En el PSOE de Aragón se preparan para lo peor el próximo domingo. “¿Y qué hacemos si pasa?”, se preguntan, en relación a un posible batacazo electoral. Las elecciones servirán para testar cómo está el partido tras la era de Javier Lambán y si el proyecto, con Pilar Alegría al frente, nació caducado o aún tiene que echar raíces.
Por el momento, algunas fuentes de la formación reconocen en privado que si el resultado es el mismo que el que apuntan las encuestas, habrá que tomar “cartas en el asunto”. “Porque si la estrategia va a ser la misma, en las elecciones municipales, que son en un año, el guantazo puede ser peor”, afirma un dirigente, en conversación con este periódico.
Las encuestas indican que la formación obtendrá alrededor de 18 escaños, es decir, cinco menos de lo que tienen actualmente. Por ello, Alegría podría cosechar el peor resultado de la historia de la formación, empatando con Lambán, que lo consiguió en 2015, pero por el auge de Unidas Podemos, que estuvo a 6.000 votos de sobrepasarles.
Ante este vaticinio, el ruido dentro del partido es cada vez más sonoro por la falta de confianza en el proyecto. Principalmente, en el sector crítico lamentan dos cuestiones en cuanto al liderazgo de Alegría: la manera en la que llegó y la gestión de la campaña.

El congreso del PSOE para formalizar a Pilar Alegría como secretaria general de los socialistas aragoneses fue el 16 de marzo del pasado año y hasta diciembre, una vez convocadas las elecciones, casi no hizo campaña. Dirigentes del partido lamentan que, de facto, tan solo ha estado un mes dedicada exclusivamente a Aragón: “Para tener fruto, primer hay que preparar la tierra y sembrar”, dicen compañeros de la exministra.
También se ha cuestionado la manera en la que está haciendo la campaña. Achacan la falta de mensajes, la poca contundencia en los debates y la poca presencia de Ferraz. También creen que la estrategia de llamar por teléfono para convencer está “obsoleta”, y aseveran que “puede perjudicar más que ayudar”. De hecho, ha generado una enorme polémica en los medios.
Dependiendo del resultado final, el futuro de Alegría podría ser uno u otro, según sugieren internamente. O se marcha a una empresa o se mantiene consolidando el proyecto, deslizan. Una dirigente socialista señala que estas elecciones son de “transición” y que el verdadero peso de su candidatura se verá dentro de cuatro años. Podría sumar el cargo de senadora por designación autonómica y así desplazar de la Cámara Alta a Mayte Pérez, una de sus rivales dentro de la formación en la comunidad.
“Firmamos perder un par de escaños”
Así, los de Alegría ya se ponen la venda antes de la herida: “Firmamos perder un par de escaños y que las aguas estén calmadas”. Y añaden: “No nos podemos permitir otra crisis interna. El Lambán contra Alegría nos hizo mucho daño interno”.
En la alta dirección socialista aragonesa se agarran a que “si la participación es alta, el golpe va a ser menor”. Creen que si está por debajo del 60% los resultados van a ser malos, pero afirman que todo se decidirá en dos o tres escaños que aún están en el aire. “Conseguirlo sería salvar el partido”, apuntan. En las últimas elecciones, de mayo del 2023, un 66,5% de los ciudadanos depositaron su voto en las urnas.
