La detención por parte de la Guardia Civil de la ex madre abadesa sor Isabel de la Trinidad, ahora ya bajo nombre civil de Laura García de Viedma, reabre un nuevo capítulo en la historia de las monjas cismáticas de Belorado.
La orden de desahucio dictada por el juzgado de Briviesca contra las exmonjas clarisas del convento de Nuestra Señora de la Bretonera prometía poner fin a una historia de rebelión de trece monjas contra la Iglesia de Roma y muy especialmente contra el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, que acabó con su excomunión y con el reconocimiento judicial de la legítima propiedad del monasterio y sus bienes para la Iglesia católica, apostólica y romana de la que reniegan.

La operación policial nace a raíz de la detección de diversas obras de arte en el mercado de antigüedades provenientes del monasterio que aún habitan las exhermanas. Una investigación que ha terminado con la detención de García de Viedma por presunta apropiación indebida y receptación, es decir, por intentar vender patrimonio histórico que la justicia ya ha determinado que pertenece a la orden de las clarisas y no a las mujeres que lideradas por la exabadesa abandonaron la congregación por no reconocer su autoridad religiosa.
Tras la detención de la superiora las hermanas han dado a conocer a través de las redes sociales lo sucedido. Sor Paloma ha ejercido de portavoz y ha confirmado el arresto, así como desconocer el motivo del mismo.

Si bien la orden de desahucio del monasterio de la localidad burgalesa lleva meses a la espera de ejecución, recientemente otro juzgado, esta vez en Bilbao, ha dictaminado la misma actuación sobre el monasterio de Orduña en Bizkaia, que también habitan en grupo de las madres cismáticas. A este último, habían sido trasladadas las cinco hermanas más mayores y con diversas afecciones físicas y cognitivas, las únicas que por su condición no han sido excomulgadas.
En una segunda parte de la operación, el Instituto Armado ha procedido al registro del monasterio vizcaíno, así como a hacer efectiva la orden judicial cautelar de rescatar a las cinco ancianas. La Federación de Clarisa de Arantzazu se ha encargado de acoger a sus hermanas que han sido trasladadas a otro monasterio de la orden religiosa.


