Los maquinistas salen al paso por las acusaciones del Gobierno tras la tragedia en Urda (Toledo): el secretario general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), Diego Martín, ha denunciado el fallo del sistema de señalización LZB. Martín también ha lamentado la filtración de información que “en teoría tenía que estar custodiada”, como los audios de las conversaciones entre el centro de control de Adif y los maquinistas de los trenes de Renfe e Iryo implicados en el accidente: “Lo que tenemos es la misma información que se ha se ha vertido a la prensa, o sea, información que en teoría tenía que estar custodiada, como esos audios, y tenemos que tener la responsabilidad de no verter hipótesis sin que se analice toda la información, no solamente la que está filtrada a los medios. Nosotros, como siempre, defendemos la investigación independiente y rigurosa de todo el accidente y las causas las determinará la investigación”, ha rematado Martín.
“Debía ser sustituido”
“El sistema LZB que está funcionando actualmente en la línea tendría que haber sido sustituido hace bastante tiempo“, ha afirmado Martín, quien también ha asegurado que los maquinistas han presentado reiteradamente “fallos en reiteradas ocasiones en los días anteriores al suceso”. “Nosotros lo que sabemos a ciencia cierta es que el sistema de señalización LZB falló, lo que provocó que hubiese trenes detenidos y que posteriormente un tren de Renfe colisionara con el de Iryo“, ha enfatizado.

Sin noticias de los ERTMS
“No entendemos por qué, después de haberse adjudicado y licitado los nuevos sistemas ERTMS, se está tardando tanto en implantarlos en esa línea. Es cierto que el sistema ERTMS ya está implantado en algunas comunidades, pero consideramos necesario avanzar en su implementación para mejorar la seguridad de la circulación ferroviaria”, ha señalado el maquinista este jueves, jornada de huelga en los trenes convocada por Semaf.
Tal como publica este miércoles Javier Chicote en Artículo14, Adif, anunció el 16 de septiembre de 2021 la adjudicación del contrato para cambiar el sistema de seguridad LZB, por el más moderno ERMTS. Fueron 94 millones de euros -IVA incluido- para la multinacional francesa Thales para “instalaciones de señalización, sistemas de protección de tren -con la implantación del sistema ERTMS en toda la línea-, detectores de caída de objetos y telecomunicaciones fijas” en la Alta Velocidad que une Madrid con Sevilla, la decana del sistema ferroviario español. La adjudicación a “Thales España GRP cuenta con un plazo de ejecución total de 52 meses”, sostuvo Adif en una nota oficial. Eso significa que el LZB que se desconectó ayer debió ser sustituido hace diez meses, el pasado enero. El European Rail Traffic Management System (ERTMS), traducido Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario y que funciona mediante balizas, está instalado la línea del accidente pero todavía en fase de pruebas. Como ha desvelado Artículo14, el Gobierno comunicó en mayo a Bruselas la ejecución del contrato de sustitución de sustitución del LZB (Linienförmige Zugbeeinflussung, Control Continuo del Tren) que conecta el convoy con el centro de control por 93.832.737,51 euros, impuestos incluidos, provenientes de los fondos Next Generation de la Unión Europea. Es cierto que el ERMTS está ya conectado en la línea Madrid-Sevilla, pero aún no funcionando, pues la seguridad seguía dependiendo del mismo que se instaló en 1992.

Expertos ferroviarios consultados por Artículo14 explican que el nuevo sistema, estandarizado en Europa y ya funcionando en otras líneas de la Alta Velocidad española, es “más moderno y mejor”, pero advierten de que “también puede caerse puntualmente como el LZB”, de fabricación alemana. Califican ambos como “seguros” y sostienen que nadie puede predecir qué habría pasado de haber estado operativo el sistema. Este fallo técnico fue seguido de una cadena de errores humanos en el centro de control de Atocha (Madrid), según las explicaciones dadas por el Ministerio de Transportes.

La adjudicación fue en un paquete para la renovación de la primera línea en entrar en servicio en España por un importe global de 136.422.294,81 euros (IVA incluido).

