Las subvenciones culturales de Cataluña vuelven a situarse en el centro de la polémica tras un informe demoledor del órgano fiscalizador autonómico. La Sindicatura de Cuentas de Cataluña ha detectado un uso reiterado y poco justificado de las ayudas directas concedidas por la Consejería de Cultura durante el ejercicio de 2023, un periodo marcado por la falta de control y por prácticas que se alejan del espíritu con el que deben concederse estas subvenciones.
El informe, hecho público esta semana, analiza la gestión de las subvenciones culturales de Cataluña cuando el Govern estaba presidido por Pere Aragonès, de Esquerra Republicana de Catalunya, y pone el foco en el uso excesivo de la fórmula de concesión directa frente a los mecanismos de concurrencia competitiva.
Millones repartidos sin justificación suficiente
Según la Sindicatura, en 2023 la Consejería de Cultura concedió 62,08 millones de euros en subvenciones directas, repartidos entre 212 beneficiarios. El análisis se ha centrado en 88 expedientes que concentran el 95,64 % del importe total, una muestra que permite trazar una imagen clara del funcionamiento de las subvenciones culturales de Cataluña en ese ejercicio.
La conclusión es contundente: se abusó del mecanismo de subvención directa y, en muchos casos, no existe una justificación documental clara que explique ni la concesión ni los importes otorgados. Especialmente llamativo resulta que varias subvenciones nominativas aparezcan por primera vez en los presupuestos de 2023 sin que consten las razones para incluirlas como tales.
Subvenciones como financiación ordinaria
Uno de los puntos más críticos del informe sobre las subvenciones culturales de Cataluña es la elevada recurrencia de ayudas directas a entidades privadas. En concreto, el 34,94 % de las subvenciones analizadas, por un valor de 21,69 millones de euros, fueron concedidas a entidades sin participación de la Generalitat.

Para la Sindicatura, este patrón evidencia que la subvención se ha utilizado como mecanismo de financiación ordinario, algo que contradice su naturaleza. Las ayudas públicas, recuerda el organismo, deberían servir como estímulo puntual para actividades concretas, no como una vía estable de sostenimiento económico.
Déficits de control y explicaciones genéricas
El informe también subraya que, de forma generalizada, las subvenciones culturales de Cataluña se concedieron con una justificación “insuficiente y poco concreta”. En muchos expedientes no se detalla adecuadamente el objeto de la ayuda ni se explica por qué se opta por una concesión directa en lugar de una convocatoria abierta.
La Sindicatura apunta además que una parte significativa de estas subvenciones podría haberse canalizado a través de convocatorias ya existentes o mediante la creación de nuevas líneas de ayudas con criterios claros, evitando así la discrecionalidad detectada.
Problemas de transparencia en la información pública
Más allá de la concesión de las ayudas, el informe pone el foco en la transparencia. La información publicada sobre las subvenciones culturales de Cataluña, en cumplimiento de la normativa vigente, es calificada como poco clara, incompleta y difícilmente reutilizable.

Este déficit informativo impide, según la Sindicatura, que ciudadanos, entidades culturales y órganos de control puedan fiscalizar adecuadamente el destino del dinero público, debilitando la rendición de cuentas.
Un informe con advertencias y propuestas
Durante 2023, la Consejería de Cultura estaba dirigida por Natàlia Garriga, y el informe no se limita a señalar errores. La Sindicatura cierra su análisis de las subvenciones culturales de Cataluña con una batería de recomendaciones orientadas a corregir las carencias detectadas.
Entre ellas, destaca la necesidad de limitar el uso de subvenciones directas, reforzar los mecanismos de control interno, justificar de forma detallada cada concesión y mejorar sustancialmente la información publicada en materia de transparencia.
El documento supone, en definitiva, un serio toque de atención al Govern y reabre el debate sobre cómo se gestionan las subvenciones culturales de Cataluña, un instrumento clave para el sector cultural, pero que exige rigor, control y claridad para evitar abusos y garantizar un uso adecuado de los fondos públicos.
