Opinión

Hagamos de la red un lugar seguro para mujeres y niñas

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Internet se puede convertir en un enemigo perverso y cruel para millones de mujeres en todo el mundo. Distribución de vídeos íntimos, montajes que parecen reales creados con Inteligencia Artificial o el acoso a través de las redes sociales son algunas de las amenazas que sufre la mujer en Europa y en el mundo.

Este 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una jornada que debe servir para recordar que esta violencia no es exclusiva de los hogares, las calles o los entornos laborales. Internet se ha convertido en un escenario más, tan peligroso como el resto donde la mujer también se convierte en víctima con demasiada frecuencia.

Diversos estudios demuestran que la mitad de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia online. El acoso en redes sociales, la revelación de datos personales o la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento se ha convertido en algo habitual en el mundo. Detrás de todos estos estudios, están las historias de millones de mujeres que sufren en silencio este dolor. Una adolescente que deja el colegio; una periodista que deja de escribir; una madre que borra sus redes sociales para volver a sentirse segura o una política que desaparece de la vida pública ante el chantaje de un compañero que quiere acabar con su carrera. La violencia a través de una pantalla también duele, aísla y deja cicatrices, a veces tan profundas que duran para siempre.

Queremos que nuestras hijas estén seguras, por eso en Europa, estamos impulsando el cambio necesario para que Internet no sea un agujero oscuro lleno de chantajes y amenazas para la mujer. El Convenio de Estambul sentó las bases para luchar contra este tipo de la violencia, pero ha sido insuficiente porque el auge de las plataformas digitales nos ha dejado nuevas amenazas que la legislación existente no alcanza a abordar. La persecución de estos delitos se detenía en las fronteras nacionales, los agresores se escondían cómodamente tras el anonimato y las empresas tecnológicas se parapetaban en excusas.

Odio en redes sociales - Sociedad

Por eso, en 2024, el Grupo PPE lideró la elaboración de la primera Directiva de la UE para combatir la violencia contra la mujer y la violencia doméstica. Reconocimos que la violencia digital no es un asunto secundario, sino que se trata de uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. Esta Directiva europea es nuestra respuesta a una injusticia que siempre ha existido pero que se adapta a los nuevos tiempos en los que Internet juega un papel esencial. Criminaliza la difusión no consentida de imágenes íntimas o manipuladas, el ciberacoso, el acoso online y la incitación al odio en todos los Estados miembros, además, garantiza que las víctimas puedan acceder a protección, justicia y el apoyo necesario en Europa. Y envía un mensaje claro: lo que es ilegal fuera de Internet también debe serlo dentro de él.

Ahora llega la parte más difícil: convertir nuestra visión en una realidad que proteja de verdad a las mujeres. Y eso solo se consigue con política útil y no con eslóganes que no van a ningún lugar. En España sabemos mucho de esto, solo hay que mirar al Gobierno de Pedro Sánchez, que al mismo tiempo que se declara el presidente más feminista de la historia, libera agresores sexuales, desprotege a las víctimas con fallos en las pulseras antimaltrato y está rodeado de una trama de corrupción que denigra a las mujeres.

Los Estados miembros deben actuar con rapidez para aplicar la Directiva, formando a policías y fiscales, financiando el apoyo a las víctimas y garantizando la retirada rápida de contenido abusivo. Las empresas tecnológicas también tienen su responsabilidad: deben utilizar sus algoritmos para detener este tipo de violencia. Además, no podemos olvidar que todos tenemos la responsabilidad moral de no compartir contenido humillante, de alzar la voz cuando vemos abuso a nuestro alrededor y de enseñar a nuestros hijos que el consentimiento y el respeto no desaparecen cuando se enciende una pantalla.

Prevención, protección y persecución. Estas tres palabras definen el enfoque europeo. Juntas, forman una promesa: que mujeres y niñas puedan vivir, trabajar y expresarse sin miedo a través de Internet. Así que, convirtamos este 25 de noviembre en un punto de inflexión en el que ponemos de manifiesto que Europa se une para proteger a la mujer.