El pasado miércoles, el mercado literario español dio la bienvenida a uno de los lanzamientos más esperados de la temporada: La tormenta de los Eternos, de las Hermanas Greemwood. La novela, ambientada en el universo de Orelia, se ha convertido en un ejemplo claro del auge del romantasy, un género híbrido que combina romance y fantasía y que actualmente domina las listas de ventas y las conversaciones en redes.
Mientras miles de lectores acuden a las librerías en busca del último trabajo de Beatriz Blanco y Natalia Martín —autoras detrás del pseudónimo de Hermanas Greemwood—, la industria editorial se enfrenta a una realidad difícil de ignorar: el romantasy ya no es una tendencia emergente, sino una categoría consolidada, aunque su definición siga siendo objeto de debate.
Un género impulsado por la industria (y por los lectores)
El término “romantasy” —fusión de romance y fantasía— se ha popularizado en los últimos años, especialmente en el mercado anglosajón, donde editoriales como Bloomsbury han contribuido a su expansión global. Sin embargo, autoras españolas como Iria Parente y Selene Pascual señalan que este tipo de historias lleva más de una década escribiéndose sin necesidad de una etiqueta específica.
Durante una charla en la Comic-Con de Málaga, Parente planteaba una pregunta reveladora: “Si Memorias de Idhún se publicara hoy, ¿cómo se llamaría? Romantasy”. Más allá del debate terminológico, la realidad comercial es clara: hablamos de uno de los géneros más leídos del mundo, con una enorme capacidad de movilizar comunidades lectoras.

Orelia: el poder de un mundo emocional
El éxito de La tormenta de los Eternos permite entender por qué este fenómeno conecta con tanta fuerza. En la isla nórdica de Rolvara, algunos niños nacen durante tormentas y son marcados por los dioses —los Eternos— con la capacidad de manipular cristales protectores.
La protagonista, Brianne, es una de esas elegidas. Su vida de disciplina se ve alterada cuando una de las suyas es secuestrada, reabriendo viejas tensiones con los nadhur, un pueblo históricamente perseguido. Sobre ese conflicto se articula un triángulo amoroso clásico de género: entre el príncipe Rhadric y el rebelde Aiden.
Pero más allá de la trama, lo que sostiene la lectura es la intensidad emocional. El romantasy convierte la relación entre personajes en el verdadero motor narrativo, situando el deseo, el conflicto y la elección en el centro de la historia.
TikTok, tropos y el nuevo lenguaje lector
El auge del romantasy no se puede entender sin plataformas como TikTok o Instagram, que han transformado la forma en que se descubren y consumen los libros. Más que géneros, los lectores buscan ahora tropos: estructuras narrativas reconocibles que funcionan como códigos compartidos.
Conceptos como “enemies to lovers”, “amor prohibido” o “grumpy x sunshine” se han convertido en herramientas clave de recomendación y marketing. En este contexto, ciertas escenas o dinámicas se han vuelto casi imprescindibles dentro de la lógica del mercado, condicionando tanto la escritura como la promoción.
Además, el dominio del contenido en inglés coloca a las autoras españolas en una posición más compleja: muchos títulos internacionales llegan con miles de vídeos virales que amplifican su alcance desde el primer momento.
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Evasión, pero con carga política
Lejos de ser un simple escapismo, el romantasy ofrece a muchos lectores una forma de procesar la realidad. La escritora Lucía Cerezo, creadora de la saga Fénix & Dragón, apunta a esa combinación de evasión y lectura crítica como una de las claves del fenómeno. “Puedes hacer una lectura más profunda”, explica Cerezo. “Normalmente vas a tener un trasfondo político, algo que te hable del mundo real y de todo lo que está pasando y que de alguna manera te dé esperanza”.
En La tormenta de los Eternos, por ejemplo, la situación del pueblo nadhur remite a dinámicas de discriminación y exclusión que encuentran eco en el mundo contemporáneo. A través de un relato emocionalmente intenso, estas historias permiten abordar conflictos sociales desde un marco accesible y simbólico.
Un motor del mercado editorial
El impacto del romantasy ha tenido un efecto directo en la industria: ha reactivado el interés por toda la ficción especulativa. El éxito de sagas como Empíreo de Rebecca Yarros o Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas ha impulsado a las editoriales a apostar por nuevos títulos y a recuperar clásicos del género.
Minotauro y Duna Llibres están trayendo de vuelta ediciones de lujo de obras de Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury y Carl Sagan, reconociendo que el hambre de lo mágico y lo sobrenatural ha alcanzado un pico histórico.
Más que una moda pasajera, el romantasy se ha consolidado como uno de los motores del mercado editorial contemporáneo en España. Al combinar la intensidad emocional del romance con la épica de la fantasía, estas historias han redefinido qué significa hoy un bestseller.
Para los lectores —y para la industria— el mensaje es claro: la tormenta no solo ha llegado, sino que ha cambiado las reglas del juego.
