TikTok e Instagram no solo muestran tendencias o estilos de vida: también contribuyen a construir una idea de cómo debe ser el amor. Los regalos como prueba de compromiso, el hombre como proveedor, la exhibición pública de la pareja o la revisión del móvil forman parte de un imaginario que puede trasladarse a las relaciones cotidianas. Angie, Giuliana, Fiorella y Katherine, cuatro jóvenes de entre 20 y 26 años, cuentan cómo las redes influyen en sus expectativas sentimentales y advierten de la facilidad con la que algunas conductas de control llegan a confundirse con muestras de amor.
“Tenemos tan normalizado que tenemos que ser mujeres de alto valor para los hombres y los hombres tienen que ser un banco, si no, no va a funcionar porque es lo que TikTok nos influye”. Angie, de 20 años, resume así una de las contradicciones que atraviesan las relaciones sentimentales en la era de las redes sociales: la influencia de unos contenidos que, además de entretener, transmiten modelos sobre cómo deben comportarse las mujeres, qué se espera de los hombres y qué significa tener una relación exitosa.

TikTok e Instagram se han convertido en espacios donde circulan expectativas sobre el amor, el atractivo, el compromiso y los papeles que deben desempeñar hombres y mujeres. Vídeos sobre regalos, dinero, demostraciones públicas de afecto o modelos de pareja ideal conviven con discursos que cuestionan los celos y el control. Para las cuatro jóvenes consultadas, estas plataformas tienen un papel importante en la manera en que se construyen las expectativas sentimentales, aunque cada una interpreta esa influencia de forma diferente.
Del hombre proveedor a la mujer de “alto valor”
Una de las tendencias que aparece en los testimonios es la asociación entre el amor y la capacidad económica de la pareja. La idea de que un hombre debe demostrar su compromiso a través de regalos, dinero o detalles materiales convive con discursos que animan a las mujeres a convertirse en personas de “alto valor”.
Esta percepción también aparece en el testimonio de Fiorella, de 22 años, que considera que las redes pueden llevar a confundir las muestras materiales con el amor: “Se guían por lo que ven en redes y creen que lo que los influencers suben es ‘amor’, cosas materiales en lo general”.
La exposición constante a determinadas formas de mostrar el afecto puede contribuir a generar expectativas sobre cómo debería comportarse una pareja. Sin embargo, los testimonios también reflejan que la influencia de las redes no es uniforme: depende del contenido que cada persona consume y de cómo interpreta los mensajes.

Cuando la confianza se convierte en vigilancia
La revisión del teléfono, el seguimiento de la actividad en redes o las exigencias sobre a quién puede seguir la pareja aparecen en las respuestas como comportamientos presentes en algunas relaciones jóvenes. La frontera entre la confianza y el control puede difuminarse cuando estas conductas se presentan como algo habitual.
Angie reconoce que revisar los perfiles de la pareja puede estar relacionado con las inseguridades: “Las mujeres solemos revisar los seguidores por inseguridades y nos comparamos con las personas que nuestra pareja sigue por miedo”.
En el caso de Katherine, de 26 años, las conductas de control también incluyen “obligar a dejar de seguir a gente, revisar compartidos, revisar me gustas”. La joven advierte de que algunas prácticas se han normalizado hasta el punto de que no siempre se perciben como una forma de control.

Fiorella señala que revisar el móvil puede considerarse algo habitual en las relaciones jóvenes, aunque su interpretación depende de cada persona: “Algo ‘normal’ o ‘tóxico’ depende del tipo de persona que te preguntes y cómo esta persona tenga asociado el revisar el móvil en su cabeza”.
Los celos también generan opiniones distintas entre las entrevistadas. Mientras algunas respuestas los relacionan con la inseguridad, otras consideran que pueden surgir ante la percepción de que terceras personas tienen determinadas intenciones. Los testimonios muestran así que no existe una única manera de interpretar estos comportamientos, pero sí la necesidad de establecer límites dentro de la pareja.
La relación que se muestra en redes y la que existe fuera de ellas
La exposición pública de las relaciones es otro de los aspectos que destacan las jóvenes. Publicar fotografías juntos, compartir mensajes románticos o mostrar determinados gestos de afecto puede convertirse en una forma de validar la relación ante los demás.
Katherine considera que “la sociedad te obliga de cierta manera a tener que mostrar tu relación por las redes” y que, además, se crea “una realidad de pareja muy distinta a lo que suele ser”.
Fiorella también cuestiona algunas formas de exhibir la relación, especialmente cuando las publicaciones parecen destinadas a marcar territorio. Como ejemplo, menciona los mensajes del tipo “solo mía”, que interpreta como una manera de señalar públicamente que una persona tiene pareja.

Estas dinámicas pueden alimentar comparaciones con otras relaciones y generar la sensación de que el vínculo debe cumplir ciertas expectativas para ser considerado válido. La imagen que se proyecta en redes no siempre refleja lo que sucede en la intimidad de la pareja.
Las redes también pueden ayudar a identificar relaciones tóxicas
Aunque las entrevistadas advierten de los riesgos de la exposición digital y de la normalización de determinadas conductas, también reconocen que las redes pueden servir para identificar comportamientos dañinos y encontrar información sobre cómo salir de una relación tóxica.
Angie destaca el papel de las creadoras de contenido que comparten sus experiencias: “Hay muchas chicas que salen a contar sus story time sobre lo que les ha ocurrido en sus relaciones tóxicas, muchas influencers que nos ayudan y nos explican cómo salir de relaciones tóxicas”.
Giuliana, de 21 años, llama la atención sobre las conductas dañinas que se esconden detrás del humor: “Hay veces que he visto cómo sus parejas se burlan del físico del otro o a veces incluso he visto abuso o faltas de respeto que están disfrazados de ‘bromas’, entonces no hay que normalizar comportamientos que afectan a tu pareja”.
Las jóvenes también señalan la importancia de acompañar a quienes atraviesan estas situaciones, incluso cuando no reconocen el problema. Angie plantea hablar primero con la persona afectada y buscar ayuda especializada si fuera necesario.
Aprender a poner límites
Las cuatro entrevistadas coinciden, desde perspectivas distintas, en la importancia de cuestionar los modelos de relación que circulan en redes sociales. Sus respuestas reflejan preocupaciones sobre las expectativas materiales, la fidelidad, los celos, la vigilancia digital y la dificultad de reconocer algunas conductas como formas de control.
Para Angie, uno de los cambios necesarios sería evitar que las tendencias se conviertan en reglas sobre cómo debe comportarse una pareja: “Cualquier cosa que salga en TikTok lo tomamos como una regla en nuestra vida”.
Giuliana, por su parte, insiste en la importancia de aprender a poner límites y reconocer cuándo una relación deja de ser saludable. Fiorella pone el acento en el respeto y la fidelidad, mientras que Katherine advierte de la inseguridad que pueden alimentar determinadas prácticas digitales.
Sus testimonios no describen una única manera de vivir las relaciones jóvenes, pero sí plantean una cuestión común: hasta qué punto los modelos que circulan en las redes influyen en lo que se espera del amor y en qué momento esas expectativas pueden convertirse en presión, inseguridad o control.
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