Costa Rica acude este domingo a las urnas, en una campaña presidencial marcada por una fuerte polarización. Las encuestas que apuntan a un posible triunfo en primera ronda y un debate público sacudido por una denuncia de acoso que ha colocado el foco sobre la candidata oficialista, Laura Fernández, y uno de sus principales rivales, Fabricio Alvarado.
Fernández, aspirante del Partido Pueblo Soberano (PPSO) y favorita en los sondeos, protagonizó uno de los momentos más tensos del proceso electoral durante un debate organizado por Radio Columbia y la Universidad Latina. Allí acusó públicamente a Alvarado, candidato del partido evangélico conservador Nueva República, de haberla acosado cuando ella se desempeñaba como asesora parlamentaria en 2018. La denuncia no solo sorprendió a la audiencia, sino que reconfiguró el tono de una campaña que hasta entonces giraba principalmente en torno a propuestas de seguridad, economía y gobernabilidad.

“Me arrinconó en una oficina”
“Que nos libre Dios de un lobo con piel de oveja. En nombre de las mujeres de Costa Rica tengo que alzar la voz porque cuando fui asesora, al igual que muchas más, recibimos acoso de este señor, comentarios pasados, fotografías, y lo que es más grave, usando el nombre de Dios”, expresó Fernández durante su intervención. La candidata añadió un episodio concreto que, según relató, marcó su experiencia: “Nunca voy a olvidar cuando me arrinconó en una oficina con la falsa promesa, vean qué delicado, de regalarme una biblia”.
Las palabras de Fernández llegaron después de que Alvarado la acusara en el mismo debate de cometer una “bajeza” y de mostrar “falta de inteligencia emocional”, además de afirmar que “Dios libre a Costa Rica de Laura Fernández en la Presidencia”. La respuesta de la candidata fue directa y con un mensaje explícito hacia el electorado femenino: “Quiero que el pueblo de Costa Rica me conozca, especialmente las mujeres, y sepan que nunca voy a tener temor de levantar la voz por justicia y por las miles de costarricenses que han sido víctimas de un montón de cochinos”.
Tras la denuncia, Alvarado rechazó las acusaciones y defendió su trayectoria personal y familiar. El candidato, periodista y cantante evangélico, afirmó que siempre dará la cara ante cualquier señalamiento y lamentó el tono que, a su juicio, ha tomado la discusión política. “En qué momento dejamos de ser la Costa Rica ‘pura vida’ en que se debatía con altura”, manifestó.
Respaldo del 40%
Este episodio se produce en un contexto electoral en el que Fernández domina la intención de voto. Las encuestas más recientes del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica la ubican con un respaldo que supera el 40%, porcentaje clave para evitar una segunda ronda. En el último sondeo, un 43,8% de las personas decididas a votar señaló su preferencia por la candidata oficialista, mientras que el nivel de indecisos descendió al 25,9%.
Fernández ha construido su campaña presentándose como la “heredera” del presidente Rodrigo Chaves y como la “continuidad del cambio” impulsado por el actual Gobierno. Su discurso se apoya en una agenda centrada en reformas profundas del Estado, un endurecimiento de la política de seguridad frente al crimen organizado y el narcotráfico, y la promesa de impulsar transformaciones en áreas como infraestructura, educación, energía y sistema de pensiones. Entre sus propuestas más debatidas figura la posibilidad de suspender garantías fundamentales en barrios conflictivos y la venta de bancos estatales para fortalecer el régimen de pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Sin embargo, su alta visibilidad también ha venido acompañada de una fuerte polarización. Un informe de SHIFT Latam Porter Novelli señala que Fernández es la candidata con mayor presencia en la agenda mediática digital, pero también la que concentra los niveles más elevados de reacción negativa en redes sociales, especialmente en temas como seguridad.

Claudia Dobles, la otra candidata
En este escenario, otras candidaturas buscan capitalizar el desgaste del oficialismo y el clima de confrontación. Claudia Dobles, candidata de la Coalición Agenda Ciudadana y ex primera dama, aparece en el tercer lugar de las encuestas y ha intensificado su mensaje en la recta final. “Podemos ganar”, ha repetido en actos de cierre de campaña, acompañada principalmente por jóvenes. Dobles ha sido una de las voces más críticas del Gobierno de Chaves, al que responsabiliza de no haber resuelto problemas como la inseguridad y las deficiencias del sistema de salud pública.
Por delante de Dobles en los sondeos se sitúa Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, aunque con un respaldo que ronda apenas el 9%. Ramos ha centrado su campaña en un perfil técnico y en la defensa de la institucionalidad, con la seguridad, la salud y la educación como ejes principales.
Con 20 candidatos inscritos y más de 3,7 millones de ciudadanos convocados a votar el próximo 1 de febrero, Costa Rica se encamina a una elección incierta en la que el 32% de los votantes permanecen indecisos.
