David Uclés, escritor: “No quiero que se sepa dónde vivo porque me da miedo”

David Uclés reivindica la imaginación como respuesta literaria al presente y retrata a una generación marcada por la incertidumbre

David Uclés - Cultura
Una fotografía de archivo del escritor David Uclés.
Europa Press

David Uclés atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera literaria. Tras el éxito de La península de las casas vacías, una novela que ha alcanzado 35 ediciones y roza el medio millón de ejemplares, el escritor ha ganado el Premio Nadal con La ciudad de las luces muertas y se ha convertido en uno de los nombres más visibles de la literatura española reciente. Pero esa visibilidad, que en otro contexto podría parecer solo una celebración, también tiene una cara menos amable.

El propio David Uclés reconoce en una entrevista que ha concedido a Elle que se siente sobreexpuesto. No tanto por las entrevistas que concede, sino por la cantidad de artículos que se publican sobre él, a menudo sin contexto y con una lectura parcial de sus palabras. “Estoy sobreexpuesto porque le viene bien a muchísimos medios”, afirma. Y añade que, si dependiera de él, habría aparecido mucho menos.

El escritor sostiene que su nombre genera visitas, titulares y conversación. Esa condición de fenómeno literario, sumada a su juventud, al éxito comercial de sus libros y a su voz política, lo ha situado en el centro de una atención que no siempre vive con comodidad. “Podría contar con los dedos de la mano los medios que me muestran respeto”, lamenta.

El miedo a la ultraderecha y una literatura con posición política

La frase más dura de David Uclés llega cuando habla del futuro y del clima político actual. El escritor no se define como optimista. Al contrario, cree que la sociedad atraviesa un momento de agotamiento profundo. “Lo que tenemos no se puede sostener más tiempo”, asegura en Elle. Habla de recesión social, de guerras, de posibles crisis, de nuevos virus y, sobre todo, del avance del fascismo.

Es en ese contexto donde pronuncia una frase especialmente significativa: “No quiero que se sepa dónde vivo porque me da miedo la ultraderecha”. No es una declaración menor. Uclés no habla desde la provocación ni desde el gesto calculado, sino desde una sensación de amenaza que conecta con el ambiente de polarización que rodea a ciertos debates culturales y políticos.

David Uclés, escritor: "No quiero que se sepa dónde vivo porque me da miedo"
Portada de la novela ‘La ciudad de las luces muertas’, de David Uclés.
Destino

Su nueva novela, La ciudad de las luces muertas, también tiene una dimensión política más evidente. El propio autor admite que es una obra más política que la anterior, aunque rechaza que sea más sombría. Para él, el libro conserva luz, color, aventura y una voluntad de esperanza. Pero también contiene una idea clara: “sin duda, el mal es el fascismo”.

Esa posición ha alimentado críticas, debates y recelos. Uclés, sin embargo, insiste en que no escribe para dar lecciones ni para convertir sus novelas en panfletos. “No escribo para concienciar, sino para evadir”, explica. Su objetivo principal es crear mundos imaginativos, territorios literarios donde el lector pueda entrar y dejarse llevar. Que esos textos también puedan generar reflexión política es algo que asume, pero no el motor central de su escritura.

Un escritor marcado por la infancia, la imaginación y el desarraigo

La obra de David Uclés se mueve entre el realismo mágico, la memoria histórica, la imaginación desbordada y una mirada muy personal sobre la inocencia. El autor dice reconocerse en sus personajes porque muchos de ellos conservan una visión limpia del mundo. Son nobles, buenos, incapaces de habitar sin heridas un entorno orientado al caos.

Esa defensa de la inocencia también forma parte de su imagen pública. Uclés cuenta en Elle que le han llegado a reprochar que sonríe demasiado. A él no parece importarle. Dice que mantiene vivo al niño que fue y que, si pudiera, saldría todavía a jugar al pilla-pilla. Esa mezcla de candor, imaginación y conciencia política es, precisamente, una de las claves de su literatura.

David Uclés, escritor: "No quiero que se sepa dónde vivo porque me da miedo"
La victoria de David Uclés en el Premio Nadal.
EFE

También lo es su nomadismo. El escritor asegura que ha vivido más de 40 mudanzas de ciudad y que para él lo raro es quedarse en un sitio. Busca sentirse extranjero porque esa soledad le ayuda a escribir. Le gusta llegar a una ciudad desconocida, convertirse en una sombra, caminar, observar, sentarse en un café y trabajar desde los márgenes.

La generación sin casa y el papel de la imaginación

Más allá de su caso personal, David Uclés considera que hay una herida común en su generación: la vivienda. “Somos la generación sin piso, sin casa”, afirma. Para él, esa imposibilidad de acceder a una vivienda propia atraviesa muchas de las ficciones actuales, tanto las realistas como las más imaginativas.

El escritor cree que su generación ha perdido el miedo a romper con el realismo más pulcro y tradicional. Frente a una literatura más contenida, defiende una imaginación capaz de hablar del presente, de denunciar sus grietas y de construir mundos donde lo real y lo mágico convivan.

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