Romper una barrera histórica suele ser un acto muy llamativo. Pero hay ocasiones en las que suceden de manera más discreta, e incluso por error. Si no, que se lo pregunten a María Larrea, la “primera” paracaidista del Ejército del Aire de España.
Su ingreso militar como cazador paracaidista resulta muy peculiar. Pero, al fin y al cabo, ella cumplió con su deber y prestó sus servicios durante varios años de su vida. Conoce cómo sucedió y qué fue de ella a continuación.
La primera mujer paracaidista del Ejército del Aire lo fue “por error”

María Larrea Iglesias nació en Oviedo, Asturias, en 1969. En su familia, tenía a un teniente coronel del Ejército de Tierra, y su abuelo también fue militar.
Ella quería tener también una vida castrense, pero al acabar el COU, aún no se permitía el ingreso de la mujer en las Fuerzas Armadas. Acabó la carrera de Empresariales, y entonces vio la oportunidad con la que tanto soñó.
Así pues, sin darse cuenta de que aún existían limitaciones de ingreso femenino en algunas unidades, ella se apuntó igualmente como cazador paracaidista. Es decir, que quiso ingresar a la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio.
En 1993, con unos 24 años, ingresó en la Escuela Militar de Alcantarilla, en Murcia.
Y es que resulta que acabó allí “por error”, ya que ni ella se dio cuenta de la prohibición, ni el Ministerio de Defensa. Su admisión ya se había publicado en e BOE, por lo que el Ejército del Aire no tuvo más remedio que acatar la aprobación y admitirla.
En aquella base aún no habían llegado apenas las mujeres militares, por lo que se le tuvo que hacer un uniforme específico. Curiosamente, el sastre que se lo hizo, también cosió el traje de oficial del aire al entonces Príncipe de Asturias y actual Rey, Don Felipe VI.
Un gran salto para las mujeres paracaidistas

Tras tres meses de instrucciones y de ir cogiendo confianza, el 24 de mayo de ese mismo año, María realizó su primer salto de paracaidista.
En esa fecha, se había convertido en la primera mujer paracaidista a todos los efectos en Alcantarilla, y por fechas, también de todo el Ejército del Aire. Aunque fuera “por error” administrativo.
Un suceso que ha quedado grabado en la Sala Histórica de la Base Aérea de Alcantarilla, pero no lo ha hecho en el registro oficial del mencionado ejército.
Larrea Iglesias sirvió durante cuatro años. En ese tiempo, llevó a cabo unos 70 saltos. Algo que achaca a la perspectiva de la época, ya que su incursión fue entre “muchas limitaciones”, pero que permitió “abrir puertas” a muchas otras mujeres. Así lo asegura ella misma. Como referencia comparativa, su marido es paracaidista, y lleva más de 2.000 saltos.
Su marcha a los cuatro años del Ejército del Aire fue porque sentía que había “tocado techo”. Especialmente, en algunas pruebas físicas y en la paralización de las oposiciones para la escala media.
Así pues, cambió su vida, se casó, tuvo dos hijos y desde 2011, empezó a dar clases de la ESO en la educación público. Ahora, es profesora interina en en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Ciudad de León.
Actualmente, recuerda con cariño aquellos tiempos, aunque “no volvería a saltar fuera del ámbito militar”, ni siquiera en modo de tándem que propuso al ser invitada al acto que conmemora el primer salto en Alcantarilla cada 23 de enero.
Eso sí, cree que su historia es anecdótica, y que “las pioneras han sido nuestras madres y nuestras abuelas”.
