Tragedia ferroviaria

El grito de María Eugenia y Noelia frente al Congreso: “No nos engañen más”

María Eugenia y Noelia iban en el tren Iryo. La primera perdió a su marido. Este miércoles, reunieron fuerzas para protestar frente al Congreso y reclamar verdad y justicia

María Eugenia es una de las supervivientes del accidente de trenes en Adamuz
Artículo14

A María Eugenia y a Noelia les cambió la vida por completo el pasado domingo 18 de enero a las 19:45 horas. Hasta hoy han permanecido en el anonimato, sobrellevando su luto y su dolor físico y psicológico, pero ahora han reunido las fuerzas suficientes para contar cómo vivieron y sobrevivieron a la tragedia.

Son dos de la veintena de víctimas que se acercaron a Madrid, a las puertas del Congreso de los Diputados, para reclamar “justicia y verdad”. Todas piden que se “sepa la verdad”. También reclaman dimisiones, la del ministro Óscar Puente y la del presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña. El ministro de Transportes no se acercó a la concentración y estaba a escasos metros de las víctimas, dentro del Congreso, donde también la oposición reclamaba su dimisión.

La Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz concentrada este miércoles ante el Congreso de los Diputados
Efe

“Queremos responsabilidades y acciones. Queremos dimisiones y dignidad política. Las víctimas no somos ese enemigo silencioso y molesto que quitarse de encima cuanto antes”, dicen. Y es una petición que queda por escrito y que si hay unanimidad política, puede convertirse en declaración institucional en el Congreso.

María Eugenia acudió a la manifestación en silla de ruedas y espera volver a caminar en unas semanas. Tiene tres fracturas de pelvis y heridas corporales. Le arropó su familia, pero no estuvo su marido, que es uno de los 46 fallecidos en el descarrilamiento.

Viajaba en el vagón número 8 del tren Iryo junto a su esposo de 52 años. Habían pasado el fin de semana en Málaga y regresaban a Madrid. Su convoy chocó con el Alvia, y ahí empezó su “desesperación”. Tras comprobar que estaba “viva” se puso a buscar a su marido. “Tenía la cadera rota, no me podía mover, pero me puse en pie para dar con él. Le empecé a llamar porque ya no estaba en el asiento de al lado. Cuando le encontré ya estaba fallecido”, recuerda.

Noelia es una de las supervivientes del descarrilamiento de trenes de Adamuz

No se despegó de él. María Eugenia fue una de las últimas pasajeras en ser evacuada del tren porque apenas podía moverse. “Yo no podía andar, esperé hasta que me evacuaron con mi marido, junto a él, ya fallecido”, explica en la conversación con Artículo14.

Pese a mostrarse muy triste y con una herida muy difícil de curar, María Eugenia nos cuenta que dará la batalla. Para que nadie se olvide de lo sucedido. “Queremos pedir justicia y verdad, sentimos que se están riendo de las víctimas. Esto ha sido un homicidio negilegente y alguien tiene que responsabilizarse”, reflexiona. Mensaje especial a los medios de comunicación que quiere que quede por escrito. “Vamos a pedir a la prensa que nos apoye, que no nos dejéis”.

La historia de Noelia

Noelia es otra de las supervivientes del accidente. Tiene 28 años, bajaba a Málaga a celebrar el 95 cumpleaños de su abuela. Es bailarina y tiene lesiones en el brazo. Le preocupa como recuperar esa normalidad, ese bienestar físico. “Soy bailarina y vivo de mi cuerpo”, explica.

Viajaba en el vagón 8 del tren Iryo, estaba viendo una serie en el móvil en el momento del accidente. Recuerda como el tren se “levantó” y se movía de izquierda a derecha de manera brusca. Por puro instinto miró con terror a su compañero de asiento, se agarró a las barras del asiento y cerró los ojos. Lo que pensó no lo va a olvidar jamás. “No vamos a salir de aquí”, se dijo.

La Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz se concentra en memoria de los 46 fallecidos
Efe

Cuando abrió los ojos, Noelia comprobó que su compañero de asiento no estaba y que la ventana del tren estaba rota. “Había salido despedido y estaba debajo del tren, fallecido”. Fue una película de terror, relata. “No paraba de llorar y temblar, recuerda. Agradece el trabajo de los servicios de emergencias y que no la dejaran sola “en una noche así”.

Como María Eugenia y el resto de afectados por el descarrilamiento, Noelia echa en falta el apoyo humano y logístico. “El reconocimiento”. Enumera una ristra de “mentiras” y de desinformación sobre el accidente. “Que no nos engañen más”, pide.

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