Los profesores se niegan a ir de excursión por el mal comportamiento de los alumnos

Cada vez más centros optan por empresas externas para mantener las excursiones escolares ante la falta de profesores voluntarios

Profesores en España - Sociedad
La profesora Ana Hernández en el IES Julio Verne en Leganés.
EFE/Rodrigo Jiménez

Durante décadas, las excursiones escolares y los viajes de fin de curso han formado parte del imaginario educativo. Rifas, sorteos y pequeñas aportaciones familiares permitían a los centros organizar salidas que iban mucho más allá del aula. Sin embargo, esta tradición empieza a resquebrajarse. Cada vez más profesores rechazan acompañar al alumnado fuera del centro por el aumento de los problemas de comportamiento y la creciente responsabilidad que asumen.

Lo que antes era una actividad casi automática para los profesores, hoy se ha convertido en una decisión que muchos prefieren evitar. La pérdida progresiva de autoridad en las aulas y la presión constante sobre el profesorado han cambiado el panorama, hasta el punto de obligar a algunos institutos a replantear por completo sus excursiones.

Menos excursiones y más renuncias entre los profesores

Un ejemplo claro es el del IES Álvaro Cunqueiro. Su directora, Malores Villanueva, explica que la falta de profesoresdispuestos a viajar con el alumnado ha tenido consecuencias directas. “Hace dos cursos tuvimos que llamar a una empresa para que viajara con los niños porque ningún profesor quería ir”, relata en El Faro de Vigo.

Este año, la solución ha sido aún más drástica: limitar las excursiones solo a 4º de ESO y eliminar otras salidas previstas. Como este centro, muchos otros se han visto obligados a tomar decisiones similares. La realidad es que cada vez hay menos profesores voluntarios para asumir una responsabilidad que va mucho más allá de lo educativo y que, en muchos casos, se vive como una carga añadida.

Empresas especializadas sustituyen a los profesores

Ante esta situación, algunos centros han optado por contratar empresas externas especializadas en la organización y supervisión de excursiones. Una de ellas es Divertos, dirigida por Marivíc García, quien reconoce que esta tendencia se ha consolidado especialmente tras la pandemia.

Los profesores se niegan a ir de excursión por el mal comportamiento de los jóvenes
Unos alumnos escuchan a su profesor en su aula en un colegio.
EFE/ Javier Cebollada

“Había muchos profesores que no querían o no podían ir, y para no suspender las excursiones empezaron a contar con nosotros”, explica en El Faro de Vigo. Desde entonces, la presencia de monitores externos se ha vuelto habitual en salidas con alumnado de Primaria, ESO e incluso Bachillerato.

El comportamiento del alumnado, en el centro del problema

El principal motivo de este cambio, según coinciden centros y empresas, es el comportamiento del alumnado y la responsabilidad legal y personal que recae sobre los profesores. “Depende mucho de la promoción. Hay cursos más complejos que otros y los centros prefieren no tener problemas”, señala García.

Paradójicamente, esta profesional asegura que muchos estudiantes muestran incluso más respeto hacia los monitores externos que hacia sus propios profesores. La falta de confianza previa y unas normas claras desde el primer momento marcan la diferencia.

Normas estrictas y móviles fuera de juego

Entre las reglas que aplican estas empresas destaca una especialmente significativa: la retirada de los teléfonos móviles. “No les dejamos usarlos”, explica. En su lugar, mantienen un contacto constante con las familias a través de un chat en el que informan en tiempo real de las actividades, enviando fotos y vídeos.

Los profesores se niegan a ir de excursión por el mal comportamiento de los jóvenes
Unos alumnos haciendo exámenes.
El Correo

Esta medida, según explica, evita conflictos habituales y reduce problemas derivados del uso del móvil entre los estudiantes. “Se ahorran discusiones, malas conductas y situaciones incómodas que antes recaían sobre los profesores”, añade.

Un síntoma de un problema más profundo

La renuncia de los profesores a acompañar excursiones no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema más profundo en el sistema educativo. La sobrecarga laboral, la falta de respaldo institucional y la pérdida de autoridad están llevando a muchos docentes a marcar límites claros entre su labor educativa y responsabilidades que consideran desproporcionadas.

Mientras tanto, los centros buscan soluciones prácticas para no privar al alumnado de experiencias fuera del aula. Pero la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿qué está fallando para que los profesores ya no quieran salir del centro con sus propios alumnos?

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