En la madrugada española del 10 de febrero de 2022, Queralt Castellet (Sabadell, 1989) se convertía desde el Genting Snowpark de Pekín en la segunda mujer de la historia del deporte español en conseguir una medalla olímpica en los JJOO de invierno. Habían tenido que pasar 30 años desde que Blanca Fernández Ochoa consiguiese ser la pionera.
Aquella plata puede ahora revalidarse, e incluso soñar con el escalón más alto del podio en los Juegos de Milano Cortina. A pesar de ser un deporte al aire libre “donde pueden pasar mil cosas”. Con 36 años es una auténtica veterana, aunque tal como reconoce para Olympics, “ser la mayor no significa nada“, comenta de una modalidad donde se valora especialmente la creatividad. Lleva 24 años en la élite y afronta sus sextos Juegos consecutivos, una auténtica proeza, más aún sabiendo que en España no ha habido jamás los pipes necesarios para entrenar.

En sus primeros, en Turín 2006, compartió delegación con María José Rienda, que ese año fue la abanderada antes de saltar a los despachos para ser presidenta del Consejo Superior de Deportes. Quedó en 26º lugar. Cuatro años después, en el siguiente torneo olímpico, la catalana fue la encargada de guiar a los atletas españoles en los Juegos de Vancouver donde rozó el diploma olímpico, que sí consiguió en Pyeongchang 2018 quedando en séptimo lugar. Como abanderada, repitió experiencia doce años después, volviendo a portar la bandera encabezando a la delegación española en los Juegos en los que se colgó su medalla olímpica en la final de snowboard halpipe, de la que dice “es un orgullo enorme“.
Nunca habíamos tenido una deportista de invierno tan prometedora. Pero ella no se pone presión extra. “Se puede soñar con todo”, promete de un oro que si llegase en Milano Cortina sería inédito hasta la fecha para una española.
Una medalla de película
Lograr la plata en Pekín, tenía un añadido a todo lo que su deporte le exigiese en sí mismo. Porque en plena pandemia los protocolos del país anfitrión eran también los del origen del COVID. “Llegar allí fue una odisea” recuerda la rider en su documental de un viaje transoceánico en el que el milagro fue no contagiarse.
Peor suerte corrieron Dani, su entrenador y su fisio, que no pudieron acudir a la cita de Pekín. “Nunca antes había estado en una competición sola“, recuerda de una presea que más parecía el guion de una película. A pesar de todos los contratiempos, Queralt no se vino abajo “pensé que tenía mucha suerte por estar allí y me centré en mí y en disfrutar”.
Lo hizo en una segunda ronda muy especial en la que supo arriesgar y en la que los jueces le puntuaron para subirse al segundo escalón del podio. Los deportes de invierno en España estaban subiendo también un peldaño muy importante.
Gimnasta antes de coger la tabla
Historia del deporte español, Queralt se decantó por el snowboard por el amor de sus padres por el esquí. Sin embargo, su primer deporte fue la gimnasia artística en donde consiguió brillar con luz propia consiguiendo ser la campeona de España en salto de potro. “Adrenalina, nervios y motivación, es lo me aporta el snowboard”, comentó desde unos inicios que se remontan a sus seis años de edad.
Pero su clasificación para disputar sus primeros JJOO en Turín lo cambió todo. Ver a sus ídolos subidas al podio le confirmó cual era su camino. “Yo tenía sus posters en mi habitación y de repente estaba allí junto a ellas, eso revolucionó mi mente. A partir de ahí empecé a tomar todas las oportunidades que me pasan por delante para estar cada día en la nieve”, explicaba en su propio documental, como la que supuso la primera gran decisión, la de mudarse para estar más cerca de su sueño.
Desde que se puso entre ceja y ceja ser profesional, no ha dejado de crecer. Además de su idilio con los aros olímpicos, Queralt Castellet ha deslumbrado en las grandes competiciones de nieve como Copas del Mundo o Six Games.
Porque además del ámbito deportivo Castellet ha sabido también posicionarse como un referente. Patrocinada por Red Bull, por Iberdrola, Oysho o Mercedes Benz, la rider vive de su deporte, una afirmación que por simple que parezca muchas otras de sus homólogas no pueden decir.
El amor por su deporte
Para la catalana, “la pista es un lienzo donde tu puedes hacer tu obra de arte“, y gracias a esa pasión sin límites ha conseguido superar grandes dificultades como tener que vivir muy lejos de su familia o el miedo a las lesiones en un deporte extremo.
Define su momento actual “como el mejor que ha vivido hasta ahora“, y cuando le preguntan que supone afrontar sus sextos Juegos lo resume en una palabra “suerte”.
Aunque esa es la que goza el deporte español con tenerla en sus filas.


