Recaudan fondos para los hijos de Victoria, huérfanos y sin recursos tras el asesinato de su madre

La familia de la mujer asesinada por su expareja el sábado en Málaga pide colaboración para hacer frente a la manutención y cuidado de su hijo de once años y sus mellizas de 7

El entorno de Victoria recauda dinero para sus hijos

Un niño de once años y dos niñas mellizas de siete quedaron huérfanos el sábado. Su padre asesinó a su madre con un cuchillo de cocina delante de ellos. En apenas unos instantes, los tres menores se quedaron completamente solos, sin madre ni padre y sin ningún tipo de protección inmediata.

Victoria, la madre de los niños y de 33 años, vivía para ellos. Luchó por sus hijos con todo lo que tenía; eran el centro de su vida. Su muerte los ha dejado sin su amor, su cuidado y su protección, según cuenta su entorno.

Hasta que se completen los trámites necesarios y se pueda acceder a ayudas oficiales, la familia de Victoria está asumiendo en solitario todos los gastos derivados de las necesidades inmediatas de los menores. Esto incluye alimentación, ropa, suministros básicos y el cuidado diario.

La familia de Victoria, la muijer asesinada por su expareja el sábado, recauda fondos para atender a sus hijos

Lo que pasa después del crimen

Por este motivo, se ha iniciado una recaudación de fondos para aliviar esta carga urgente y proporcionar algo de estabilidad a los niños mientras la familia afronta una situación devastadora. Se puede colaborar a través de esta web https://www.gofundme.com/f/victoria-hart

La iniciativa puesta en marcha busca precisamente cubrir un vacío. No sustituye a las ayudas públicas ni pretende hacerlo, pero permite sostener lo básico en los primeros días y semanas, cuando el impacto del crimen es total y las respuestas institucionales aún no han llegado.

El crimen ocurrió en Alhaurín el Grande (Málaga) y ha vuelto a poner el foco en lo que sucede después del asesinato: cuando las víctimas ya no están y la responsabilidad recae sobre los familiares más cercanos. Victoria había denunciado a su expareja meses antes. A finales de octubre acudió a comisaría y relató amenazas graves, en presencia de su madre y de su hermana. Respondió también al cuestionario del sistema VioGén, que evalúa el riesgo en función de la información aportada por la víctima.

Instaló cámaras de vigilancia

La valoración fue de riesgo bajo. Aun así, el juzgado acordó una orden de alejamiento. Esa medida fue quebrantada en varias ocasiones. Sin una protección física permanente, gran parte de la seguridad cotidiana de Victoria quedó en sus propias manos.

Como hacen muchas mujeres tras denunciar, decidió reforzar su vivienda por su cuenta. Instaló cámaras de vigilancia y trató de extremar las precauciones en su día a día. Vivía en alerta constante. No por paranoia, sino porque sabía que el riesgo existía.

El sábado por la mañana, el agresor accedió al domicilio y la asesinó con un cuchillo de cocina mientras los niños se encontraban en la vivienda. Después, se entregó a las autoridades. En cuestión de minutos, tres menores quedaron sin madre, sin padre y sin una red de protección inmediata.

Qué pasa con los huérfanos de la violencia machista

La historia de Victoria muestra que la violencia machista no termina con el asesinato. Continúa después, en forma de desprotección, de tiempos administrativos que no responden a la urgencia vital y de menores que quedan atrás sin un sistema que se active de manera automática para protegerlos.

El entorno de Victoria recauda dinero para sus hijos

Continúa en la burocracia, en la espera, en la necesidad de reorganizar una vida rota mientras el duelo aún no ha empezado a procesarse. Y plantea una pregunta incómoda pero necesaria: qué ocurre cuando las mujeres denuncian, cuando las medidas existen sobre el papel y cuando incluso hay órdenes judiciales en vigor, pero cuando la violencia finalmente se consuma, la protección llega tarde y el apoyo institucional también. Qué pasa con los hijos e hijas que sobreviven, con las familias que asumen solas una carga inmensa y con una infancia que debe reconstruirse desde la ausencia. Porque la violencia machista no es solo el crimen: es todo lo que deja después.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.