Caso Epstein

Morgan McSweeney, principal asesor de Starmer, dimite por su implicación en el caso Epstein

La implicación del exembajador en Estados Unidos Peter Mandelson en la última remesa de documentos desclasificados del delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein ha sido del detonante

Reino Unido
El caso Epstein ha sacudido las instituciones británicas
KiloyCuarto

Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico Keir Starmer, ha anunciado este domingo su dimisión en medio del escándalo generado por la implicación del exembajador en Estados Unidos Peter Mandelson en la última remesa de documentos desclasificados del delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.

“Tras una cuidadosa reflexión, he decidido dimitir del Gobierno”, ha anunciado McSweeney en una carta publicada por los medios británicos. El jefe de Gabinete asume la culpa de haber designado a Mandelson para el cargo de embajador. “Fue un error. (Mandelson) ha dañado a nuestro partido, a nuestro país y a la confianza en la política”, ha añadido.

Mandelson, quien fuera comisario europeo de Comercio, también está siendo investigado por revelar presuntamente información sensible a Epstein sobre el rescate de 500.000 millones de euros que se disponía a aprobar la Eurozona en 2010 cuando era ministro en el Gobierno del ex primer ministro británico Gordon Brown (2007-2010).

Morgan McSweeney
Europa Press

En los documentos de Epstein aparecen tres pagos a Mandelson (entonces diputado en el Parlamento de Reino Unido) de 25.000 dólares (algo más de 21.000 euros) enviados entre 2003 y 2004 desde cuentas bancarias del multimillonario en el banco JP Morgan.

“Yo aconsejé al primer ministro que efectuara este nombramiento y asumo la plena responsabilidad por este consejo”, ha añadido McSweeney antes de pedir a la opinión pública que recuerde, por encima de todo “a las mujeres y a las niñas arruinadas por Jeffrey Epstein“, cuyas voces “han permanecido desatendidas desde hace demasiado tempo”.

El primer ministro británico ha agradecido a McSweeney sus servicios al partido Laborista. “En gran medida, gracias a su dedicación, lealtad y liderazgo, ganamos una mayoría aplastante en las elecciones y nos dio la oportunidad de cambiar el país”. Por contra, la líder de la oposición conservadora, Kimi Badenoch, ha declarado que la dimisión es insuficiente y hay que depurar responsabilidades al más alto nivel. “Keir Starmer tiene que asumir la responsabilidad de sus propias y terribles decisiones. Pero nunca lo hace”, ha indicado en redes sociales. “Pero una vez más, con este primer ministro, la culpa es de otro”.

Tal como publicaba este sábado Eva Millán en Artículo14, la impunidad sigue protegiendo a quienes durante años se aprovecharon de la explotación de jóvenes y del tráfico de influencias facilitados por Esptein, pero mientras la sacudida a figuras poderosas como Bill Clinton o Bill Gates ha quedado prácticamente acotada a cuestionamientos morales, a debates sobre su conducta, los pilares que sostienen al establishment del Reino Unido aparecen estos días bajo una amenaza existencial.

El nombre del primer ministro británico no emerge ni una sola vez en los archivos, pero la crisis que estos han generado para el Gobierno, la mayor desde que el Laborismo llegara al poder en julio de 2024, ha llevado a Keir Starmer a pedir perdón a las víctimas de Epstein. Con su supervivencia política en jaque, el premier se consolida como una rareza: la de un hombre que, a diferencia de los nombres propios que sí figuran en la infame lista, se encuentra en el filo del abismo como consecuencia del veneno de Epstein, una situación curiosamente similar a la que hace frente la Corona, la otra gran pata de la argamasa institucional británica.

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