Nació el 6 de enero de 1967 en San Juan del Puerto, Huelva. Siempre llevaba su tierra por bandera. Y su Huelva también la respondió siempre, con reconocimientos honoríficos. El último, en 2025, con los Premios Meridiana de la Junta de Andalucía por su labor en la defensa de la igualdad entre mujeres y hombres.
Un profundo dolor recorre a la política. La noticia de su fallecimiento en el accidente ferroviario de Urda sentó como un jarro de agua fría en todas las esferas. Fátima Bañez fue una figura clave en el Gobierno de Mariano Rajoy. Ocupó una de las carteras más difíciles de su Ejecutivo, la de Trabajo. Su nombre estaba en todas las negociaciones de calado. Y su nombre seguía sonando hoy en día en las quinielas de un futuro gobierno de Alberto Núñez Feijóo. Ella, sin embargo, repetía y repetía a su entorno, incluso en los últimos días que “no” volvería a la política.

Licenciada en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales por ICADE, fue la primera mujer que accedía al ministerio de Trabajo. Un cargo que desempeñó desde 2011 hasta 2018. Fue, además, la mujer que más tiempo ha permanecido en este cargo. Diputada en el Congreso de los Diputados desde el 2000 hasta el 2019, cuando decidió dejar la política institucional y dar el salto al ámbito privado. Hasta la actualidad ha ejercido como presidenta de la Fundación CEOE, desde donde ha coordinado distintos proyectos sociales, de inclusión y de desarrollo estratégico de la patronal española. Trabajando hasta el último minuto. Y es que cogió el fatídico tren porque se desplazaba a Sevilla para acudir a la celebración del Día de la Empresa.
Su paso por el Gobierno fue clave en unos años muy duros, en medio de la crisis económica. Durante su mandato tuvo que hacer frente a los durísimos datos de paro. En total, 6,2 millones de personas se encontraban sin trabajo.El desempleo juvenil llegaba hasta el 57 por ciento. Entonces reconoció que la situación era “dramática”. Muy comentadas entonces fueron sus declaraciones cuando pidió a la Virgen del Rocío, en una visita a Almonte que “nos eche una mano” para salir de la crisis económica y crear empleo.
Fue la principal arquitecta de la Reforma Laboral de 2012. Una ley fuertemente criticada por los sindicatos. Motivo por el que después tuvo que hacer frente a dos huelgas generales convocada para su derogación.

Su papel también fue clave en el pacto de 150 puntos de su partido con Ciudadanos en 2016 con el objetivo de facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Una habilidad en las negociaciones que hizo que se ganara la confianza total del presidente del Gobierno. En el PP, aseguran quienes la conocían, que era considerada como una de las mujeres más “leales”. En su núcleo duro así lo repiten. “Siempre estaba muy pendiente de todos nosotros. Siempre nos decía que en el equipo no se hablaba mal de nadie”, recuerdan.
Quienes han trabajado con ella no dudan en recordarla como la “mejor ministra de Trabajo”. “Muy trabajadora”, insisten sus colaboradores. “Una curranta, siempre con una sonrisa y con un gran rigor técnico“, destacan algunos de los que le acompañaron en el Gobierno. “Profundamente perfeccionista”, la recuerdan. “Muy exigente y muy dialogante a la vez”, la definen. “Era capaz de pactar hasta el desacuerdo”, explican quienes han estado con ella en las negociaciones.
Una persona que siempre buscaba “unir” todas las sensibilidades tanto en el Gobierno como en el partido, aunque en las primarias del PP apostó claramente por su amiga, Soraya Sáenz de Santamaría, frente a Pablo Casado. De haber ganado, se habría convertido en secretaria general.
El nombre de Báñez salía cada poco en muchas conversaciones. En un hipotético gobierno de Feijóo, su nombre estaba en todas las quinielas. Ella repetía a los suyos, en privado, que “no” volvería y que su tiempo “había pasado”. Aun así, siempre ha sido fiel a su partido. De hecho, la exministra era una de las personas en las que Alberto Núñez Feijóo siempre ha confiado. “Ha ayudado desde el anonimato siempre que ha podido”, aportan personas clave en su vida política.

“Una mujer muy conciliadora”, destacan en todos casos, unos y otro. No solo era reconocida entre la clase política. Entre los medios de comunicación, también hay unanimidad en dar fe de su buen hacer. “Siempre atendían a los medios, hacía pedagogía de las medidas”, recuerdan periodistas de esa época.
En lo personal, “muy disfrutona” y “con mucho sentido del humor”. Y es que, aunque siempre la encontrabas trabajando, también le gustaba aprovechar la vida. En sus ratos libres, jugaba al bádminton con su hijo. Era amante de la comida japonesa, que disfrutaba con su marido.

