“No se me está juzgando a mí. Se está juzgando el movimiento testimonial”

La periodista Cristina Fallarás denuncia la persecución a los relatos anónimos de violencia sexual. Decena de mujeres la han arropado en el juzgado donde declaraba por el proceso con el rapero Ajax

Fallarás este lunes a las puertas de los juzgados arropada por decenas de mujeres
Efe

No estaba sola. Cuando Cristina Fallarás llegó a los juzgados de Zaragoza se encontró con decenas de mujeres esperándola a las puertas. Había carteles, abrazos y palabras de agradecimiento. Algunas la aplaudieron al verla, coreaban. Otras simplemente querían estar allí, arroparla.

“Me siento muy acompañada, pero además las mujeres que me acompañan entienden que esto no va sólo conmigo, sino también con ellas”, dijo la escritora antes de entrar. A su alrededor, el apoyo tenía un significado claro. “No es sólo emocional y afectivo, sino casi político”.

Fallarás lleva años utilizando sus redes sociales para recoger y publicar testimonios anónimos de mujeres que relatan violencias machistas. Ese trabajo, explica, responde a una carencia histórica: “Las mujeres hasta ahora hemos tenido muy pocos cauces para decir nuestra verdad”.

La periodista recibió numerosas muestras de apoyo en la puerta de los juzgados
Efe

“No puede haber justicia ni reparación si no hay verdad”

Por eso insiste en que esos relatos no pueden limitarse únicamente a la vía judicial. “No puede haber justicia ni reparación si no hay verdad, y los cauces de las mujeres para decir la verdad no pueden circunscribirse a lo judicial y a lo policial”.

En su opinión, el proceso que ahora enfrenta no es sólo un litigio personal. “El hecho de que me elijan a mí es un ataque evidente al movimiento testimonial, a la voz de las mujeres y a la posibilidad de relatarnos”.

El origen del caso se remonta a octubre de 2024, cuando Fallarás publicó en su cuenta de Instagram uno de los testimonios anónimos de agresión sexual que recibe habitualmente. En el relato no aparecía ningún nombre ni se identificaba al presunto agresor.

Más de 80 denuncias anónimas contra Ajax

Pero tras aquella publicación ocurrió algo que cambió completamente la dimensión del caso. En redes sociales comenzaron a circular identificaciones y, poco después, empezaron a aparecer más relatos. En una cuenta completamente ajena a Fallarás —Denuncias Granada— comenzaron a acumularse testimonios similares.

Alrededor de 80 mujeres terminaron compartiendo relatos de violencia sexual, coacción o abuso de poder que atribuían al rapero granadino Ayax. No se trataba ya de una sola historia, sino de decenas de relatos que describían patrones parecidos.

Muchos de esos testimonios circularon ampliamente en redes sociales y algunos fueron recogidos por medios de comunicación, lo que amplificó el impacto público del caso.

El rapero Ajax y la escritora y comunicadora, Cristina Fallarás
KiloyCuarto

El artista negó las acusaciones y decidió acudir a los tribunales. En su demanda sostiene que la publicación del testimonio anónimo y la conversación pública que se generó después vulneraron su derecho al honor. Reclama además 750.000 euros en concepto de daños y perjuicios.

Red de mujeres

Antes de llegar a esta fase judicial, ambas partes participaron en un acto de conciliación previo obligatorio que terminó sin acuerdo y dio paso al procedimiento actual.

Fuera del juzgado, mientras Fallarás atendía a los medios, las mujeres que habían acudido a acompañarla seguían hablando entre ellas, intercambiando teléfonos, presentándose unas a otras.

Muchas no se conocían antes de ese día. Pero algo había cambiado desde que empezaron a leerse y a escucharse. Lo que comenzó como testimonios aislados se ha ido convirtiendo poco a poco en otra cosa: una red de mujeres que se reconocen, se apoyan y empiezan a organizarse. Más allá de lo que ocurra en los tribunales, ese proceso ya está en marcha. Y difícilmente va a detenerse.