No se esperan sorpresas. En el PSOE y en el Gobierno temen un duro correctivo electoral en las elecciones extremeñas de este domingo, con Miguel Ángel Gallardo lastrado por su cita judicial con el banquillo de los acusados, y un desempeño que “no ha estado a la altura”, en palabras de una dirigente territorial. El 21-D va de Extremadura, pero las primeras elecciones de 2025 suponen algo más.
Es el inicio de un nuevo ciclo electoral que continuará después en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Al que el Ejecutivo de Pedro Sánchez llega exhausto y asediado por los escándalos. Sin embargo, desde Moncloa afirman que, si la estrategia del PP de adelantar comicios -Extremadura y Aragón- persigue “desestabilizar” al Gobierno, no logrará este resultado. “Se equivoca”.
Otra fuente del Ejecutivo aseguró que el PSOE podría “aguantar” que, como anticipan todas las encuestas, a Extremadura le suceda una concatenación de derrotas en estos territorios. Aunque pidió no “anticipar” los resultados: “Salimos a ganar”.
El grado de optimismo socialista, sin embargo, varía en función de la proximidad de los interlocutores a esta primera cita con las urnas. Fuentes de Ferraz ponen los focos en el rol jugado en los últimos días de campaña por la presidenta y candidata del PP, María Guardiola. Ven a los conservadores “nerviosos”, y lo apoyan en el “bulo del fraude electoral” lanzado por Guardiola. “Es muy gordo y muy irresponsable”.
Después de casi tres semanas de erosión por la cascada de denuncias por supuesto acoso sexual de dirigentes socialistas, en el PSOE señalan ahora la polémica del exchófer de la presidenta regional, cesado tras conocerse que fue condenado por violencia machista.
La voluntad de “tapar” este escándalo y de no correr riesgos -Guardiola fue la única candidata ausente en el debate de RTVE, el jueves-, contrastarían con el movimiento de denunciar un supuesto “secuestro de la democracia” tras los robos en oficinas de Correos en los que desaparecieron dinero y papeletas.
Y, ante las tendencias que reflejan todas las encuestas, se aferran a la opción de que Guardiola no logre la mayoría absoluta (33 escaños), como consuelo. “Para ellos, pactar con Vox es volver a la casilla de salida. Este final les cruje, por eso están tan nerviosos”, abundan.
Pedro Sánchez al final de una cumbre del Consejo de la UE en Bruselas, Bélgica, el 19 de diciembre de 2025.
“No hemos tenido ni un buen candidato ni un buen equipo”
Desde la dirección en Extremadura, sin embargo, la lectura es mucho más cruda, y el foco está en sus propios errores en el que fuera un feudo histórico socialista. Una dirigente anticipa que la cita con las urnas previsiblemente desembocará en una situación similar a la valenciana; con la victoria del PP y con una suma de los partidos de derechas que superará holgadamente la de mayo de 2023. “Va a ser un Gobierno sometido al experimento de la derecha y la ultraderecha”.
Las mismas fuentes reconocen que no han tenido ni un “buen candidato” ni un “buen equipo” para intentar darle la vuelta a una situación desencadenada por el adelanto electoral de Guardiola. Sánchez, que adelantó su tradicional balance político navideño varios días, anticipándose a los resultados de esta cita con las urnas, confía en que las vacaciones sirvan para diluir las malas noticias.
“Esperar a que escampe” es la receta que extienden fuentes del Ejecutivo ante los escándalos de supuesto acoso sexual y los casos de presunta corrupción de otros exdirigentes, que han convulsionado al partido y al Gobierno en las últimas semanas.
La tregua de las vacaciones será breve. Pilar Alegría, candidata en Aragón, previsiblemente será relevada del Consejo de Ministros esta misma semana, después de que el presidente anuncie quién le sucederá. El sábado, jornada de reflexión en Extremadura, Alegría dio el pistoletazo de salida a la precampaña en su pueblo natal (La Zaida, Zaragoza). El 8 de febrero tendrá que batirse en las urnas con el presidente y candidato del PP, Jorge Azcón, de nuevo con las encuestas en contra.

El precedente de Vara: el futuro de Gallardo, en el aire
Gallardo, ha contado en campaña con el apoyo de Sánchez en dos ocasiones -hasta cuatro contando con la precampaña-, además de con buena parte de los ministros. El presidente no ha pisado Badajoz, la ciudad más poblada de la región. El municipio en el que trabajó su hermano, David Sánchez, que a mediados de 2026 compartirá banquillo con Gallardo por la supuesta creación de un puesto de trabajo a dedo -para el músico- en el año 2017.
En su partido advierten de que su futuro como líder, después de haber forzado que corrieran las listas electorales para lograr un aforamiento exprés, y de la previsible derrota electoral, pende de un hilo. En 2023, el fallecido Guillermo Fernández Vara ganó en votos a Guardiola, aunque empataron en escaños (28). Anunció su marcha en la misma noche electoral, tras constatar que no podría revalidar el Gobierno.
Gallardo, expresidente de la Diputación de Badajoz, ha ganado los dos procesos de primarias a los que se ha postulado. Y recientemente planteó un reto a la presidenta extremeña que le sirve para escenificar su intención de seguir a los mandos. “Si me declaran culpable, dimito. Si me declaran inocente, que se vaya ella”.
De hecho, en el debate electoral del último jueves de campaña, Gallardo evidenció que ni siquiera convence a su izquierda. La candidata de Unidas por Extremadura (Podemos, IU) Irene de Miguel, le avisó de que, si logran dar la sorpresa y pueden sumar para hacerse con la Junta, sólo pactarán si él se borra de la ecuación. La “mochila” de Gallardo, en palabras de la candidata de Miguel, se ha demostrado pesada hasta el último día de campaña.
