Más de 900 guardias civiles han trabajado en la emergencia desde que dos trenes chocaron en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, entre Urda y Los Yébenes (Toledo). Ramón Cuevas, sargento del instituto armado, estuvo al frente de la comunicación en el Puesto de Mando Avanzado (PMA). En conversación con Artículo14 detalla cómo se trabaja en la zona del siniestro, día y noche y sin fecha para terminar.
“Esto es una gran catástrofe”, resume. “Los tiempos se pueden prolongar hasta que la investigación concluya. Pasará mucho tiempo, desde luego“, asegura Cuevas.
El despliegue
Siete drones sobrevuelan la zona desde el primer día. Llevan focos que iluminan el terreno desde arriba, así que pueden trabajar también de noche. Su tarea es tomar imágenes sin parar, unas fotos por segundo, que después se combinan en un modelo tridimensional del escenario.

Mientras todos los equipos hacen sus labores, por ejemplo cuando retiran un vagón, el dron vuelve a pasar y registra cómo ha quedado la zona, y así crea “un mapa 3D”. “Como cuando vas al médico y te hace la ecografía, pues esto es igual”, explica el sargento.
Esos planos tienen dos usos. El primero: los investigadores que están en el terreno los reciben en directo y deciden con ellos por dónde entrar, cuál es el siguiente paso o si conviene esperar. El segundo es documental: los informes técnicos de los peritos incluirán cómo estaba el escenario en cada momento.

El despliegue aéreo se completa con tres helicópteros y dos equipos antidrones, que vigilan que ningún aparato vuele sin autorización sobre el lugar del accidente.
El vagón incendiado
Uno de los vagones ardió tras el choque, y su estado es una de las imágenes más duras del accidente. Según el sargento, el principal problema es que en ese punto no se puede trabajar con total seguridad. “Es un escenario mucho más complicado, hay que apartarlo, hay que tratarlo de una manera diferente“, afirma.

Antes de que alguien entre, hay que asegurar la estructura, ya sean los investigadores a pie, los equipos de inspección ocular o los perros. Durante la noche, las grúas trabajaron precisamente para desbloquear esa parte. Solo cuando el escenario sea seguro podrán entrar los investigadores.
Muchas familias siguen sin noticias de los suyos. Preguntado por si podría haber desaparecidos dentro de ese vagón, Cuevas no lo confirma ni lo descarta, pero asegura que los equipos de emergencia siguen buscando restos biológicos y “sobre todo posibles víctimas que hayan quedado atrapadas”.
El fuego, añade, no impide la identificación. Los especialistas del Servicio de Criminalística se encargarán de localizar los restos que puedan quedar en la zona incluso después de un incendio. Si contienen ADN, explica, “no habría problema” para cotejarlo con el del familiar que presente la denuncia.
Ayuda canina
Cuatro perros del Servicio Cinológico, con sus guías, trabajan entre los restos de los trenes, y está prevista la llegada de otros dos. Para Cuevas, su trabajo es “fundamental“. Por su tamaño llegan a sitios donde los agentes no pueden entrar a pie, como el hueco bajo los asientos o zonas de acceso complicado.

Están especializados en encontrar restos biológicos por el olfato. “Trabajan muy rápido, de una manera muy efectiva, y son los primeros que nos van a dar la señal, la alerta de que ahí hay algo que nos interese”, señala.
¿Han encontrado algún superviviente? El sargento no da detalles. La Guardia Civil, explica, no está informando de si se han localizado restos o no.
Las denuncias de los familiares
La Guardia Civil ha desplegado cuatro oficinas móviles de atención al ciudadano para recoger las denuncias ‘ante mortem’, en coordinación con Criminalística: una en Urda, dos en la Comandancia de Toledo y una en la estación de Atocha-Almudena Grandes, en Madrid. En el operativo participan agentes de Seguridad Ciudadana, Tráfico, Policía Judicial, el GRS, el servicio aéreo, la unidad de montaña y una escuadra de Caballería.

Para las próximas horas, Cuevas no anuncia cambios. “Seguimos con las labores de localización, las labores de identificación y paralelamente las labores de investigación“, dice. El trabajo seguirá toda la noche, también de este jueves.
El orden de prioridades está claro, insiste. Primero hay que terminar la localización y después la identificación, para que las familias “puedan descansar con el dolor de perder a sus seres queridos”.

