Es un trabajo muy meticuloso. Y la responsabilidad es de máximos. Y así se lo está tomando el cuerpo de forenses que participa en la identificación de las víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz. Identificar los cuerpos rescatados de las vías del tren que descarriló el domingo. El mal estado de muchos cuerpos no facilita la celeridad que reclaman los familiares de las víctimas.
En dos días, pese a la realización de 42 autopsias, el Instituto de Medicina Legal de Córdoba solo ha podido identificar plenamente a 25 cadáveres a través de las huellas dactilares. Es en ese momento cuando la jueza firma la identificación de un cadáver y las familias son informadas del encuentro y fallecimiento de su familiar y reciben la licencia del enterramiento.
“Los forenses tienen que ser muy precisos”, explican fuentes del anatómico forense consultadas por Artículo14, que sienten la presión de los familiares de las víctimas por poder enterrar a sus familiares. “Entendemos que es espantoso para ellos, pero es mejor esto que cometer un error que no nos podemos permitir”, zanjan.

José Antonio Lorente, catedrático forense en la Universidad de Granada, se reafirma en declaraciones a Efe: “Es muy importante ser rigurosos y realizar el proceso de la manera más digna posible para el cuerpo de la persona”. Desde la consejería de Justicia de la Junta de Andalucía aseguraron que se estaba trabajando con toda la celeridad posible. “Entregar los cuerpos es prioritario para que la familia se vaya a casa y descanse”, explican las fuentes consultadas.
Los forenses trabajan desde la madrugada del domingo sin descanso. De hecho, el lunes finalizaron las autopsias de todos los cuerpos recibidos hasta el momento. Al cierre de esta edición, habían recibido los 42 cadáveres encontrados.
Para la realización de las autopsias se han desplazado hasta Córdoba médicos forenses y técnicos forenses de Jaén, Granada, Sevilla y Málaga. Junto con los médicos forenses de Córdoba, han trabajado un total de 27 profesionales, tanto en levantamientos como en la realización de autopsias. 32 miembros del servicio de criminalística expertos en lofoscópica y genética se han desplazado a Córdoba.

En el lugar de los hechos han actuado tanto los forenses como la autoridad judicial. Lo primero es obtener una reseña del cuerpo. Esto es, hacer una labor descriptiva del cadáver y tomar todas las huellas posibles –como dientes o vestigios de ADN- para su posterior cotejo. “Tatuajes, lunares, marcas, todo se apunta, porque todo detalle cuenta”, explican fuentes del anatómico forense. Después, con todo, se procede al levantamiento del cadáver. Esa recogida de pruebas es vital y por eso lo hace la Policía Judicial de la Guardia Civil, que es la que garantiza la cadena de custodia para que los restos no se contaminen.
Es entonces cuando la Guardia Civil traslada al Instituto de Medicina Legal el cuerpo para la realización de la autopsia. Criminalística de la Guardia Civil analiza las reseñas del cuerpo con el fin de crear una identidad.
Pero en el caso de Córdoba, esa identificación no ha podido ser tan rápida y la decisión fue la de recoger las muestras de ADN de los familiares en comandancias de la Guardia Civil en Madrid, Málaga, Sevilla, Córdoba y Huelva. Una muestra de saliva en boca. Aportaban también fotos o características de los suyos para el reconocimiento. Fuentes de la Guardia Civil evitan dar cifras sobre el número de familiares que se han desplazado a las comandancias a ofrecer su ADN.

Las muestras han sido recogidas en bolsas de plástico con cierre hermético. Las que proceden de Andalucía han viajado en helicóptero hasta Madrid, donde Criminalística llevará a cabo los cotejos de ADN. El transporte en helicóptero ha sido el determinado como el más rápido y el que evitaba el deterioro del ADN o la contaminación de las muestras.
Los cuerpos que aún quedan
Con los resultados, en el Instituto de Medicina Legal esperan poder identificar plenamente a todos los 17 cuerpos que quedan. “El ADN, si hay pérdidas de algún miembro, permite la comparación con muchos familiares y aporta seguridad. En estas catástrofes se usa como un componente psicológico y para corroborar”, aporta el catedrático forense.
De los fallecidos trasladados al Instituto de Medicina Legal, la mayoría se encontraba en el tren Alvia, 27. Por su parte, seis se encontraban en las vías del Alvia, mientras que otras 6 lo hacían en el interior del Iryo. Tres cuerpos se encontraban entre ambos trenes. Por último, la cifra de denuncias de desapariciones ha aumentado en dos y, hasta el momento, son 45 las denuncias presentadas en las comandancias de Madrid, Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelva.


