No a Trump: los demócratas se hacen con el Senado y la Cámara de Representantes de EE UU

Los demócratas convierten las elecciones de medio mandato en un tsunami contra el presidente con victorias históricas en bastiones republicanos como Texas, Kansas y Carolina del Sur

FOTODELDÍA AME2845. AUSTIN (ESTADOS UNIDOS), 03/11/2026.- Una persona observa una pantalla que muestra resultados electorales este martes, en las afueras del Centro Long para las Artes Escénicas, en Austin (Estados Unidos). EFE/ Carlos Ramírez
Una persona observa una pantalla que muestra resultados electorales este martes, en las afueras del Centro Long para las Artes Escénicas, en Austin (Estados Unidos). EFE/ Carlos Ramírez

La derrota republicana en Carolina del Sur, la victoria de Roy Cooper en Carolina del Norte y la reelección de Jon Ossoff en Georgia comenzaron a dibujar una noche electoral adversa para el presidente. Después llegaron Texas, Michigan y Ohio. Luego Iowa y Kansas.

Las elecciones fueron un plebiscito contra Donald Trump quien escribió en mitad de la noche. “Yo no estaba en la papeleta. Si hubiera estado, habría arrasado”. La realidad es que los demócratas conquistaron la Cámara de Representantes y el Senado en respuesta al descontento económico y el rechazo a la gestión de la Casa Blanca.

DETROIT (United States), 04/11/2026.- Attendees react to projections indicating the US House of Representatives will hold a Democratic majority, during the Michigan Democrats' election night watch party in Detroit, Michigan, USA, 03 November 2026. The 2026 midterm elections will determine congressional control and shape the final two years of President Donald Trump's term. (Elecciones) EFE/EPA/SARAH YENESEL
Los asistentes celebran las proyecciones que indican que la Cámara de Representantes de Estados Unidos mantendrá una mayoría demócrata
EFE

Los votantes, progresistas y conservadores, se unieron en una noche histórica para castigar al Presidente.

Un problema para Trump

Los resultados de las elecciones de medio mandato son una realidad aterradora para el Partido Republicano. Un problema político de primer orden para Donald Trump que ha cancelado toda actividad pública para el día posterior a las elecciones. Lo que durante meses se interpretó como una posibilidad de desgaste de la mayoría republicana, debido a la guerra de Irán y la inflación, ha adquirido dimensiones de tsunami electoral. Los demócratas han conseguido abrir brechas en territorios inexpugnables, han arrebatado a los republicanos un escaño en el Senado de Carolina del Norte y han protagonizado una victoria histórica en Carolina del Sur. La noche electoral ha dibujado un mapa muy distinto al que esperaba la Casa Blanca.

La imagen más reveladora llega desde Carolina del Sur. Annie Andrews, pediatra y recién llegada a la política, ha derrotado a la republicana Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham y candidata respaldada personalmente por Trump. Los republicanos llevaban décadas dominando la representación senatorial del Estado y ningún demócrata conseguía ganar una elección al Senado allí desde 1998. Andrews será, además, la primera mujer elegida para representar a Carolina del Sur en la Cámara alta.

La segunda gran noticia de la noche para los demócratas llegó de Carolina del Norte. El demócrata Roy Cooper, antiguo gobernador del Estado, derrotó al republicano Michael Whatley arrebatando a los conservadores otro escaño en el Senado. Cooper prolonga una trayectoria electoral sin derrotas y devuelve a los demócratas una representación que no conseguían en una elección senatorial en Carolina del Norte desde 2008. Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano y candidato respaldado por Trump, no ha logrado convertir el apoyo del presidente en votos suficientes.

En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff ha conseguido la reelección frente al republicano Mike Collins. Su victoria tiene una importancia especial porque los republicanos habían considerado el escaño una de sus principales oportunidades para ampliar la mayoría. Ossoff, que convirtió sus críticas a Trump en uno de los ejes de su campaña, ha resistido en un Estado que el presidente ganó en 2024.

También en New Hampshire, el demócrata Chris Pappas ha derrotado al exsenador republicano John Sununu. Su victoria le permitirá ocupar el escaño que deja vacante Jeanne Shaheen y lo convertirá en el primer hombre abiertamente homosexual elegido para el Senado estadounidense.

Golpe en Kansas

Estados Unidos fue testigo de la caída de Trump con el histórico resultado de Kansas donde el demócrata Adam Halmiton ganó su asiento a senador. Kansas es un estado profundamente conservador, un estado que no elegía a un demócrata para la cámara baja desde 1932. Algo parecido ocurrió con Iowa donde el demócrata Josh Turek ganó la carrera a senador.

La suma de estos resultados explica la caída a los infiernos del partido republicano que han entregado el partido a Trump. Los demócratas han defendido sus territorios en disputa. Han conseguido competir y ganar en lugares donde el Partido Republicano había construido una feudo electoral durante años. La derrota de candidatos respaldados por Trump en estados considerados la ‘América profunda’, evidencia los límites de la influencia presidencial cuando el voto se convierte en un examen de la gestión de la Casa Blanca.

