Pilar Alegría examinará en Aragón la estrategia de ministros-candidatos de Sánchez

La ya exministra portavoz tiene algo más de un mes para impulsar su campaña, con las encuestas anticipando una nueva victoria de Azcón y un Vox disparado

Pilar Alegría.
KiloyCuarto/EFE

El PSOE lleva desde la debacle de las elecciones extremeñas del 21-D repitiendo que el ya dimitido líder en la región, Miguel Ángel Gallardo, no era el candidato del aparato del partido. Gallardo se impuso en primarias a dos oponentes que sí gozaban del apoyo de Ferraz, y con estas credenciales logró que Pedro Sánchez le diera libertad de movimiento, aunque no hubiera sido su apuesta de partida.

Pero el 8 de febrero, en las elecciones de Aragón, los socialistas tendrán mucho más difícil vender distancia con la que fuera su portavoz del Gobierno y antes del partido, Pilar Alegría. Ha sido ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes y portavoz de Moncloa hasta esta misma semana, aunque se despidió públicamente en el anterior Consejo de Ministros, el penúltimo del año. Durante cuatro años y medio ha sido una de las caras del Ejecutivo.

En los últimos dos años, desde que Sánchez volvió a ser investido presidente, Alegría ha sido además la voz oficial del Gobierno, la responsable de comparecer, fijar posturas y despejar balones en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Se ha beneficiado del escaparate monclovita, y esto a su vez le dificulta distanciarse de los errores o actuaciones más difíciles de explicar para el Ejecutivo en determinados territorios.

Es, además, la primera de los cinco designados por Sánchez en testar, en primera persona, la estrategia de pluriemplear a ministros, para hacerlos también líderes de sus respectivos territorios y candidatos electorales. Con las ventajas en términos de conocimiento público que ello supone, y las dificultades añadidas de compaginar estas tareas con la obligación de patear el territorio.

El adelanto electoral impuesto por Jorge Azcón (PP) ha precipitado la marcha de Alegría rumbo a su territorio algo más de año y medio antes de la fecha en la que estaban previstas las autonómicas (2027). Y la exministra tiene poco más de un mes para hacer calle e intentar darle la vuelta a las encuestas.

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de julio apuntaba a una tendencia que hoy apuntalan también distintos sondeos privados: el PP de Azcón volverá a ganar las elecciones, con un Vox disparado, y con un PSOE que puede marcar un nuevo suelo electoral en la región.

La ausencia de los ministros candidatos en los territorios

Después de Alegría, llegarán las elecciones de Castilla y León, e inmediatamente después se esperan las andaluzas. Poco antes se producirá el desembarco de María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, ya volcada a tiempo completo en su papel de líder regional.

Si no hay giros de guion, los ministros Óscar López (Madrid); Diana Morant (Comunidad Valenciana) y Ángel Víctor Torres (Canarias) podrán mantener sus carteras durante algunos meses más, visto que sus citas electorales no están previstas hasta 2027. La dificultad de compaginar estas tareas es reconocida en las filas socialistas, y el ritmo de trabajo es superior al que asumen otros ministros sin responsabilidades orgánicas con este peso.

Desde antes de ser proclamada secretaria general socialista en Aragón (marzo), Alegría ha mantenido una intensa agenda que, muy a menudo, se desarrollaba ya desde el jueves en su territorio.

La agenda oficial de Moncloa recoge que así han operado también el resto de ministros-candidatos, concentrando su trabajo en el territorio los lunes y viernes, incluso los jueves, así como los fines de semana. Y acumulando los actos en Madrid de martes a jueves, por norma general. Con excepción de López, que tiene la capital como base.

Las críticas de distintos cuadros de estas regiones han sido frecuentes, particularmente con la todopoderosa vicepresidenta primera, a la que ha menudo han reprochado que “está a muchas cosas”, en palabras de un dirigente andaluz. Sin poder centrarse en la que, en su tierra, consideran determinante: arrebatarle la mayoría absoluta a Juanma Moreno (PP).

En estos territorios hay voces que apuntan a que estos candidatos, algunos sin trienios acreditables en la orgánica de las federaciones que les han empujado a dirigir, no conocen sus estructuras ni sus respectivos caladeros de votantes.

Alegría ya desempeñó funciones de Gobierno en su tierra, bajo la batuta de Javier Lambán (2015-2019). Antes había sido diputada en el Congreso (2008-2015), y volvería a serlo después de ser candidata a la alcaldía de Zaragoza, en 2019 (ganó pero no logró gobernar). En 2020, Sánchez la nombró delegada del Gobierno en la región, hasta que en julio de 2021 requirió sus servicios en Madrid.

Primer incendio con las listas electorales

Su nombramiento como delegada ya generó polémica por no ser consensuado con el expresidente Lambán, ya fallecido. Junto con su homólogo castellanomanchego, Emiliano García Page, Lambán ha sido una de las voces más críticas con Sánchez. Alegría tiene el reto de movilizar a un partido que lleva desde 2023 en la oposición, y cuya cúpula ha arremetido en varias ocasiones contra el rumbo marcado por Sánchez.

El viernes, la flamante candidata hizo esfuerzos por apagar su primer incendio a la interna. Después de que distintos medios informasen de que cinco diputados rechazaron integrarse en sus listas por haber sido colocados en puestos que no les permitirían revalidar sus escaños, la líder socialista destacó que estas candidaturas han sido respaldadas “por unanimidad, sin ningún voto contrario”. “Nacen de la aportación y del debate interno de los militantes y no de los dedazos”, defendió.

Antes de su desembarco, en Madrid, tuvo que lidiar con el malestar reconocido incluso en Ferraz por su foto con Francisco Salazar, publicada por Artículo14. La entonces ministra portavoz comió con el exalto cargo de Moncloa en noviembre, cuatro meses después de que se conocieran las denuncias internas contra él por presunto acoso sexual. Y sin que el partido hubiera contactado siquiera a las denunciantes. El PP anticipa que hará lo posible para que esta instantánea le persiga durante toda la campaña.

Moncloa acusa al PP de “encadenar elecciones” para desgastarles

Por su parte, en Moncloa han mantenido estos días la estrategia de desvincular el hundimiento electoral extremeño del jefe del Ejecutivo y de su acción política. “El presidente del Gobierno no se presentaba a las elecciones”, destacan. Así, acusan al PP de “encadenar elecciones” en las comunidades autónomas que controla, con el propósito fundamental de “desgastar al Gobierno”. Con esta “irresponsabilidad”, afirman, “acaba provocando una mayor presencia de la ultraderecha”.

Sobre el 21-D, en concreto, destacan que María Guardiola “sigue sin tener Presupuestos”, su justificación para convocar los comicios. Y ahora encarrila una negociación con un Vox que ha duplicado sus escaños (de 5 a 11). “Va a ser peor para ella que la negociación que habría tenido”, afirman, de no haber llamado a las urnas.

Esperan que Vox haga sudar la camiseta a la presidenta en funciones, pero también a Alberto Núñez Feijóo. El miedo a la ultraderecha, que sí les resultó el 23-J, no les ha servido para evitar pulverizar su suelo electoral en una región que fue uno de sus feudos históricos.

Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.