Cinco días después de que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueran sacados a empujones de Venezuela, la activista Rocío San Miguel por fin logró la libertad.Abogada venezolana y presidenta de la ONG Control Ciudadano, salió de El Helicoide, la cárcel del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Caracas, después de un año y 11 meses de detención incomunicada. Su liberación coincide con la de otros presos políticos, incluidos cinco ciudadanos españoles, en un gesto que el régimen, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, presenta como un “acto de reconciliación”, pero que se da en un contexto de arbitrariedad judicial y presión internacional.
#URGENTE | Esta es la primera imagen de Rocío San Miguel y los otros cuatro españoles en libertad a su llegada al aeropuerto Barajas de Madrid, España, el viernes 9 de enero. https://t.co/fcFbGKzsMo pic.twitter.com/h4hBv033xy
— NTN24 (@NTN24) January 10, 2026
“Estuvo detenida un año y 11 meses, en los que jamás pudimos tener contacto con ella (…) Nos dijo que había sido operada dos veces”, declaró Theresly Malavé, abogada de Rocío y amiga de larga data. Desde el inicio, la incomunicación y el aislamiento fueron absolutos. Malavé no pudo hablar con ella ni una sola vez durante casi dos años, hasta que su cliente, ya liberada, la llamó desde el aeropuerto, a punto de abordar el avión que la traería a España, junto con otros cuatro españoles también liberados. Los cinco fueron trasladados a España desde Venezuela en un vuelo internacional que partió desde Bogotá hacia la capital española después de su salida de Venezuela.

Rocío San Miguel tiene doble nacionalidad, venezolana y española, porque su padre era español. Oriundo de Santander, Cantabria, emigró a Venezuela en su juventud y se estableció allí, donde formó una familia y ejerció como médico hasta su muerte en 2020. Ahora, tras padecer casi dos años de detención arbitraria, ella llega a la tierra de su padre bajo custodia, sin pasaporte venezolano y con prohibición de dar declaraciones públicas.
Una de las cárceles más siniestras del mundo
La abogada Malavé describió esa llamada telefónica tras la liberación como “super emotiva, hermosísima. La alegría de escuchar su voz fue una experiencia maravillosa, porque somos amigas de muchos años y durante su secuestro no pude hablar con ella ni una vez; y hay que recordar que Rocío hubiera cumplido dos años presa el 9 de febrero, siempre aislada”.
Durante su detención, San Miguel estuvo incomunicada en El Helicoide, un centro que organismos internacionales y medios de comunicación han calificado como una de las cárceles más siniestras del mundo. Allí se aplican técnicas de aislamiento extremo y tortura, incluyendo golpes, privación de sueño, descargas eléctricas y aislamiento prolongado de la luz natural. La abogada Malavé describe el paso de Rocío por ese centro como un tormento inhumano, donde las denuncias de maltrato físico, psicológico y la imposibilidad de contacto con defensores o familiares fueron constantes.
El régimen se negó desde el primer momento a otorgarle asistencia consular y el proceso judicial, desde luego, careció de transparencia. Las acusaciones en su contra fueron “traición a la patria”, “terrorismo” y “conspiración”, además de un señalamiento ridículo de que habría proporcionado mapas de papel a Estados Unidos. El fiscal Tarek William Saab presentó “pruebas” inconsistentes y obsoletas, como esa fantasiosa entrega de mapas de cartulina a Estados Unidos, en franca ignorancia de que los satélites y drones estadounidenses pueden cartografiar la totalidad del territorio venezolano, como quedaría de manifiesto el 3 de enero. La acusación refleja un modo de operar del régimen: criminalizar la fiscalización ciudadana y el trabajo de derechos humanos, mientras convierte la justicia en instrumento de persecución política.
Por qué tanto ensañamiento
San Miguel no era cualquier presa. Durante años, se especializó en el estudio del Ejército venezolano y en la vigilancia de sus estructuras y procedimientos. Documentó la corrupción interna, los tratos ilícitos con recursos como oro y alimentos y la cultura de impunidad entre altos oficiales. Esa experiencia la convirtió en un objetivo del régimen, y su detención siguió un patrón de persecución política sistemática que afecta a cientos de ciudadanos en Venezuela.

Conocía de cerca la oficialidad porque fue profesora y conferencista en varias instituciones de formación militar en Venezuela. Su labor se centró en Control de la Fuerza Armada, análisis estratégico y derechos humanos, y dictó clases en las Escuelas Superiores de Guerra Naval, Guerra Aérea y Guardia Nacional, así como en otros programas de formación militar del Estado.
Su experiencia y conocimiento profundo del funcionamiento interno de las Fuerzas Armadas fue uno de los motivos por los que el régimen la convirtió en blanco de persecución política. Como ha destacado el diario El País, por años, Rocío San Miguel fue la persona que más sabía del Ejército venezolano… y por eso “pagó dos años de cárcel incomunicada en El Helicoide”.
El caso de su exmarido
Su detención, el 9 de febrero de 2024, incluyó la aplicación de la “sippenhaft”, un término alemán que se refiere a la responsabilidad penal indirecta sobre familiares. Un detalle terrible es que el exesposo, Alejandro José González de Canales, coronel retirado de la Aviación venezolana, quedó detenido el mismo día que ella y fue trasladado a El Rodeo I. Fue acusado de “revelación de secretos políticos y militares” y continúa privado de libertad, mientras su familia solicita la intervención del gobierno español en su caso.
Rocío San Miguel fue trasladada primero a la embajada de España en Caracas y luego al aeropuerto, donde la esperaba una nutrida representación de la prensa venezolana. Pero la salida se realizó por una puerta privada, de manera que los cinco españoles excarcelados fueron recibidos por familiares y amigos, pero sin acceso a la prensa. Su hermano, José Manuel San Miguel, expresó que lo que ha obtenido su hermana “no es una libertad, sino una medida cautelar sustitutiva de la privación de libertad”.

El viaje y la llegada a Madrid fueron seguidos con tensión. La letrada Malavé recuerda: “Solo respiramos cuando el avión despegó rumbo a España”. San Miguel se mostró fuerte, aunque debe recuperarse de dos operaciones quirúrgicas sufridas durante su detención. Entre sus primeros planes, según han compartido desde su entorno con Artículo14, está comprar un teléfono, símbolo de la comunicación arrebatada durante casi dos años. “Lo primero que haré será comprar un teléfono móvil en España”, ha reconocido ella a los suyos.
Una libertad… condicionada
La liberación de San Miguel fue motivada por la presión internacional, especialmente de Estados Unidos. La intervención de políticos estadounidenses, incluida la del senador Bill Cassidy, subrayó la dimensión diplomática de la excarcelación, aunque su hermano afirma que se produjo por intermediación directa del Gobierno español y de José Luis Rodríguez Zapatero.
Lo cierto es que la excarcelación ocurre bajo condiciones estrictas, con medidas cautelares, restricciones a la prensa y control de desplazamientos. La libertad se concede por decisión unilateral del régimen, no como resultado de un proceso judicial justo. Más de 800 personas siguen detenidas por razones políticas en condiciones similares.
Su prioridad inmediata -dijo la abogada Malavé- son los otros presos políticos. Todavía quedan casi mil, puesto que el régimen solo ha liberado a nueve secuestrados. A ellos dedicará sus próximas acciones.

