Irene de Miguel, actual candidata de Unidas por Extremadura, podría definir el futuro de Extremadura. En caso de que el PSOE desafíe los pronósticos electorales que vaticinan su hundimiento, Miguel Ángel Gallardo tendría que apoyarse en De Miguel para formar un gobierno de izquierdas. Pero este escenario se ve lejos. Según los últimos sondeos internos, a los que ha tenido acceso Artículo14, María Guardiola está cerca de alcanzar la mayoría absoluta.
Durante la campaña, Irene de Miguel se ha mostrado optimista, apelando a la “alegría” y a la esperanza, en contraste con la crispación política nacional. En un contexto marcado por la crisis del PSOE y la pugna entre PP y Vox, su candidatura ha logrado cohesionar el espacio a la izquierda del socialismo, siendo la única comunidad autónoma donde Unidas Podemos mantiene un frente unido.
Con el respaldo de Ione Belarra y Antonio Maíllo, pero sin la presencia de Yolanda Díaz ni de Sumar, De Miguel ha preservado el espíritu original de Unidas Podemos, tanto en su iconografía como en su discurso. “Movimiento Sumar no está en Extremadura”, suele decir.

Ingeniera agrónoma especializada en agricultura ecológica por la Universidad Politécnica de Madrid, se ha consolidado como una figura política singular dentro de la izquierda española. Su trayectoria personal y profesional está marcada por un compromiso profundo con el mundo rural y la sostenibilidad, habiendo trabajado en asociaciones de desarrollo rural, como técnica de programas de Ciudades Saludables y Sostenibles, y como agente de empleo y desarrollo local.
Ese vínculo con el territorio y su conocimiento del campo han dado forma a una líder que reivindica un discurso político anclado en la realidad extremeña, alejado del ruido mediático de la capital y de las luchas internas de la izquierda.
De Miguel ha ganado el respeto de su electorado en base a esa presencia en el territorio. Confirma que lleva “más de siete años” recorriendo Extremadura, escuchando a vecinos, agricultores y trabajadores que se sienten olvidados por las administraciones. Se ha convertido en una de las pocas figuras de Podemos que mantiene autoridad y autonomía propias, hasta el punto de ser considerada la única “baronesa” del partido con voz independiente.
En una reciente entrevista que le concedió a El Huffpost, defiende un liderazgo que no responde a las dinámicas de otras comunidades, sino a los problemas concretos de su tierra, como la despoblación, la precariedad laboral, la vivienda inaccesible o la falta de transporte público de calidad.
Asimismo, aboga por la ampliación del plan de atención dental gratuita (PADIEX) hasta los 18 años, la inclusión de la salud bucodental y oftalmológica en la cartera pública, la reducción del precio de la vivienda protegida y la creación de un parque público de viviendas rehabilitadas. En el plano agrícola, ha sido una de las impulsoras de la ley de cadena alimentaria, orientada a garantizar precios justos para los productores y proteger a los pequeños agricultores frente a los abusos de las grandes distribuidoras. Su propuesta política combina reivindicaciones sociales clásicas con una sensibilidad feminista.
Nuevo proyecto de izquierdas
La candidata de Unidas por Extremadura presume de dos logros por los que está especialmente “satisfecha”. El primero, la ley contra el calor en las aulas de Extremadura, que impulsó desde su entrada en la Asamblea: “Nuestros niños y niñas necesitan confortabilidad térmica en las aulas, y no puede ser que los únicos edificios públicos sin climatización adecuada sean los centros escolares”. En una región que sufre cada verano olas de calor y que, paradójicamente, se define como un “paraíso energético”.
Así también, la lucha por una ley de cadena alimentaria que garantizara precios justos para los productores. “Peleé mucho por esa ley con el gobierno socialista y conseguimos sacarla adelante, pero el Partido Popular la ha metido en un cajón y no está sancionando a quienes abusan de los pequeños productores con precios de miseria”, lamenta. Para la líder de Unidas por Extremadura, ambas causas resumen su forma de entender la política.
De Miguel representa una izquierda con arraigo feminista que se aleja de la retórica confrontacional para reivindicar la política útil y el diálogo. En un foco mediático donde el PSOE se encuentra en decadencia, busca proyectar su liderazgo como la opción más coherente para articular un nuevo proyecto de izquierdas.
