Silencio en Sumar. Tras la dimisión de la secretaria de Organización del partido, Laura Moreno, los líderes del partido han optado por no hablar al respecto. Yolanda Díaz aún no se ha pronunciado sobre las dimisiones y acusaciones de acoso laboral, Ernest Urtasun tampoco. Por su parte, Pablo Bustinduy se ha limitado a pedir que se respeten “los cauces internos” y que la izquierda hable de “lo que de verdad importa a la gente”.
Moreno presentó su dimisión con una carta que generó todo un terremoto en la izquierda alternativa. En ella revelaba que seis cargos políticos habían interpuesto una denuncia contra la coordinadora general, Lara Hernández, por presunto trato denigrante a cinco trabajadores. Pero no se quedó ahí: también acusó a Hernández de haber excluido a Moreno del círculo de decisiones y apuntó a un posible fraude en la elección de la dirección de Sumar en la Comunidad Valenciana.
Hay dirigentes de Sumar que ya se expresan en privado sin tapujos sobre la crisis interna: el partido ofrece la imagen de una “jaula de grillos” inmersa en una “caza de brujas” cuando faltan cuatro semanas para su Asamblea General, prevista para el 11 de julio en Madrid. Es la tercera asamblea en tres años.
El sector de Hernández tiene su versión, que defiende con contundencia. La coordinadora general está sufriendo una “cacería política”, dicen sus partidarios, con maniobras “facciosas” que buscan pintarla como una “tirana”. Su argumento central: todas las decisiones tomadas en Sumar desde que Díaz renunció al liderazgo orgánico han sido colegiadas, nunca impuestas. Sobre la denuncia, el mensaje es de tranquilidad forzada: “No hay nada, todo se aclarará”. Sobre el supuesto fraude en Valencia, el sector de Hernández apunta en dirección contraria: fue la propia Moreno quien generó el problema, con la incorporación de 50 “paracaidistas” al censo el día antes de la votación.
El sector crítico acusa a Hernández de comportamientos autoritarios desde que tomó el cargo, actitudes que describen como “obsesivas” y conductas que buscaban marginar a otros miembros de la organización. Y subrayan algo que consideran probado, no solo denunciado: hay situaciones acreditadas de maltrato hacia un grupo de empleados. Sobre Hernández, ha escrito este jueves una demoledora columna en Artículo14 Elizabeth Duval, quien fuera responsable de Sumar. En él, respalda a Moreno y asegura haber conocido ese “modus operandi” y pasó a tratarla “como a una enemiga”.
Querría poder votar al espacio político de Sumar en las próximas elecciones sin sentir vergüenza ante un espacio en el que he militado.
Hoy doy algunas claves de por qué me fui en 2025 y reclamo lo básico: una izquierda digna y sin maltrato laboral. https://t.co/GvVDw4xdeM
— Elizabeth Duval ☀️ (@_elizabethduval) June 11, 2026
En medio de este enfrentamiento, la Asamblea General sigue adelante. El Grupo Coordinador de Movimiento Sumar se reunió el jueves de forma telemática y aprobó, con respaldo amplio, los borradores de la ponencia política-organizativa y el reglamento que regirá el cónclave de julio. El reglamento salió adelante con un 89% de votos a favor y ningún voto en contra; el documento político, con un 90,7%.
Pero lo que el Grupo Coordinador no ha resuelto son las candidaturas. Hernández todavía no ha anunciado si optará a la reelección. Su entorno dice que la decisión no está tomada. Hay incluso partidarios suyos que le aconsejan que no se presente, no por convicción sino por estrategia: consideran que los ataques que está sufriendo hacen insostenible su candidatura y que lo más inteligente sería no dar a sus detractores esa batalla. Una postura que, en sí misma, revela hasta qué punto la situación se ha deteriorado.
Por el lado contrario, la portavoz del grupo parlamentario, Verónica Martínez Barbero, no ha descartado presentarse al liderazgo orgánico. Según dice, está a “disposición de lo que decida el partido”.
Los aliados miran de reojo
Fuera de Sumar, los socios de la coalición siguen el conflicto con incomodidad creciente. El portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, dijo directamente que hablar de los problemas de Sumar es una “pérdida de tiempo”. La diputada de Más Madrid Tesh Sidi apeló a la “responsabilidad y transparencia”. El consenso entre los aliados es que la imagen que se está ofreciendo a las bases progresistas es “fea”.
Hernández ha ido perdiendo apoyos de forma progresiva, especialmente desde que Díaz confirmó que no repetirá como candidata a las generales.
