Las futbolistas han hablado. La falta de ingresos y la salud mental han sido los dos principales motivos por los que ellas abandonan el fútbol profesional.
Así lo ha determinado el sindicato internacional de futbolistas FIFPRO, quien en una nuva encuesta anual en la que han participado casi 800 jugadoras de todo el mundo, ha vuelto a reflejar en sus datos los principales problemas de las jugadoras.
La falta de recursos con un 59% y la salud mental con un 46% han sido las más señaladas por las profesionales como los motivos por los que se plantean o se han planteado dejar el fútbol.
El salario más común: 1.482 euros
A pesar de que respecto al 2025 el salario medio ha crecido hasta triplicarse, el más común sigue siendo de 1.669 dólares, o lo que es lo mismo, 1.482 euros entre las futbolistas.
El fútbol femenino crece sí, pero lo hace de forma desigual, provocando que sea el principal motivo para abandonar el fútbol.
El propio documento califica ese crecimiento de “desigual y fragmentado” , y advierte de que ha dejado a muchos jugadores “desprevenidas y sin la red de seguridad necesaria” . Incluso en mercados potentes como Europa Occidental o Asia y Oceanía, el salario medio apenas supera el salario mínimo nacional. En diez países de Europa del Este, directamente, sigue por debajo de ese mínimo.
Un billón en 2027
A nivel global el panorama es muy alentador. El fútbol femenino superará los 1.000 millones de dólares en ingresos globales en 2027 según el último informe “Condiciones laborales en el fútbol femenino”, de FIFPRO, el sindicato mundial que representa a las jugadoras profesionales y destaca la expansión de una industria que ha pasado de generar 581 millones de dólares (unos 519 millones de euros) en 2024 a superar la barrera del billón en apenas tres temporadas.
Alex Culvin, directora del fútbol femenino de FIFPRO, lo expresa así: “La profesionalización del fútbol femenino se está acelerando en algunas partes del mundo y los ingresos están aumentando; sin embargo, los avances y los beneficios no se distribuyen de manera equitativa entre las jugadoras de todo el mundo. Fuera de los clubes con mayores recursos, se observa una situación recurrente de precariedad y condiciones frágiles.”
Irene Paredes ejerce de capitana
Desde la concentración de la Selección española esta pasada semana, Irene Paredes fue muy clara queriendo abordar este tema. “Si te van a pagar más, entiendo que la gente se vaya” aseguraba cuando era preguntada por una concentración en donde más de la mitad de las futbolistas juegan en ligas extranjeras.

La capitana del FC Barcelona nunca se ha escondido a la hora de reivindicar mejores sueldos y condiciones para el fútbol femenino profesional y en esta ocasión ha querido tirar de las orejas a su propia liga, menos competitiva en salarios a su juicio que las europeas.
Precisamente el Barça ha sido uno de los equipos que más ha ingresado. llegaron hasta los 24,9 millones de dólares, un 28% más que el curso anterior, mientras que las madridistas ingresaron casi 14.
La salud mental, otro gran escollo
La capitana del Chelsea y de la selección inglesa, Millie Bright también quiso alzar la voz, especialmente en lo que se refiere a la salud mental de las jugadoras.
“Te da un poco de vergüenza admitir que te está costando un poco, así que simplemente lo ocultas y sigues jugando.”
“En definitiva, se trata solo de apoyo y nada de presión. Lo más difícil para una jugadora es que ya nos imponemos presión a nosotras mismas”.

“Para mí, un aspecto fundamental de la salud mental es el entorno y la cultura. Para lograr un impacto positivo, se necesita constancia y hábitos cotidianos.”
Las medidas de maternidad, las de mayor éxito
No todo es retroceso. El informe muestra que la regulación, cuando existe, funciona. El mejor ejemplo es la normativa sobre maternidad redactada por FIFPRO e introducida por la FIFA en 2021: desde 2017, el porcentaje de jugadoras que se planteaba dejar el fútbol para formar una familia ha caído del 47% al 19% .
Otros indicadores de madurez profesional también mejoran: la duración media de los contratos ha pasado de 12 a 19 meses en una década, y hoy el 41% de las jugadoras cuenta con un agente, frente al 14% de 2017.