“Es la economía, estúpido”

El descontento económico ha sido uno de los principales factores de estas elecciones. El aumento del coste de la vivienda, los alimentos y los combustibles ha deteriorado la confianza en la Administración Trump. Según los sondeos de Associated Press, aproximadamente ocho de cada diez electores reconocen que la inflación está afectando a la economía de sus hogares.

A la presión sobre el bolsillo se suman el descontento con la dirección del país, las críticas por la corrupción y la percepción de que Trump dedica más atención a sus propios intereses que a los problemas cotidianos de los ciudadanos. La guerra con Irán y las consecuencias de las decisiones económicas de la Administración son también motivos de inquietud. La promesa de prosperidad que acompañó el regreso del republicano a la Casa Blanca, no se hizo realidad y los votantes han castigado al Presidente.

El avance demócrata también se deja sentir en la Cámara de Representantes. Los resultados apuntan a que el partido está en condiciones de recuperar el control de la Cámara baja, después de derrotar a varios republicanos en distritos competitivos de Pensilvania y Nueva Jersey y conquistar escaños abiertos en Carolina del Norte y Kentucky. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de tres escaños para hacerse con la mayoría. El líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries, se convertirá en enero en el primer afroamericano en presidir la Cámara de Representantes.

Los demócratas necesitaban ganar cuatro escaños netos para recuperar el control de la Cámara alta. A las victorias en Carolina del Sur y Carolina del Norte, junto con la defensa de Georgia y New Hampshire, siguieron en esta noche histórica los estados de Texas, Ohio y Kansas.

Midterms
El personal del Capitolio celebra la victoria electoral del candidato al Senado de EE UU James Talarico durante la fiesta para seguir las elecciones de mitad de legislatura “Blue Wave”
Efe

En Texas, el demócrata James Talarico superó al republicano Ken Paxton, en una contienda que rompe una larga sequía electoral para su partido. El último demócrata que ganó una elección al Senado en el Estado fue Lloyd Bentsen, en 1988. La carrera tiene también una dimensión nacional por el comportamiento del electorado latino. En 2024, Trump consiguió avances históricos en los condados fronterizos y ganó Starr County, cuya población es aproximadamente un 97% latina. El desplazamiento de ese territorio hacia el lado demócrata fue de 76 puntos porcentuales respecto a las elecciones de hace dos años. Las actuaciones de los agentes federales de inmigración y las políticas de deportación, alejaron a los votantes latinos de los republicanos.

Trump ha intentado adelantarse a las consecuencias políticas de la noche. Antes incluso de que concluyera el recuento, el presidente publicó un mensaje en su red social para desvincularse de las derrotas: “Yo no estaba en la papeleta y, si hubiera estado, habríamos ganado por goleada”. La frase contrasta con una campaña en la que el propio mandatario había pedido reiteradamente a sus seguidores que votaran como si su nombre apareciera en las papeletas. En los últimos días había recorrido algunos de los Estados conservadores para respaldar a sus candidatos.

Quién asume la derrota

La reacción presidencial anticipa una de las batallas que se abrirán a partir de ahora dentro del Partido Republicano ¿quién asumirá la responsabilidad de los resultados? Trump ha sido el elemento catalizador de la formación, pero también ha vinculado su destino político al de los candidatos que ha respaldado. La derrota de Darline Graham, en particular, debilita el argumento de que su apoyo garantiza una victoria electoral.

Los demócratas y la carrera presidencial

Para los demócratas comienza una etapa diferente. La recuperación de terreno electoral ahonda la cuestión de quién debe liderar el partido ni qué proyecto ofrecer a los votantes más allá del rechazo a Trump. La victoria de candidatos con perfiles y trayectorias diferentes muestra una coalición poliédrica que nadie lidera en estos momentos. Parece que los últimos dos años del mandato presidencial van a estar marcados por el enfrentamiento entre un Congreso demócrata y la agenda personal de Trump. Una Cámara de Representantes controlada por los demócratas recupera su capacidad de supervisión, podría abrir investigaciones sobre la Administración y obligará a la Casa Blanca a negociar buena parte de sus iniciativas. La mayoría republicana había permitido al presidente avanzar con escasos obstáculos legislativos. Ese escenario está a punto de cambiar el próximo 3 de enero.

Las elecciones de medio mandato funcionan como un referéndum sobre el presidente, y esta vez el resultado tiene una lectura tremendamente clara. Los votantes han utilizado las urnas para expresar su frustración con la dirección del país. La noche todavía no ha terminado y Alaska sigue en juego en estos momentos. El reparto definitivo del poder está pendiente de los últimos recuentos. Pero el mensaje político ha atravesado el planeta. El crédito electoral de Trump no es ilimitado y hasta Estados que parecían blindados para los republicanos reclaman su deuda. En Washington comienza una nueva etapa. Queda por ver qué tipo de presidente vamos a tener los dos próximos años que le quedan de mandato. Sin Congreso y sin Senado no va a ser fácil para Donald Trump seguir ignorando los reclamos de los estadounidenses.