Antonio Resines (71 años): “Casi me mato en el rodaje de una película”

Antonio Resines repasa su trayectoria, desde los rodajes más extremos hasta los personajes que marcaron a varias generaciones

Antonio Resines - Cultura
Una fotografía de archivo del actor Antonio Resines.
RTVE

Nacido en Torrelavega en 1954, Antonio Resines lleva más de cuatro décadas moviéndose entre rodajes, escenarios y platós como si fueran una extensión natural de su casa. Muy pronto entendió que su destino no estaba anclado a un solo lugar y que Madrid sería el centro desde el que construir una carrera marcada por la naturalidad, la ironía y un profundo conocimiento de la calle.

La trayectoria de Antonio Resines supera las 150 producciones y atraviesa algunos de los títulos más importantes del cine español. Desde Ópera prima o La colmena hasta Sé infiel y no mires con quién o La caja 507, su filmografía es también un retrato de varias generaciones. Un recorrido coronado por La buena estrella, papel por el que obtuvo el Goya y que consolidó su prestigio como actor dramático sin perder nunca su sello personal.

Antonio Resines, entre el cine de culto y la memoria colectiva

Hablar de Antonio Resines es hablar también de cine de culto. Resulta imposible no detenerse en Amanece que no es poco, dirigida por José Luis Cuerda. Una película que ocupa un lugar único en la cultura popular. En ella, Resines se subía al icónico sidecar junto a Luis Ciges, en una sucesión de escenas que siguen vivas décadas después.

En televisión, Antonio Resines terminó de instalarse en la memoria colectiva con personajes que marcaron época. Fue Smith en Los ladrones van a la oficina y Diego en Los Serrano, demostrando una versatilidad poco común para transitar entre la comedia, el drama y el costumbrismo sin perder credibilidad. Su forma de actuar, sin alardes ni imposturas, conectó con el público desde la cercanía.

Más allá de los focos, Antonio Resines guarda anécdotas que revelan el lado menos conocido de los rodajes. El propio actor ha relatado cómo, en una secuencia que exigía conducir, las cosas estuvieron a punto de acabar en tragedia. “Al principio era desastroso, nunca llegaba a la marca”, recuerda en La Vanguardia sobre aquellos primeros años frente al volante en el cine.

El momento más crítico llegó durante un rodaje en Cataluña, en carreteras secundarias de Roses, muy cerca de El Bulli, bajo la dirección de Emilio Martínez Lázaro. Antonio Resines iba en un descapotable y, al maniobrar marcha atrás en una curva, estuvo a punto de caer por un barranco. “No sé cómo frené, fue un milagro”, admite en La Vanguardia. Una escena real que nada tuvo que ver con el guion.

“No he conducido en mi vida y no voy a empezar ahora”

Antonio Resines no esconde su poca afinidad con la conducción. “Si no he conducido en mi vida, ¿por qué voy a aprender ahora con setenta años?”, ironiza. Una confesión que conecta con una tradición compartida por algunos de los grandes del cine español. El propio Resines recuerda que Fernando Fernán Gómez tampoco conducía y lo decía sin complejos.

En palabras de Antonio Resines, los rodajes nunca han sido un espacio completamente seguro. Sobre todo, cuando se mezclan coches, grúas y escenas de acción. En series como Los ladrones van a la oficina, las situaciones límite eran habituales, aunque el humor ayudaba a rebajar la tensión.

Antonio Resines en Los Serrano - Cultura
Fotograma de ‘Los Serrano’.
Mediaset

A sus 71 años, Antonio Resines sigue ocupando un lugar central en la historia del cine y la televisión en España. Su carrera explica, mejor que muchos discursos, cómo ha evolucionado el audiovisual del país y por qué algunos actores terminan formando parte de la identidad cultural de varias generaciones.

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