargo una vez concluido el mandato de la asamblea, el representante federal podría recomendar la aplicación del llamado “President’s Rule”, un mecanismo constitucional extraordinario que suspende temporalmente la autonomía regional y permite que el Gobierno central asuma el control directo del estado.
El líder del BJP en Bengala Occidental, Suvendu Adhikari —antiguo aliado de Banerjee y probable candidato a dirigir el nuevo ejecutivo regional— calificó la postura de la actual mandataria como “constitucionalmente insostenible” y solicitó una reunión urgente con el gobernador para facilitar la formación del nuevo gobierno.
