Invasión rusa

Tres años y tres inviernos de guerra: las niñas que crecen a menos 15 grados en Kyiv

Unicef alerta de la situación de las familias que llevan varios días sin luz, agua caliente ni calefacción tras los ataques a infraestructuras críticas en plena ola de frío

Arina
Las familias con niños pasan días sin calefacción ni electricidad en Kyiv
Unicef

El invierno de este año se ha convertido en una situación extrema para miles de familias en Kyiv. Los hogares han permanecido sin electricidad ni calefacción, en plena ola de frío y tras una serie de ataques rusos a gran escala contra infraestructuras críticas que hicieron caer las temperaturas hasta los -15 grados centígrados.

En uno de los muchos edificios de apartamentos de la capital, Arina, de 3 años, vive con sus padres en un piso ubicado en la décima planta. Desde hace más de tres días no hay calefacción ni electricidad en su vivienda, y el agua fría solo llega de forma intermitente. “En casa no hace más de 15 grados”, explica su madre, Svitlana, mientras ajusta un jersey rosa sobre la ropa de abrigo de su hija. Debajo, Arina lleva un cuello alto y un pijama grueso. “Por eso la vestimos con varias capas y la envolvemos en una manta caliente. Incluso así, a veces no es suficiente”. “Es especialmente duro cuando no puedes bañar a tu hijo o, lo más importante, preparar comida caliente”, lamenta Svitlana para UNICEF.

Las familias con niños pasan días sin calefacción ni electricidad en Kyiv (Unicef)
Unicef

“Una vez que entran en calor, se tranquilizan”

El frío extremo que atraviesa Kyiv no solo afecta al bienestar físico. Según datos de UNICEF, la combinación de bajas temperaturas, oscuridad y estrés constante incrementa los riesgos tanto físicos como psicológicos, especialmente en la infancia. Las condiciones pueden agravar problemas respiratorios y aumentar el miedo y la ansiedad, tanto en niños como en adultos.

Cuando cae la noche, el apartamento se vuelve aún más inhabitable. Sin luz ni calefacción, la familia sale en busca de un mínimo de alivio térmico. Tomados de la mano, Arina camina con sus padres hasta una tienda naranja instalada por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. Estos espacios, conocidos como “Puntos de Invencibilidad”, funcionan las 24 horas del día en todos los distritos de Kyiv.

Dentro de las tiendas, las familias pueden beber té caliente, cargar dispositivos electrónicos, hablar con psicólogos o simplemente sentarse en un entorno cálido. Para los niños, además, hay libros para colorear, juguetes, cómics y juegos. “A los niños les encantan especialmente los cómics de Patron the Dog y los cuadernos para colorear. Una vez que entran en calor y se tranquilizan, empiezan a jugar juntos”, explica Ivan, psicólogo del servicio de emergencias que trabaja en el distrito de Desnianskyi.

Los distritos al margen izquierdo del río Dniéper han sido los más afectados por los ataques. Barrios enteros siguen sumidos en la oscuridad.

Las familias con niños pasan días sin calefacción ni electricidad en Kyiv (Unicef)
Unicef

“Nunca ha conocido la paz”

“El mayor problema es la comida caliente para nuestra hija”, cuenta Svitlana para UNICEF. “El primer día recalenté un caldo que había preparado antes del ataque con un pequeño hornillo de camping. Nuestro edificio no tiene gas; dependemos totalmente de la electricidad. Ayer y hoy hemos comido yogur, plátanos y galletas. Por eso volvimos aquí, para beber té caliente y recargar las baterías”.
La familia descarta usar un generador en casa por el riesgo de incendio, y salir de la ciudad tampoco es una opción viable. “Estas no son condiciones adecuadas para una niña de 3 años”, asegura.

Arina nació menos de un mes después de que comenzara la guerra a gran escala. “Puedes contar los años de guerra por los años de su vida”, dice su madre en voz baja. “Nunca ha conocido la paz”.
“Cuando suena la sirena, nos ponemos rápido los abrigos y las zapatillas y vamos al refugio”, cuenta la propia Arina.

Mientras tanto, UNICEF asegura que continúa apoyando los sistemas de energía y agua en Ucrania mediante la entrega de generadores y equipos esenciales, ayudando a hospitales, guarderías y otros servicios críticos a seguir funcionando. En medio del invierno más duro y de noches cada vez más oscuras, la supervivencia de la infancia en Kyiv depende, más que nunca, de esa asistencia urgente.