Opinión

Condenados a entenderse

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El Partido Popular tiene toda la razón cuando casi una semana después sigue reivindicando su victoria en las elecciones del pasado domingo en Aragón. Por mucho que el presidente del Gobierno no quiera hacer autocrítica, tampoco la hizo en Extremadura que fue el primer suspenso, es ridículo que el PSOE pretenda situar el foco en los dos escaños que ha perdido Jorge Azcón en estas elecciones. Los socialistas se han hundido en Aragón llegando hasta su suelo histórico en lo que ha sido durante muchos años su feudo y se hunden porque Moncloa ha decidido sacrificar a sus territorios y a sus candidatos para salvar a Pedro Sánchez y conseguir alargar la legislatura hasta el final. El castigo a Pilar Alegría no es un castigo a la que ha sido ministra y portavoz del Gobierno, es un castigo al acuerdo de financiación singular que Moncloa ha pactado con ERC, al acuerdo Mercosur que los agricultores leen como un pacto en el que se han convertido en moneda de cambio y un rechazo a la regularización que ha hecho el Consejo de Ministros que tampoco ha terminado de satisfacer a parte de los suyos.

Tras este “batacazo” electoral en Aragón, diferentes federaciones socialistas han exigido una “reflexión” y “autocrítica”, pidiendo cambios ante lo que ellos mismos perciben como una falta de asunción de responsabilidades por parte de la cúpula. Están los de Emiliano García Page y también la federación de Castilla y León que reclaman abiertamente reflexiones sobre la tendencia de desgaste de los socialistas en este ciclo electoral. Lo que se está verbalizando es que la batalla de salvar al soldado Sánchez quizá no tiene tanto recorrido como ha diseñado Ferraz y que a lo mejor es más rentable anteponer el territorio y los intereses generales para revisar si la estrategia que Moncloa está llevando a cabo a nivel nacional es buena para España y para los ciudadanos. ¿Nadie ha pensado que a lo mejor hay un hartazgo de bipartidismo y que ese cansancio de los dos partidos que se han ido alternando en el Gobierno está canalizando la ultraderecha?

Preocupa también la falta de autocrítica de la cúpula popular. Los populares llevan más de dos años desde que ganaron las elecciones instalados en su ficción de que podrían gobernar en solitario sin contar con Vox y eso es y va a ser imposible. No quieren o no se atreven a verbalizar y resolver de forma clara su relación con los de Abascal que les guste o no se presenta como su compañero de viaje inexorable. ¿Alguien cree que a Sánchez le gusta ir de la mano de Sumar y en su día de Podemos que boicoteaba y filtraba todos las decisiones y debates del Consejo de Ministros? Pues eso. El baño de realidad que los populares se han llevado en Aragón y que tuvo su primera señal en Extremadura supone por un lado la constatación del error que ha tenido Génova 13 de diseñar una convocatoria electoral escalonada y por otra la necesidad de cambiar de estrategia con Vox y asumir una relación que hay que cultivar y que lleva años esquivándose.

Comprendo que no la respuesta a cómo deber articularse esa relación no tiene que ser nada fácil. De hecho es la pregunta del millón que recorre a la derecha liberal en toda Europa. Pero el diagnóstico está cada vez claro: el electorado de Vox ya no sólo son los votantes conservadores desencantados con el PP porque creen que ha perdido ideología, hay también ciudadanos enfadados con el mal funcionamiento de las instituciones, la carestía de la vida y el deterioro de los servicios públicos. El PP no puede ignorar ese malestar y tiene que dar una respuesta que inspire confianza, que vuelva a dar seguridad a los ciudadanos. El principal beneficiario de la polarización que estamos viviendo en este país es Vox y el PP no podrá llegar a gobernar si no afronta esta realidad de cara. El PP tiene que definir una relación operativa con Vox a pesar de que esto entraña riesgos, probablemente los mismos con los que ha tenido que lidiar el Psoe con Podemos o con Sumar. Núñez Feijoo y Abascal están condenados a entenderse. No hay debate.

Ahora es Vox quien no quiere llegar a un acuerdo en Extremadura y parece que está interesado en alargar las negociaciones tanto con Guardiola como con Azcón. Incluso en Génova 13 no descartan la posibilidad de una repetición electoral ante la falta de acuerdos. Mensaje también para los de Abascal. Señores no hay debate. Están ustedes condenados a entenderse.