Un día de campaña de la única mujer candidata a presidir Castilla y León: “No sobran hombres”

Alicia Gallego no para. Es la candidata por Unión del Pueblo Leonés y aspira a mejorar los resultados de las pasadas elecciones. En un día, visita Santa María del Páramo, Bañeza y Astorga

Alicia Gallego González es la única mujer en la cartelería electoral de Castilla y León. Secretaria general de Unión del Pueblo Leonés (UPL), alcaldesa de Santa María del Páramo y procuradora en las Cortes, reivindica la defensa de una autonomía propia para León, Zamora y Salamanca.

Artículo14 acompaña a la candidata en una jornada de la campaña. Arranca en Santa María del Páramo desde donde denuncia el deterioro de la carreteras 622, la 21 y la 413 que cruzan el municipio. “No se han arreglado pese a ser promesas electorales”, explica a este diario. Señala también deficiencias en sanidad y en el colegio público del municipio donde todavía no se ha construido el pabellón deportivo prometido.

Ya en la Bañeza se reúne con compañeros del partido. Allí revisa otros compromisos pendientes, como la reforma del campo de fútbol o la situación de la estación de autobuses.

La jornada concluye en el mercado de Astorga, para para “poner de relieve la necesidad de empleo de calidad, industrias y cómo es necesario apostar por lo que es los jóvenes y la vivienda”.

A lo largo de la campaña, la candidata ha pisado mucho Zamora y Salamanca, las otras dos provincias que UPL incluye en su proyecto autonomista. “Buscamos la reivindicación de León, Zamora y Salamanca”, explica. Para Gallego, la comunidad autónoma actual “ha fracasado” porque no ha generado “cohesión económica, social ni territorial” y ha agravado los desequilibrios entre la región leonesa y la castellana.

En su diagnóstico, los datos son concluyentes: pérdida de población, menor renta, menor ocupabilidad y ausencia de políticas propias capaces de revertir la situación. “Cada vez hay más razones para que se dé solución a ese derecho que tenemos”, sostiene sobre la autonomía leonesa, a la que define como “una herramienta política para revertir estas políticas nefastas”.

Gallego percibe un clima positivo en la calle, ha recibido un mensaje de la gente de que “esta vez sí lo vamos a conseguir”. Ve a las personas implicadas en el proyecto, ya que quieren revertir esa pérdida de población, la falta de oportunidades y la incapacidad de muchos jóvenes para quedarse en su tierra si no encuentran empleo cualificado o acceso a vivienda. Agricultores y ganaderos, añade, ven cómo cierran industrias estratégicas y cómo no se protege suficientemente al sector primario. En ese contexto, UPL aparece ante sus votantes como “el instrumento adecuado” para intentar cambiar la situación desde la política.

Está viviendo la campaña “con mucha ilusión”. No cree que “sobren” hombres, pero sí desliza una crítica a quienes hacen de la igualdad un discurso más teórico que práctico. “Una cosa es lo que predican y otra cosa es lo que hacen”, dice, en referencia a partidos que defienden públicamente la igualdad pero no la ejercen realmente en sus estructuras internas.

Reivindica que en UPL existen mujeres en puestos de responsabilidad, una Secretaría de las Mujeres y un plan de igualdad, además del “respaldo de los compañeros” para presentarse a órganos y liderar candidaturas. Sobre su situación interna en el partido, se muestra nítida: se ha sentido “avalada, respetada y apoyada”.

En una línea postelectoral, para que apoye la posible investidura de Alfonso Fernández Mañueco, Gallego pide leyes actualizadas de agentes medioambientales, despoblación, violencia de género, juventud o vivienda. La lista de incumplimientos del PP, a su juicio, es “demasiado larga” como para reducir la cuestión a una negociación de apoyos.

La fortaleza electoral de UPL, que podría crecer en escaños, la atribuye al “trabajo bien hecho” y a una forma distinta de hacer política. Gallego reivindica que cuando el voto de UPL ha sido decisivo ha logrado más de 37 millones de euros en inversiones para León, Zamora y Salamanca. Cree que la ciudadanía empieza a valorar que los partidos deben estar “al servicio de los ciudadanos” y no dedicados a ser “el altavoz de Feijóo, de Abascal o de Sánchez”. En su planteamiento, las Cortes deben servir para resolver problemas autonómicos y no para reproducir la confrontación nacional.

Con esos escaños, espera que UPL pueda “conseguir grupo parlamentario propio”. Ese es el objetivo estratégico para tener “más iniciativas, más preguntas, más posibilidad de proposiciones de ley” y más capacidad de influencia en los presupuestos. “Es en lo que vamos a utilizar nuestra fuerza política”, dice, con la idea de que el voto de UPL tenga “rentabilidad” para el ciudadano.

Fuera de la política, Gallego sigue vinculada a su trabajo como funcionaria y también es abogada -sin ejercer-. Compatibiliza ambas facetas. La política, para ella, es “el instrumento para cambiar la vida nuestra y de los demás ciudadanos”. Cuando tiene tiempo libre, dice disfrutar “con poco”: del sol, la calle, la familia, los amigos, una conversación, una salida o una película.

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